martes, 22 de enero de 2008

ANTROPOLOGIA RACIAL ¿QUIENES SOMOS Y DE DONDE VENIMOS Y QUIENES SON ELLOS?

ANTROPOLOGIA RACIAL, PUBLICADO POR "EL RESTAURADOR"


El hombre exhibe diferencias que han sido interpretadas en varias formas. Algunos las consideran tan grandes que toman en cuenta las variedades de razas humanas como especies distintas; otros mantienen la unidad de la raza humana, y ven que las diferencias no son lo suficientemente grandes como para constituir especies diferentes. La aparentemente ilimitada fertilidad al cruzarse las razas es un hecho a favor de la destrucción de la humanidad.
Los varios tipos de seres humanos que viven ahora son sólo razas diferentes. G.Schwalbe pensó que el tipo primitivo de hombre Cuaternario con los arcos prominentes, cráneo superior achatado, mandíbula inferior sin mentón, etc. (el homo primigenius), debe distinguirse como una especie separada del homo sapiens. Las peculiaridades de este homo primigenius, decía él, no caen dentro de los límites de las variaciones del homo sapiens. Sin embargo, las investigaciones de H. Klaatsch, especialmente su investigación de los cráneos de los aborígenes australianos, muestran que las mismas peculiaridades se encuentran aún en los hombres que viven hoy. Consecuentemente, el homo primigenius, aunque primitivo, es simplemente una de las razas del hombre.
Las diferencias físicas que se encuentran en la raza humana pueden agruparse juntas en tipos básicos o “razas”, las cuales se dividen después en subrazas. Otra forma de agrupación es en “naciones” y “tribus”, que pueden ser descritas como unidades políticas de hombres de habla y costumbres similares. La investigación de diferencias físicas es tarea de la antropología (la ciencia del hombre), cuyo deber es establecer numéricamente en la forma más exacta posible las diferencias conspicuas entre los tipos fundamentales y entre las razas que surgen por la mezcla entre ellas. Se pueden emplear un número de métodos para lograr este fin. El método de altura y medición busca expresar en forma matemática las diferencias en tamaño, ya sea de todo el cuerpo o de sus partes. Las diferentes medidas son computadas, obteniendo así medidas o índices relativos y se determinan los ángulos que las diferentes partes del cuerpo forman unas con otras. Para este propósito se mide el mayor número posible de individuos de una raza; el promedio de los resultados se considera como la expresión de la peculiaridad de la raza, o los resultados se representan en la forma de curvas que expresan los valores numéricos derivados del estudio de un grupo. Ya que las medidas absolutas y relativas no bastan por sí solas para determinar las peculiaridades raciales, se ha recurrido al trazo en dibujos, y se obtienen así las formas para su comparación. Este método tiene la ventaja de que todas las posibles dimensiones y ángulos pueden medirse posteriormente, independientemente del objeto. H. Klaatsch construyó triángulos y cuadrángulos (cráneo-trigonometría) en estos trazos, o buscó definir las curvas como segmentos de círculos (ciclografía del cráneo).
Al método gráfico y al de mediciones también debe agregarse la descripción de peculiaridades morfológicas. La diferencia más impactante en los hombres es la estatura. Por consecuencia, de acuerdo a este criterio se ha intentado separar las razas en grupos. Aún en Europa, se ha demostrado que existen marcadas diferencias entre las personas altas del norte de Escandinavia, Inglaterra y el norte de Alemania por un lado, y por el otro, las personas de baja estatura del Mediterráneo (especialmente los italianos). También se encuentran altas estaturas en otras regiones, por ejemplo los Fueguinos; otras razas se distinguen por su estatura extremadamente baja, por ejemplo, los Bushman de África, los Lapps del Ártico, y sobre todo las extremadamente pequeñas tribus de los bosques del centro y del sur de África (estatura generalmente por debajo de los cuatro pies once pulgadas), quienes ahora son agrupados juntos como Pigmeos, y los nativos de la Isla Andamán en la Bahía de Bengala, los Semand de Malaca, y los Negrites de las Filipinas. Aunque el peso del cuerpo, que depende en gran medida de causas externas, no sirve para hacer diferenciación, por otro lado, las proporciones del cuerpo varían en diferentes razas. Las razas primitivas se caracterizan en particular por un tronco corto, brazos y piernas cortas. Sin embargo, las diferencias no son mayores a aquellas entre miembros de diferentes clases, como lo ha demostrado J. Ranke. G. Fritsch hizo uso de la longitud de la espina vertebral para comparar las proporciones corporales (modulus). En esta forma construyó un canon o regla general, que Stratz utilizó al comparar varias personas: la raza blanca tiene las proporciones del canon, los Fueguinos tienen longitud en exceso en los brazos, los negros tienen longitud en exceso en las cuatro extremidades, y los chinos déficit en la longitud de las cuatro extremidades.
En cuanto al esqueleto, se intentó en primero lugar, determinar peculiaridades raciales estudiando el cráneo. Se determinó la longitud, anchura y altura del cráneo, y a partir de éstas se calcularon los índices longitud-anchura, longitud-altura y anchura-altura, esto es, la anchura y la altura fueron expresadas como porcentajes de la longitud o de la anchura. Según el Acuerdo de Frankfurt de 1882 los cráneos se dividen en angostos o dolicocefálicos (hasta 74.9), medianos o mesocefálicos (de 75.0 a 79.9) y anchos o braquicefálicos (más de 80.0); y más adelante en camaecefálicos (hasta 70.0), medianos u ortocefálicos (de 70.1 a 75.0), y altos o hipsicefálicos (más de 75.0). Según el acuerdo internacional de 1883 se agregaron las siguientes designaciones a aquellas ya en uso: ultradicocefálicos (de 55.0 a 59.9), hiperdolicocefálicos (de 60.0 a 64.9) y ultrabraquicefálicos (de 90.0 a 94.9). A los cráneos con un índice de 75.01 a 77.77 de longitud-anchura, los franceses les llaman subdolicocefálicos, de 80.01 a 83.33 sub-braquicefálicos; y sólo consideran los índices de 77.78 a 80.0 como mesocefálicos. El cuanto al frente del cráneo, el criterio empleado para determinar las peculiaridades de una raza es la altura y la anchura, el ángulo facial y la forma de las fosas nasales, la entrada de la órbita y el paladar. Las razones de la anchura del arco zigomático (suponiéndolo igual a 100) a la altura de toda la cara (desde la nasion hasta el gnathion), y a la altura de la parte superior de la cara (de la nasion hasta el prosthion), proporcionan índices faciales que han sido divididos por R. Martín en los siguientes grupos: (1) Índice para toda la cara: hipercuriprosopos (hasta 79.9), curiprosopos (80.0 a 89.9), leptoprosopos (90.0 a 94.9), hiperleptoprosopos (más de 95.0). (2) Índice para la cara superior: hipereuriónico (hasta 44.9), euriónico (45.0 a 49.9), mesial (50.0 a 54.9) leptos (55.0 a 59.9), hiperleptus (más de 60.0). Las expresiones euriprosopos y euriónico corresponden a la camaeconchos del Acuerdo de Frankfurt; leptos es lo mismo que leptoprosopos. Según el Acuerdo de Frankfurt las órbitas son camaeconchos (hasta 80.0), mesoconchos (80.1 a 85.0), hipsiconchos (más de 85.0); las fosas nasales son leptorrino (hasta 47.0), mesorrino (47.1 a 51.0), platirrino (51.1 a 58.0), hiperplatirrino (más de 58.0); el paladar es leptostafilino (hasta 80.0), mesostafilino (80.1 a 85.0), braquistafilino (más de 85.0). La parte facial del cráneo con un ángulo facial hasta 82 se llama prógnata; con una ángulo de 83 a 90, ortógnata; con un ángulo igual o mayor a 91, hiperortógnata. Por ángulo facial se entiende aquel formado por la línea que une la sutura naso-frontal y el punto más alejado hacia el frente de la mandíbula superior entre los incisivos centrales (el punto alveolar) con el plano horizontal alemán. El plano horizontal alemán pasa a través del punto más bajo de la orilla inferior de las órbitas y la orilla superior de la apertura del oído. Además de estos índices, a los cuales corresponden grupos más o menos generalmente reconocidos, otros puntos de importancia para la forma de la parte superior del cráneo y la parte facial del cráneo son: el índice de la mayor anchura de la parte superior del cráneo a la menor anchura frontal (pequeña distancia entre las líneas temporales sobre el proceso zigomático del hueso frontal); asimismo el índice de la anchura del zigoma a la menor anchura de la frente, y a la anchura de la cara en los dos ángulos de la mandíbula inferior. En la base del cráneo se pueden tomar mediciones al ángulo formado por el plano del foramen occipital con el plano horizontal alemán y del ángulo formado por este plano alemán con la superficie entre el foramen occipital y la unión esfeno-basilar.
En las comparaciones de cráneos, especialmente los índices de los ángulos, es necesario colocar el cráneo en una posición definida. Para lograr esto, se han utilizado varios métodos además del plano horizontal alemán ya mencionado. G. Schwalbe ha utilizado recientemente la línea glabela-inion (glabela es el punto central entre los arcos de las cejas; inion es la protuberancia del occipucio en la línea media) para la comparación de los cráneos en las suturas sagitales, mientras que H. Klaatsch ha vuelto a la línea glabela-lambda antes propuesta por Hamy (lambda es el punto de unión de las suturas lambdoide y sagital). En el primer caso puede determinarse la altura del casco craneal (la distancia entre el punto más alto desde la línea glabela-inion), la altura del bregma (la distancia lineal del bregma desde el punto de comparación, es decir, la distancia entre el punto de intersección de las suturas coronal y satital por la línea glabela-inion), y sus índices a la línea glabela-inion (el cual se toma como 100). En esta línea Schwalbe trazó el ángulo frontal (aquel entre la tangente del hueso frontal en la glabela y la línea glabela-inion), el ángulo bregman (bregma-glabela-inion); el ángulo lambda (lambda-inion-glabela); el ángulo opistión (glabela-inion-opistión; el opistión es el borde posterior del foramen occipital). Schwalbe también determinó la posición del bregma (distancia del punto base de las verticales-bregma desde la glabela) y el índice de esta posición a la línea glabela-inion, el índice glabela-cerebral (índice del tendón del arco de la glabela al tendón del arco del hueso frontal). Los demás huesos del esqueleto no fueron objeto de estudio exhaustivo hasta tiempos más recientes. Debe darse atención particular, como parte importante de la anatomía de las razas, a la sección cruzada de la diáfisis de los huesos largos, y de la posición de la epífisis a la diáfisis.
No sólo se ha tomado en cuenta la estructura del esqueleto, sino también la musculatura y la formación general de partes blandas. En cuanto a la musculatura se da especial atención a las variaciones encontradas en el rostro; midiendo el grosor de las partes blandas de la cara (punzando con agujas dichas partes en cadáveres frescos o conservados) también da buenos resultados cuando hay suficientes sujetos para la investigación. Aparentemente la cara plana, ancha del mongol está principalmente condicionada por el gran grosor de las partes blandas de la región de la mejilla. También se observan diferencias raciales en la nariz. La nariz de los europeos e indios asiáticos es larga, angosta y con una proyección más o menos decidida; las raíces son altas y angostas, el fondo recto o convexo, las alas están aplanadas, las fosas son verticales al labio superior, la elevación (que es la altura del punto sobre el labio) es relativamente larga. Según las teorías de Topinard las narices se dividen en aguileñas, rectas, chatas, ganchudas y semíticas. La nariz de los aborígenes australianos está pobremente desarrollada; no se proyecta, las raíces son bajas y anchas, el fondo es ancho y más bien cóncavo, las alas decididamente proyectadas; las fosas son paralelas al labio superior y la elevación es leve. Existe un gran número de formas intermedias entre las formas extremas (por ejemplo, según Topinard, el mongoloide, negroide y australoide). Las raíces de la nariz pueden entrar a la frente sin depresión alguna, por un doblez agudo o una curva plana. La región sobre las órbitas y entre los bordes de las órbitas varía. Ya sea toda la parte proyecta en un pliegue (pliegues de las cejas, torus supraorbitalis), o sólo la glabela, que es la parte prominente de la frente justo arriba de la raíz de la nariz, parece estar curva, o las proyecciones surgen de una glabela un tanto deprimida y se extienden aproximadamente hasta la mitad del borde orbital superior, estando planas las secciones de los lados (planum supraorbitale). La frente es ya sea plana o recesiva, o está llena, en domo y se eleva en forma más o menos abrupta. La posición de los orificios de los ojos es horizontal en la raza blanca y se inclina en forma oblicua hacia arriba en los mongoles; en éste último caso el carúnculo lagrimal generalmente no está libre, pero está cubierto por un doblez que se inclina hacia abajo en una curva (el pliegue mongol). En la misma forma la orilla del párpado mongol, que en otros casos está libre, generalmente descansa bajo un doblez transversal. Las formas de la oreja y la boca son menos utilizadas como características raciales. Muestran sólo variaciones individuales, aunque una peculiaridad de la raza negra es la protrusión y grosor de los labios. Para la diferenciación de las razas es especialmente importante el color de los ojos y de la piel, y la forma y color del cabello. El color de estas partes del cuerpo está condicionada por un pigmento café, de cuya cantidad y asentamiento depende el tono del color. Los ojos son denominados azules y azul-grisáceos cuando sólo las capas negras del iris contienen el pigmento, el cual tiene apariencia azulada a través de las nubladas capas exteriores del tejido. Si las demás capas del iris contienen también el pigmento, el ojo tiene apariencia café claro a café oscuro. Las pupilas son como un círculo oscuro, los vasos sanguíneos de la retina se ven rojos sólo en los albinos (personas son poca o ninguna pigmentación). Las demás partes del ojo contienen más o menos pigmento. El pigmento de la piel se encuentra principalmente en la epidermis; en los niños recién nacidos de las razas de color (en ocasiones también en los infantes blancos) como los mongoles y los negros, el pigmento en la piel natural o corium produce manchas azules en la región de los lomos, llamados manchas mongoles. En el cabello la porción exterior sobresaliente es el asiento principal del pigmento. Además la cantidad de vello facial también es importante; el cabello que contiene una gran cantidad de aire (apariencia de edad) se ve blanco o gris, siendo esta condición usualmente acompañada por la desaparición del pigmento del cabello. En cuanto al color del cabello se divide en blondos, castaño claro, negro, rojo y gris; puede ser lacio, suave, ondulado o rizado. El cabello lacio generalmente muestra una sección cruzada circular, y el rizado una sección oval; existen otras secciones cruzadas (por ejemplo, la reniforme o elíptica). En el mismo individuo los ojos, cabello y piel pueden ser de diferentes colores. Los ojos azules, cabellos blondos y piel blanca constituyen el tipo rubio; los ojos cafés, cabello castaño y piel oscura constituyen el tipo moreno. Entre estos dos tipo se encuentran todo tipo de variaciones y mezclas.
Aunque erroneamente la raza humana sea considerada una unidad intelectual y físicamente, han existido y continúan existiendo diferencias que permiten una clasificación en varios grupos y razas.
Aún los más antiguos restos del hombre que datan de la era glacial en Europa muestran varias diferencias que justifican la aceptación de al menos dos razas. Los restos de los esqueletos que ciertamente pertenecen a la era cuaternaria se han encontrado en Francia, Alemania y Austria. La forma de los cráneos encontrados en Spy, Krapina, La Chapelle aux Saintes, Le Moustier, etc, se asemeja al cráneo descubierto en Neandertal, cuya estratificación geológica es incierta. Estos restos pueden agruparse como la “raza Neandertal”, la cual tenía un cráneo largo, angosto y bajo con una frente muy retraída, enormes arcos cafés (torus supraorbitalis), aparato masticador poderoso, mandíbula superior con fossae caninae mandíbula inferior pesada con amplia rama ascendente, sin barbilla, y en su lugar una curva convexa hacia fuera. Algunas de estas características todavía pueden encontrarse entre los esquimales y los aborígenes australianos. Los huesos de los esqueletos indican una estructura rechoncha, de estatura relativamente baja. El modo de andar era erecto, pero parece que con las rodillas dobladas en cierta forma. Existen variaciones aún en esta era. Los restos de Krapina tienen un cráneo algo más ancho que los de los restos de la raza Neandertal de Europa Occidental. El estrato en el cual se encontraron los restos de los esqueletos deben considerarse como pertenecientes al último período intermedio de calor (de la última era glacial), y fueron encontrados con restos de inicios del período Paleolítico, la etapa de civilización representada por los restos de Saint-Acheul y Le Moustier. Durante el período glacial, particularmente durante el final del período Paleolítico (representado por los restos encontrados en Aurignac, Soluté y La Madeleine), existieron seres humanos de formas diferentes. Sus restos, al igual que aquellos encontrados en Laugerie-Basse, Chaneclade, Mentones, y Combe-Capelle, pueden agruparse juntos como la “Raza Cro-Magnon”. No se encuentran las peculiaridades de la raza Neandertal; el generalmente largo cráneo dolicocefálico tiene buena capacidad, y son relativamente altos sin los grandes arcos de las cejas; el aparato para masticación es menos poderoso; la mandíbula superior contiene sólo fossae caninae; la mandíbula inferior es menos masiva, y el mentón es fino y se proyecta. En la estructura del cráneo, la raza Cro-Magnon en general se asemeja al europeo moderno. Se pueden reconocer variaciones locales. No es imposible que ambas razas diluvianas vivieran en la misma era, por lo que habría aparecido el cruce, como parece ser el caso de los cráneos encontrados en Galley Hill y en Brühn. Los huesos de los esqueletos indican una estatura más elevada. Poco después de esto aparecieron variaciones con un cráneo más ancho, o pudieran haber existido junto con la raza Cro-Magnon de cráneo largo de la época diluviana, por lo que las diferentes formas actuales de cráneos encontradas en Europa parecen remontarse a la época más remota. Schliz descubrió dos formas principales de cráneos en los restos encontrados en una capa de la cueva Ofnet cerca de Nördlingen (Bavaria) perteneciente al período de transición entre la era geológica Cuaternaria y la presente: uno era un cráneo bajo, corto, y el otro uno moderadamente alto, largo, ambos con una cara baja y ancha. Estos cráneos recuerdan, por un lado, la forma del cráneo del homo alpinus, y, por el otro, la estructura del cráneo de los desaparecidos moradores de los lagos y de los del tipo Mediterráneo.
Mientras que en el curso de las épocas prehistóricas en Europa las variaciones en la forma del cráneo se multiplicaron, Schliz cree que de las varias eras prehistóricas (era de Piedra, era de Bronce, era de Hierro) muestran razas con formas de cráneo bien definidas. Hasta ahora, de todas las ramas de la humanidad, la europea ha sido la más concienzudamente investigada antropológicamente. No obstante los cruces que han ocurrido continuamente durante los siglos, se reconocen peculiaridades somatológicas definidas. La estatura, la forma del cráneo y el color de la piel han sido tomados como el criterio para estos grupos. Según esta clasificación existe en Europa, en el territorio alpino, una población morena de estatura mediana con cabeza ancha; hacia el norte los cráneos son más angostos, el color de la piel, cabello y ojos es más claro, la estatura más elevada; hacia el sur la estatura es menor, el color de la piel es más oscuro, pero el cráneo tanto en el sur como en el norte es más angosto que en el caso de la primer clase mencionada anteriormente. Iniciando de norte a sur, Ripley nombra estos tres tipos: (1) Raza teutónica: cabeza y cara larga, cabello muy claro, ojos azules, alta estatura, nariz angosta y parcialmente curva; (2) Raza alpina: cabeza redonda, cara ancha, cabello castaño claro, ojos cafés, complexión mediana robusta, variable pero generalmente ancha, nariz fuerte; (3) Raza mediterránea; cabeza larga, cara larga, cabello castaño oscuro a negro, ojos oscuros, complexión de mediana a pequeña, nariz generalmente ancha. Entre estos tipos puros existen numerosos cruces.
Es excesivamente difícil, si no es que imposible, incluir las varias razas de la humanidad en un sistema. Todos los intentos realizados en cuanto a esto contienen ciertos defectos que son quizá inevitables. Linnaeus buscó establecer las peculiaridades físicas e intelectuales características de los habitantes de todos los rincones del mundo entonces conocidos. Posteriormente los investigadores han seleccionado una o varias peculiaridades del cuerpo (por ejemplo, la forma del cráneo o del cabello, el color de la piel) como el principio de clasificación, o han utilizado una combinación de varias características. Por último, se invocaron peculiaridades etnológicas (especialmente el idioma y el grado de civilización) para ayudar en la caracterización. Linnaeus diferenció cuatro variedades del homo diurnus (una subdivisión del homo sapiens): (1) Americana (raza roja o cobriza –ya desaparecida, la constituian los pieles rojas norteamericanos); (2) Europea (raza blanca o caucasoide dividida en aria(europeos autenticos)-armenoide y camita); (3) Asiática (raza amarilla o mongoloide); (4) Africana (raza negra o negroide). No sólo se emplearon como criterio de estas cuatro divisiones el color de la piel y los ojos, el color y forma del cabello, y la forma de la nariz, sino que también se distinguieron los diferentes temperamentos de las cuatro razas, y otras peculiaridades del carácter, modo de vestir, y si las razas individuales se gobernaban por costumbres, leyes, creencias o reglamentación arbitraria.
Blumenbach ya intentó agrupar las razas de la humanidad sobre la base de peculiaridades puramente somatológicas, seleccionando cinco formas típicas del cráneo como criterio de las cinco razas de hombres. Tomó como tipo normal el cráneo de la raza caucásica, el cual se distingue por la armonía de las partes individuales, sin ninguna parte prominente: una frente alta masiva, pómulos angostos, arco alveolar redondo y una mandíbula superior ortógnata están unidas con redondez (mesocefalia). Al tipo caucásico pertenecen: Europeos (excepto los Lapps y los Finns), los asiáticos occidentales y los africanos del norte. Alrededor de este tipo se agrupan los demás, que se relacionan con ambas y entre sí. La raza mongólica incluye a la mayoría de los asiáticos, las tribus Finnish, los Lapps y los esquimales; tiene un cráneo casi cuadrado (excesivamente braquiocefálico), nariz chata, hueso malar plano que se proyecta, arco alveolar un tanto ancho, y mentón que se proyecta. La raza americana tiene una frente más alta, arco superciliar altamente desarrollado, puente nasal profundamente sumergido, pómulos fuertemente proyectados hacia los lados, y una mandíbula inferior alta, ancha y fuerte. En esta raza Blumenbach incluyó a todos los aborígenes americanos excepto al esquimal. El cráneo de la raza malaya es braquiocefálico; los huesos parietales se proyectan se proyectan fuertemente hacia los lados, la nariz y los pómulos son chatos, y las mandíbulas superiores ligeramente prógnatas. A esta raza pertenecen los habitantes de Malaca en Asia y los nativos de las islas de los océanos Pacífico e Índico. La raza etiope incluye a los habitantes de África excepto a los africanos caucásicos del norte; el cráneo es dolicocefálico, la frente llena, los pómulos prominentes, las fosas nasales anchas, el arco alveolar en angosto y prominente, las mandíbulas prognatas, y la mandíbula inferior es grande y fuerte. Blumenbach agregó a estos criterios craneológicos otros de carácter somatológico general, deducido por las observaciones de los miembros del cuerpo, principalmente de la cabeza y sus partes.
La clasificación de Blumenbach aún tiene adeptos, siendo B. P. Ehrenreich, por ejemplo, un vigoroso defensor. Sin embargo, agregó a la clasificación aquellas razas que han llegado a conocerse o al menos conocerse mejor desde los tiempos de Blumenbach. Éstos son principalmente los negros de Asia y las razas aborígenes de Australia y Oceanía. De acuerdo a Ehrenreich la clasificación es: (1) Caucásico-mediterráneo; (2) Africano-Nigriciano; (3) Mongol; (4) Americano; (5) Malayo Polinesio; (6) Australiano. Además están (7) papuanos y negros de Asia, incluyendo a los Dravidianos y las tribus Kolarians de la India, cuya posición en el sistema antropológico de Ehrenreich aún debe considerarse incierta. La clasificación de Blumenbach se basaba en la observación y descripción. Después siguieron una serie de intentos para determinar los diferentes tipos de mediciones. Para la determinación de las variaciones en la parte facial del cráneo, Camper ya había establecido la medición del ángulo facial, que es el ángulo que se forma de la línea del perfil y la línea aurículo-subnasal (la línea desde el orificio del oído hasta la parte más baja de la nariz). A. Retzius introdujo la palabra ortognatismo para significar un ángulo facial casi recto (90°), y llamó al ángulo facial más agudo prógnata. Habiendo notado que en Suecia los germanos tenían cráneos angostos, mientras que los cráneos de los Lapps eran anchos, Retzius buscó determinar estas formas matemáticamente por el índice de longitud-anchura. Combinó los grupos de dolicocefálicos y braquicefálicos con los grupos de ángulos faciales, y así llegó a cuatro tipos principales de cráneos: ortognata dolicocefálico, ortógnata braquiocefálico, prógnata dolicocefálico y prógnata braquiocefálico. Sin embargo, esta clasificación de las formas del cráneo no era satisfactorio, aún cuando se separó el cráneo mesocefálico de los demás, ya que las varias formas se presentan dentro de todas las razas, aunque probablemente con frecuencia variable. Las investigaciones de Welcker probaron que en las razas del Mediterráneo, Malaya y Americana pueden encontrarse cráneos que van desde dolicocefálicos hasta mesobraquicefálicos; los mongoles parecen ser más bien mesobraquicefálicos e hiperbraquicefálicos, mientras que las razas negras se inclinan más a dolicocefálicos. J. Kollman también basó su clasificación racial en la forma del cráneo y de la cara. Supuso seis subespecies: camaeprosopos dolicocefálico, camaeprosopos mesocefálico, camaeprosopos braquiocefálico, leptoprosopos dolicocefálico, leptoprosopos mesocefálico, leptoprosopos braquiocefálico. Estas subespecies se han esparcido a todo el mundo mediante migraciones y penetraciones, y pueden agruparse en dieciocho variedades según la naturaleza de su cabello (suave, quebrado o grueso, y lanudo).
Además de la forma del cráneo, P. Topinard empleó otras peculiaridades somatológicas en la clasificación de las razas. Siguiendo la clasificación de Cuvier, toma como divisiones principales las razas blanca, amarilla y negra, la cual caracteriza principalmente por la forma de la nariz. La raza blanca de nariz angosta (leptorrina) tiene cabello ondulado con sección cruzada. De aquellos con cráneo dolicocefálico, una división es rubia y larga (escandinava o cimírica); otra larga con cabello rojo (primer tipo de los Finns); una tercera de cabello castaño y relativamente pequeña (razas mediterráneas). El tipo mesocefálico con cabello castaño y complexión relativamente pequeña se encuentra en los semitas y egipcios. El tipo braquiocefálico se compone de los pequeños Lapps y Lagurians con cabello castaño, y los celto-eslavos de mediana estatura. La raza amarilla con nariz de anchura media (mesorrina), cabello grueso y lacio de sección cruzada redonda, también contiene tipos dolicocefálicos, mesocefálicos y braquicefálicos. Los esquimales son pequeños, dolicocefálicos y tienen piel amarilla; los tehuelches son grandes, dolicocefálicos y tienen piel rojiza; los polinesios son grandes, mesocefálicos y tienen piel rojiza. El tipo braquiocefálico está representado por los guaranís y peruanos, siendo los primeros de tamaño mediano con piel amarilla y los últimos pequeños con piel olivo. La raza negra de nariz ancha (platirrina) fue dividida por Topinard en un grupo de cabello recto de sección cruzada oval, y un segundo grupo con cabello lanudo de sección elíptica. El primer grupo, que comprende a los aborígenes australianos, son dolicocefálicos, altos y tienen piel negra; en el segundo grupo se presentan todos los tres tipos de cráneos. Los muy pequeños Bushmen amarillos, los grandes melanesianos negros, y los negros africanos son dolicocefálicos; los tasmanios negros de complexión mediana son mesocefálicos; los pequeños Negritos negros son braquicefálicos.
Recientemente, J. Deniker, un francés que ha seleccionado las divisiones de la tierra como un principio de clasificación en la descripción de las varias razas y tribus, ha proporcionado un resumen según principios somatológicos (Las Razas del Hombre, p. 225).

· Piel amarilla: razas Bushman, comprendiendo Hottentots y Bushmen –piel amarilla, steatopygous, complexión pequeña, dolicocefálicos;

· Razas negrito, comprendiendo tanto sub-braquiocefálico y sub-dolicocefálico;
· Raza negroide, comprendiendo las líneas de Nigritian y Bantu –piel negra, dolicocefálico;
· Melanesianos, comprendiendo papuanos y melanesianos –piel negra-café, complexión mediana, dolicocefálicos.
· Etíopes –cabello rojizo castaño, nariz angosta, complexión grande, dolicocefálico;
· Aborígenes australianos –piel chocolate café, nariz ancha, complexión mediana, dolicocefálico;
· Dravidianos –piel negra-café, nariz ancha o recta, complexión pequeña, dolicocefálico;
· Piel blanco sucio: Asiriodes –nariz angosta, y convexa con punta gruesa.
· Piel café clara: Indo-afgano –cabello negro, nariz angosta, recta o convexa, estatura alta
· Árabes y semitas –nariz aguileña, occipucio que se proyecta, dolicocefálico, cara elíptica;
· Beriberis –nariz recta y gruesa, dolicocefálico, cara cuadrada:
· Habitantes de costas europeas –nariz recta y pequeña, mesocefálico, cara oval;
· Baja estatura: habitantes de la isla Ibérica –dolicocefálico;
· Habitantes de Europa Occidental –complexión pequeña, fuertemente braquicefálicos, cara redonda:
· Habitantes de países en el Adriático –complexión alta, braquicefálicos, cara alargada.
· Europeos del Norte –cabello generalmente ondulado, rojo o rojizo, alta estatura, dolicocefálico;
· Europeos Orientales –cabello generalmente recto, rubio, complexión pequeña, sub-dolicocefálico .
· Piel café clara: Ainos –cuerpo muy velludo, nariz ancha y cóncava, dolicocefálico;
· Grupo racial endogamico judio ¿¿¿¿.????
· Polinesios –nariz se proyecta y con frecuencia convexa, estatura alta, cara elíptica, braquiocefálico o mesocefálico;
· Indonesios –estatura pequeña, nariz ancha y con frecuencia cóncava, pómulos que se proyectan, cara de forma romboide, dolicocefálico;
· Razas nativas de América del Sur –estatura pequeña, nariz recta que se proyecta, mesocefálico o dolicocefálico
· Razas América del Norte – estatura alta, mesocefálica;
· Razas nativas de América Central –complexión pequeña, braquiocefálico;
· Nariz recta; Patagónicos – estatura alta, braquiocefálico, cara cuadrada;
· Piel amarilla-café: Esquimales –estatura pequeña, cara redonda y chata, dolicocefálico.
· Lapps –nariz roma y ancha, estatura pequeña, braquiocefálico;
· Raza Ugriana –nariz recta o cóncava, estatura pequeña, mesocefálico o dolicocefálico, pómulos que se proyectan;
· Turcos o turco-tártaros –nariz recta, estatura mediana, muy braquiocefálico;
· Piel cetrina: mongoles –pómulos que se proyectan, pliegue mongol, levemente braquicefálicos.
Huxley clasificó a la humanidad sobre una base somático-antropológico. Dividió a la raza humana en cuatro tipos principales: el Australoide, el Negroide, el Xanthoeroi y el Mongoloide, al cual agregó después el Melanocroi. Los aborígenes australianos son los principales representantes del tipo Australoide dolicocefálico (piel y ojos oscuros, cabello negro rizado, nariz chata, arco óseo superciliar pronunciado y muy prognatas). Fuera de Australia, Huxley afirmaba haber encontrado el tipo Australoide en el interior del Deccan, y entre los egipcios. El estándar para el tipo Negroide es el negro Africano. Huxley erróneamente consideraba este tipo como casi sin excepción dolicocefálico. Generalmente carece de un arco óseo superciliar; la piel y los ojos van de café a negro; el cabello es negro, corto y rizado o lanudo; la nariz es chata y ancha; los labios son gruesos y protuberantes, mientras que el prognatismo es universal. Según Huxley, las modificaciones particulares del tipo Negroide son: los pequeños Bushmen con piel más clara; los parcialmente braquicefálicos Negritos con pesado arco superciliar, que viven en el sur y sureste de Asia (la Península Malaya), y en el Andaman, Filipinas e Islas del Mar del Sur (Papuanas) tan lejos como Tasmania. Entre estos Negritos ha habido considerable cruce con los polinesios y malayos. Huxley agrupó juntos a los habitantes de la mayor parte de Europa Central como el tipo Xanthoeroi o del tipo razonablemente blanco. Este grupo se caracteriza por una piel suave casi sin color, ojos azules o grises, y cabello de color claro; la forma del cráneo va desde dolicocefálico hasta braquiocefálico. En el sur y el oeste este tipo entra en contacto con el Melanocroi; en el norte y el este, donde se extiende a la India, con el tipo Mongoloide. Según Huxley, toda Asia y las islas que le rodean al este y sureste, el este y el noreste de Europa y toda América están habitados por el tipo Mongoloide (piel amarilla-café, ojos negros, cabello lacio, nariz pequeña y chata, pliegue oblicuo del párpado, pero sin arco óseo superciliar que se proyecta); el tipo es parte braquiocefálico, parte dolicocefálico. El Melanocroi o castaño vive alrededor del Mar Mediterráneo, y se extiende a través de Asia Menor a través de Arabia y Persia hasta la India. La piel es café, el fino cabello ondulado es casi negro, los ojos son oscuros. Huxley consideraba al Melanocroi el resultado de una mezcla del Xantheroi y los Australoides.
El intento de Linnaeus de utilizar peculiaridades intelectuales como criterio también ha sido imitado repetitivamente. Por ello, Fredrich Mmulleruuml;ller ha combinado peculiaridades somáticas (del cabello) y lingüísticas para formar la base de su clasificación racial. Según su teoría la humanidad está dividida, según la forma de la cabeza, en cabello lanudo y cabello liso. Las razas de cabello lanudo se subdividen es aquellos con cabello de tipo borla (Hottentots, papuanos), y aquellos con cabello australianos, hiperboreanos, americanos, malayos, mongoles) y cabello rizado (como las razas Dravidianas, Nubianas y Meditarráneas). Estas razas se subdividen en un número de grupos de familias sobre la base de idioma y de cultura intelectual que surgían de ellas. Mmulleruuml;ller distinguía; la familia de idiomas Indo-Germánicas (Germánico, Románico, Eslavónico, Celta, Griego, Albanés, Iraní, Hindú); la familia Ural-Altaica (Finno-Ugriano, Turco y Yakutish, Mongol, Tungusio, Samovedic); la familia Sur-Asiática (Chino, Siamés, Annamita, Burmese y Tibetano); la familia Hamito-Semítica (Semito-Arábica, y Hamite); el grupo Malayo-Polinesio (el idioma Malayo, Polinesio y Melanesio); la familia Bantu, y junto con ella los idiomas Americanos (relacionados con este grupo sólo como estructura), el Dravidiano y varios idiomas aislados.
Siguiendo a Cuvier y Topinard, W. H. Flower, un inglés, separa a la humanidad en tres divisiones principales:
· Razas Etíopes o Negroides: (a) el negro de tipo Africano; (b) Hottentots y Bushmen; (c) el negro Oceánico o Melanesios; (d) Negritos.
· Raza Mongol: (a) Esquimal; (b) los Mongoles mismos, comprendiendo al grupo Mongol-Altaico; y el grupo de Mongoles del sur; (c) Malayos; (d) Polinesios, Maoris; (e) Americanos.
· Caucásicos, comprendiendo a los Xantheroi y Melanocroi.
A partir de estas tres razas principales (llamadas por C.H. Stratz arquimórficas), G. Fritsch ha distinguido las razas mixtas derivadas de ellas como metamórficas. Ambas divisiones tienen un instinto fuertemente desarrollado para la migración (población nómada), que ha promovido el crecimiento de la civilización. Al mismo tiempo Fritsch y Stratz supusieron una serie de tribus sin instinto de migración (población no nómada); a éstos Stratz les llamó protomórficos. Sin embargo, estas teorías tienen valor como hipótesis de trabajo, aún cuando puede demostrarse que uno u otro sea incorrecto.
Stratz, en parte siguiendo las investigaciones hechas por Klaatsch acerca del esqueleto, toma como criterio protomórfico lo siguiente: gran variabilidad individual; proporciones normales (según los cálculos de Fritsch) con longitud del brazo levemente excesiva; altura total de seis o siete veces la altura de la cabeza; apariencia externa ligeramente diferente en ambos sexos; mujeres con caderas pequeñas y mamma areolata; piel desde clara a café oscura; cabello muy variable con sección cruzada oval; vello corporal moderadamente desarrollado; protuberancia pronunciada de hueso frontal; inclinación hacia dolicocefálico y prognatismo; mandíbulas fuertes, anchas; parte facial del cráneo grande en proporción a la parte posterior del cráneo; características toscas; nariz grande; órbitas pequeñas muy separadas entre sí; orejas puntiagudas, como la oreja del mono Macaco; estructura esbelta, con gracia, vértebras angostas; ligera curvatura de la columna vertebral; pelvis angosto; tibia platinémica; trasero débil; fémur ligero; sin pantorrillas; tendencia a posición encogida y a curvear el pie hacia adentro; pie adaptado para trepar; pie prensil; desarrollo más débil del hueso del tobillo (talus), del hueso del talón (calcancus), del hueso cuboide (os cuboideun), de los dedos de los pies; arco muy leve a la planta del pie; toda la planta se posa al caminar; desarrollo temprano del instinto sexual. Stratz ha seleccionado como criterio para las tres razas arquimórficas lo siguiente. Aquellos de la raza melanodérmica o negra tienen: longitud excesiva en las piernas; altura total de 7 a 7.5 cabezas; la piel de café oscuro a casi negra; el cabello grueso, negro y rizado, con una sección cruzada elíptica; vello corporal escaso; una inclinación a dolicocefalia (con una anchura muy decidida de la parte posterior del cráneo); prognatismo pronunciado; anchas y altas mandíbulas poderosas. Entre las características de la raza amarilla o xanthodérmica están: longitud deficiente de las extremidades, altura total de 7 a 7.5 cabezas; mamma papillata; piel de amarilla-café a amarilla clara, cabello negro y grueso, con una sección cruzada redonda; vello corporal escaso; inclinación a braquicefalia; mandíbula corta, ancha,; argo frontal leve; pie corto y fuerte con arco moderado. Entre el criterio de la raza blanca o leucodérmica está: proporciones normales; estatura de 7.5 a 8 cabezas; mamma papillata; piel café clara a casi blanca; ortognatismo; arco frontal de leve a apenas notable; mandíbulas angostas y altas; músculos largos en fundillos y pantorrillas; pie angosto y largo con arco poderoso; gran bola en dedo gordo del pie; talón poderoso.
Stratz también buscó comparar las diferentes razas según su relación y desarrollo. Según él, los aborígenes Australianos son hoy en día los más cercanos a la forma monogenética original. Las segundas razas protomórficas son los papuanos, koikoins y razas afines. Después de que las razas negras de África fuesen separados de los grupos principales de la humanidad, el tercer grupo protomórfico más lejano se separó del primer grupo (las razas americanas, los malayos del interior de la península, kanakas, y andamanes). Después que la raza amarilla principal fuese sacada del grupo principal, se formó el cuarto grupo protomórfico (según Stratz, los ainos, veddahs, dravidianos, basques y celtas). Por último, se desarrolló la raza blanca principal. Las razas metamórficas deben considerarse como razas aún en proceso de formulación. Fritsch considera las tres razas arquimórficas principales como centros de radiación: la raza blanca en el Suroeste de Asia, la raza amarilla en el Noreste de Asia, y la raza negra en el Centro de África. El grupo blanco se dividió en las ramas Semíticas y Sánscritas; el grupo amarillo en las ramas Chinas y Seitianas; mientras que la rama Finno-Tatar pertenece tanto al grupo blanco como al amarillo. El grupo negro se dividió en la rama Pelágica (viviendo en las islas al sur y sureste de Asia) y la rama Africana. Según Fritsch, debido a la fertilidad universal de cruces entre la humanidad, el contacto de los grupos principales entre sí y con las razas protomórficas dieron lugar en los puntos de contacto a las razas metamórficas. Fritsch tomó como poblaciones protomórficas no nómadas (es decir, como restos de la población original primitiva): en África, a los Bushmen, Akkas Obongos, Batuas; en Australia, los nativos de Queensland; en Asia, los Dravidianos, Vedas, Guang, Senoi, Kubu-kubu, Hieng, Miao-Tse, Ainos; en América, los Makuks, las tribus Ges del este de Brasil, Fuegianos; en Europa, la raza Neandertal, la raza Alpina, la raza enana Europea, y los Lapps que vivían en chozas de piedra.
Sobre la base de las teorías de Stratz y Keane, Schurtz hace la siguiente clasificación:
· Las primeras razas (que son casi restos desaparecidos de las primeras razas): (1) Palaeo-Asiáticos, raza no Mongol (los Ainos); (2) la raza Etíope (los Nubios); (3) raza enana.
· Grupos principales de familias: A. Color ligero o grupo de razas europeo-occidental-asiático: Alpino del norte, y razas mediterráneas principales; B. Grupo de razas Asiático-Polinesio: grupo Mongol, grupo Malayo-Polinesio; C. Grupo de razas nigritias: (1) Negro; (2) Indios de color oscuro (razas Dravídicas); (3) Nigritianos de Indonesia y oceánicos (Negritos, Melanesios); (4) Australianos y Tasmanios; D. Grupo de razas Americanas.
· Razas híbridas: (1) Raza híbrida Finno-Ugriano; (2) Raza híbrida beriberi.
La mayor parte de las clasificaciones anteriores ofrecen ciertas ventajas, pero también muestran fallas que no pueden ignorarse. Todas contienen grupos grandes que pueden caracterizarse desde los atributos más impactantes como la raza blanca de cabello suave a ondulado, la raza amarilla de cabello rizado, y la raza negra de cabello lanudo. Sin embargo, además todas estas razas muestran una serie de otras diferencias, somatológicas y étnicas. Sin embargo, es difícil agrupar un número de ramas de estos tres grupos principales. La mayoría de los escritores que desean presentar un resumen descriptivo de las razas y poblaciones del mundo (como Deniker, Buscan, Schurtz, y otros) se han guiado, por tanto, por el lugar de residencia de estas razas, y las han agrupado según las divisiones de la tierra donde se puede demostrar que habitan las varias ramas y grupos subordinados.
CLASIFICACIÓN Y DESCRIPCIÓN ANTROPOLÓGICA GENERAL CLASIFICACIÓN Y DESCRIPCIÓN ANTROPOLÓGICA GENERAL Definiciones generales de las tres grandes razas de la humanidad EUROPOIDES: (Blancos, Arios, Caucasicos, Indoeuropeos u Occidentales) Se sub. clasifican en Nórdicos, Alpinos y Mediterráneos. Mentón prominente, nariz recta o convexa, cráneo dolicocéfalo (alargado hacia atrás y arriba, un mediano nivel de dolicocefalia se denomina mesocefalia –predominante en hebreos, armenios, gitanos y mestizos) en los Nórdicos y Mediterráneos y braquicéfalo en los Alpinos, la dolicocefalia provoca un angostamiento del rostro a diferencia de la braquicefalia la cual provoca un ensanchamiento del mismo, ésto es porque el cerebro al no tener espacio craneal hacia atrás (en la región occipital) y arriba, crea espacio hacia los lados. Sus rasgos faciales son muy destacados o definidos, cabello claro a oscuro (del rubio más claro al negro), ondulado a liso, ojos azul a café y negro, y una complexión pálida a morena, contextura maciza en los nórdicos, longilínea y grácil en los Mediterráneos y robusta y de huesos cortos en los Alpinos. Hay cierta certeza en que el tipo Nórdico y Mediterráneo eran un único tipo humano - dolicocéfalo y longilíneo - herederos de una desconocida raza Mesolítica (identificada con las culturas de los Megalitos -Carnac, Stonehenge, Sternsteine-, de los Vasos Cordados y del Danubio), reemplazante absoluta del hombre de Crô-Magnon (o Paleolítico) de tipo dolicocéfalo pero de rostro ancho y cuerpo mucho más macizo. Sin embargo, a finales del Neolítico, los tipos Alpinos (bajos, macizos y braquicéfalos) se hunden como una cuña entre estos pueblos, separándolos y "especializándolos" por medio de la deriva genética. Los Nórdicos reforzando su especiacion con los residuos Paleolíticos (caracterizados por su pigmentación capilar rojiza) forman una variante en que predomina desde el castaño oscuro hacia el rubio dorado e incluso platinado; y los Mediterráneos, con mínimo contacto con los antiguos habitantes (salvo residuos del tipo nórdico Afalou, en los montes Atlas y las Canarias), desarrollan una pigmentación que va desde el castañoclaro/rubio oscuro hasta el castaño oscuro/negro... El factor Alpino introduce el elemento braquicefalizador y separa a estas dos variantes hermanas, en dos subespecies o sub-razas. No debemos confundir "moreno" (con negroide) con cabellos y ojos castaño oscuro y una mejor adaptación epidérmica a los rayos solares cosa que ha ocurrido con la sub-raza mediterránea. El cráneo es dolicocéfalo y estrecho tanto para el Mediterráneo como para el Nórdico. Las diferencias surgen al comparar la envergadura ósea y masa muscular asociada, siendo el Mediterráneo de huesos longilíneos y delgados, mientras que el Nórdico posee una estructura pesada y gruesa. La pigmentación de piel y cabello no definen la raza Creemos que muchos de nuestros hermanos europoides en Sudamérica, están bastante confundidos por la propaganda enemiga. Vemos mucho desencanto, mucha frustración en ellos, al no encajar en la definición "hollyjudense" de la raza "blanca". Esa propaganda que intenta que los europoides se maten entre sí por que unos son rubios, o por que otros son morenos, o por que otros son castaños y otros pelirrojos, por que unos adscriben a una religión y otros no, por que unos hablan en español y otros en ingles, aleman, italiano, frances u en otra lengua de origen europeo... La Raza Europoide es una sola... Por ejemplo, sus restos óseos al ser analizados por los antropólogos y genetistas, mediante numerosos métodos científicos (como el índice cefálico, la disposición facial, la dentadura, la mandíbula, el fémur, la constitución física, el Y-cromosoma, el ADN mitocondrial de nuestras madres, etc.), hace que estos sean definidos o clasificados claramente como Europoides (o sea blancos-arios). Y que nosotros sepamos, los esqueletos humanos rara vez se encuentran con pelo o piel, pero un antropólogo forense que se precie de tal, puede claramente diferenciar los restos óseos de un europoide, de los de un negroide, o de los de un mongoloide. Otra cosa. Los supuestos "aborígenes" americanos (y sus mestizados descendientes), que incluyen a los mapuches, debieran ser definidos como mongol-americanos o asiáticoamericanos (con ciertos genes europoides y negros en su torrente sanguíneo), y sus características más sobresalientes a primera vista son : La braquicefalia pronunciada (cráneo redondo como una pelota de fútbol), el prognatismo (de perfil, la nariz luce hundida entre unos salientes pómulos), los cabellos lacios y negros, rebeldes, "chuzos", y la pigmentación epidérmica que va desde el moreno amarillento (característico en quechuas peruanos y bolivianos), pasando por el cobrizo o bronce (pieles rojas norteamericanos), y finalizando en el color barro (mapuches), similar al de las poblaciones dravidianas del sur de la India. También la disposición de la dentadura es importante, los mongoloides se caracterizan por una disposición "diente con diente", cuando el dentista les pide "que masquen", los dientes superiores e inferiores quedan alineados (acanalamiento), a diferencia del europoide cuya mordida se caracteriza porque los dientes superiores quedan por delante de los inferiores (sobremordida). Quien no tenga esos caracteres, aunque sus cabellos sean negros y su piel más oscura, es definitivamente "blanco". Lo demás es propaganda para separar al europoide de sus hermanos en el mundo. La Raza Europoide es tan variada en tipos, como remota es su aparición. Las leyes de la Genética nos llenan de asombro. Es que hay razas o sub-razas que durante milenios parecen dormidas, pero luego reaparecen en tiempos actuales, como si nunca hubieran sido absorbidas o eliminadas. Si buscamos imágenes gráficas de sumeria, Babilonia, Hatti, Asiria, Persia, Egipto, Creta, España pre-romana, Grecia arcaica y Roma republicana... Veremos que el tipo clásico, en todas representado, es el blanco de constitución longilínea, de cráneo dolicocéfalo, de cabellos negros y ondulados, con una característica nariz alargada y bastante recta (con el clásico "perfil griego" dado por la nariz en línea recta con la frente), y con el color de su piel yendo desde el blanco marfil hasta el rojizo oscuro y muy moreno. Es bueno aclarar que no existen pueblos Semitas (ni Indoeuropeos). Estas clasificaciones no son raciales sino lingüísticas, y han creado una lamentable confusión entre muchas personas. Lo que existe, son los pueblos semito-parlantes y los pueblos indoeuropeo-parlantes. Y los representantes (más o menos puros), de estos pueblos semito-parlantes, tales como las elites gobernantes blancas del Mediterráneo oriental, medio Oriente, meseta de Anatolia, y el mundo árabe, son aplastantemente Mediterráneos pero no arios los unicos arios entre los mediterraneos son los occidentales tales como portugueses españoles e italianos del sur... Con el ya visto patrón de estatura media (y a veces bastante elevada); rostros muy alargados; dolicocefalia general; narices grandes y largas (rectas y curvas), color de cabellos desde el negro al castaño claro, lisos u ondulados; y con la pigmentación de la piel, entre un amplio rango que va desde el blanco hasta el aceitunado (algún actor europeo caracterizado como "Otelo" nos serviría de buen ejemplo para graficar el caso de un europoide de tez aceitunada). Y este tipo lo encontramos nuevamente entre las elites blancas de los pueblos indoeuropeoparlantes de Irán, Afganistán, Pakistán y norte de la India, cabe recordar que la palabra Iran significa Ario pues supuestamente nuestra estirpe se origino en dicho estado... Que bastante poco se diferencia de los habitantes blancos de la cuenca Mediterránea de Europa, como españoles, franceses, italianos y pueblos de los Balcanes. Así como entre importantes grupos étnicos de Inglaterra, Gales e Irlanda e incluso una minoría mediterránea en Noruega. Lo que vemos en todos esos países, es la reaparición del tipo Mediterráneo ancestral, que tras remotas invasiones nórdicas y posteriores invasiones de pueblos mestizos (mongoloides y negroides), semejaba un virtual oscurecimiento de la Raza Blanca. Pero es que esas zonas nunca fueron mayoritariamente nórdicas, y con la desaparición de este elemento, absorbido sobre todo por las elites blancas de esos países, ha significado un resurgimiento de la poderosa - y hasta ahora dormida - original capa Mediterránea. Sumado, eso sí, a un sostenido crecimiento de la población mestizada de las tres sub razas europoides. Es un extraño fenómeno... Pero genéticamente, la rama Mediterránea es la más fuerte, la que revierte con mayor fuerza el mestizaje y, con el paso de los siglos, se sobrepone al contacto con otras ramas, e incluso con otras razas, y reaparece. Le sigue la fuerte variante Alpina (y sus ramas Dináricas y Armenoides (no aria), y finalmente la Nórdica. Incluso, un resurgimiento sub-racial semejante se está viendo en el Este eslavo, con la reaparición mayoritaria del tipo braquicéfalo Alpino, que yacía sumergido desde tiempos Neolíticos, cuando la remota cultura de los Vasos Campaniformes, iniciadora de la Edad del Bronce, proveniente de la meseta Irania, cayó sobre la cultura Mediterránea. Este componente permaneció dormido bajo un fuerte - pero interrumpido - barniz dolicocéfalo Nórdico, proveniente de las invasiones de la Edad del Hierro (los Pueblos de la Cerámica Cordada o Hacha de Guerra). Hoy la braquicefalia - característica de la sub-raza Alpina - se hace siglo tras siglo, mayoritaria en el sur de Alemania, Austria, Bohemia, Eslovaquia, Ucrania, Polonia y Rusia. Sobre el mestizaje con la sangre negra... Cuando esto sucede, no sólo la piel se oscurece...Hay unos pequeños pero cruciales detalles, que son sumamente certeros a la hora de adivinar el real ancestro de alguien. La dolicocefalia es mayoritaria entre los negros, así que esto no ayuda mucho. Pero sí la textura del cabello, volviéndose éste, muy lanudo y grueso (estilo "grano de pimienta"). La nariz adopta una forma muy ancha y aplastada, con las fosas nasales hacia los lados; y aumenta también la distancia inter-orbital, por la anchura del hueso naso-frontal. El prognatismo se intensifica (con la mandíbula inferior y superior formando un ángulo proyectante convexo), haciendo que el grosor de los labios aumente perceptiblemente, así como el mayor tamaño de los dientes. Este tipo de características se ve mucho en la costa norafricana y en el litoral índico de Irán y Pakistán, así como en los confines meridionales de la península Arábiga y el Deccán indio. Rasgos semejantes los vemos en América, donde el mestizaje entre blancos, negros y amerindios ha alcanzado niveles increíbles. Por lo tanto, no basta el color de la piel para identificar racialmente a alguien. Hay rasgos delatores - en la constitución craneo-facial de las personas - que ni las tinturas, ni los alisadores de pelo, ni el maquillaje, ni el bisturí, ni la silicona pueden cambiar. El Dr. Baker en "The Reality of Race" afirma que a veces se asocia color de piel con raza, pero ésto es sólo una confusión. Desde principios del S. XIX la ciencia ha reconocido que el color de piel o cabello no es importante para distinguir entre formas biológicas. El Dr. Baker plantea que hacer del color de piel la piedra de tope de la raza es tan estúpido como pensar que una rosa roja está más emparentada con una petunia roja que con una rosa blanca. Por ejemplo, los aborígenes australianos son similares en color de piel con los bosquimanos del África sud-occidental, pero por el contrario, es muy difícil encontrar dos grupos humanos biológicamente tan disímiles como éstos. También los habitantes del norte de la moderna India, tienen una relativa tonalidad morena en su piel, pero ellos son antropológicamente clasificados como europoides, lo mismo ocurre con muchos habitantes del sur de Italia, Grecia, Francia, España y aún Inglaterra (Ej. Sean Connery) en Europa. La principal razón de la variación en colores de piel se debe a la presencia de diferentes cantidades del pigmento llamado melanina. Todos los seres humanos producen el mismo tipo de melanina y también tienen el mismo número de melanocitos (células productoras de melanina), la diferencia se debe a las cantidades producidas. Por ejemplo, los ojos azules no son tales, lo son por la ausencia de pigmento. Aparentan ser azules por la misma razón que los hielos a veces parecen ser azules, es decir un efecto óptico producido por la luz roja y otros espectros de onda luminosa que se reflejan hacia el observador. La piel "blanca" de muchos europeos asimila hasta 3 veces y media más radiación ultravioleta que los negroides, lo cual facilita que el ergosterol se convierta en vitamina D. La piel oscura protege en los trópicos y climas luminosos, como el mediterráneo, de la inclemencia de la radiación ultravioleta. Sub-razas y etnias arias de Europa. Norte,Nordicos, norteños, germanos, escandinavos, balticos, sajones, anglosajones y fineses. Este y centro, eslavos, alpinos, dinaricos. Sur, mediterraneos y latinos. Pueblos arios en el pasado, Celtas, Galos, Iberos, Godos, Longobardos, Vandalos, Suevos, Alanos, Sicambros, Magiares, Ugrios, Romanches, Letones, Lituanos, Francos y Normandos MONGOLOIDES: rostro ancho y aplanado (tipo plato), con una extremada proyección malar, lo que provoca pómulos muy protuberantes, mentón débil (retrognatismo), cráneo braquicéfalo, nariz cóncava, cabello liso castaño a negro, ojos café, complexión pálida a café rojiza, y el característico pliegue ocular epicántico. Nativos de Asia central y oriental, el Ártico y América (los Amerindios emigraron al Nuevo Mundo desde Asia, durante la Edad del Hielo). La capacidad craneal del mongoloide, especialmente el de origen asiático-septentrional (Japón, Corea, Taiwán, Norte de China) es superior a la del europoide. NEGROIDES: también clasificados como CONGOIDES, mandíbula prominente, lo que provoca la impresión de que tuvieran los labios "arremangados", nariz ancha lo que causa una desproporcionada separación de los ojos, frente huidiza (inclinada), cabello oscuro crespo a rizado con textura como de lana, miembros desproporcionados (piernas y brazos no guardan armonía entre sí, ni en relación al largo del tronco) ojos café, labios muy gruesos, y una complexión café-amarillenta a negro-azuloso. Nativos de África, Asia meridional y Australia. Etnias de África.(Árabes) Tuareg, moros, coptos, egipcios, sudaneses, senegaleses, bantues, etiopes, somalíes.(Negroides africanos) pigmeos, watusis, masais, bosquimanos, zulúes, basutos, hotentotes y huasas. Etnias de Asia . Beduinos, kurdos, turcos, otomanos, osmanlies, turcomanos, afganos, iraníes, hindues, indios, indostanicos, dravidas (gitanos), nepaleses, cingaleses, birmanos, malayos, javaneses, mongoles, tartaros, kirguises, calmucos, caragases, yakutas, chukchis, esquimales, tibetanos, coreanos, chinos y nipones. Etnias de Oceanía. Pagues, maories, tasmanios, polinesios. Etnias de America. A del Norte. Esquimales, algoquinos, pieles rojas (Raza roja o cobriza), shoshones, atabascas, chinooks, navajos, sioux, iraqueses, seminolas, dakotas, omahas, comanches, apaches, osages, nez perces y cheyenes. Mexico y Centroamérica, toltecas, aztecas, zapotecas, mayas, huastecos, caribes, tainos. A del sur, chibchas, tupinambas, incas, botocudos, arawaks, jibaros, diaguitas, comechingones, araucanos, barbacoas, coyas, aimaras, quechuas, guaycurues, charruas, tupis, guaranies, ranqueles, patagones, tehuelches, puelches, querandíes, chonos, mapuches y wichis (matacos)
CLASIFICACIÓN ANTROPOLÓGICA DE LOS EUROPOIDES: 1. Nórdicos 2. Alpinos 3. Mediterráneos Nórdicos: A veces se les sub clasifica en los tipos Céltico, Hallstatt, Fälish, Trender y Báltico oriental, se refiere a los pueblos con cabellos, ojos y piel clara, nombrados por la palabra Francesa para "norte", debido a que son más comunes en el norte de Europa y no porque todos los Europeos septentrionales sean Nórdicos o porque el tipo se originara en el norte de Europa. Respecto de la subclasificación Céltica, cabe señalar que éstos en origen (los Celtas), fueron nórdicos puros, pero fueron braquicefalizados por los Alpinos, quienes fueron los que inauguraron la edad de los metales, ¿cómo ocurrió ésto?, la respuesta es simple, los Alpinos mataban a los machos Celtas y se quedaban con sus mujeres, las generaciones posteriores nacían braquicéfalas (efecto de la "esposa de guerra"). Los nórdicos son de elevada estatura, de gran masa muscular y ósea, de cabello comúnmente rubio o pelirrojo, lacio u ondulado, de muy buena calidad, sedoso, ojos claros, en general azules pudiendo también ser verdes o grises, dolicocéfalos (cráneo alargado hacia atrás y arriba, lo que provoca rostros angostos, un abultamiento de la región occipital del cráneo), leptorrinos (nariz angosta), arco superciliar (herencia de neanderthal, lo que le da un aspecto de profundidad a las órbitas oculares). El hombre de Cro-Magnon, común antepasado de los modernos europoides (el cual era un ejemplar magnífico, muy superior al europoide moderno), mató a todos los machos neanderthal, pero en el norte de Europa conservó a las hembras y a las crías, la mezcla se produjo y surgió un elemento que es el nórdico actual, el neanderthal tenía unas mandíbulas formidables las que eran sostenidas por un músculo denominado arco superciliar, el cual abarca hasta la frente. La piel del nórdico tiene una clara tendencia a la rubicundez, bajo dimorfismo sexual (a veces cuesta diferenciar hombres de mujeres, ej. grupo ABBA, ¿se acuerdan? ellos eran muy parecidos a ellas, sobre todo usando cabello largo). Su hábitat es el norte de europa especialmente en Suecia, Noruega y Dinamarca donde se encuentran los individuos más representativos de esta sub raza, también en gran parte del UK, holanda, Bélgica. El 30% de la población alemana actual es de origen nórdico, especialmente la zona de Hannover y Hamburgo, en general el norte de Alemania, el resto de la población es Alpina y una pequeña minoría mediterránea. El idioma hablado por esta sub raza en todos los casos, excepción hecha por los fineses, es indo-germano, emparentado remotamente con el sánscrito. El Latín y las lenguas que conocemos como "romances" = francés, italiano, español, portugués, etc., tienen el mismo origen indoeuropeo, al igual que el idioma griego. El árabe es una lengua uralo-altaica, es decir proveniente de pueblos no arios o no europoides. Si bien los árabes son un pueblo europoide, pero que en contacto histórico con pueblos no arios asimilaron su idioma, junto con los fineses y húngaros son los tres pueblos europoides principales que no hablan lengua indo-germánica. Últimamente los paralelismos entre la Genética y la Lingüística empiezan a verse como algo más que como meros recursos expositivos. Desde las investigaciones del equipo que dirige Luigi Luca Cavalli-Sforza, se ha descubierto un paralelismo sorprendente entre la geografía genética y la geografía lingüística. Resulta que el árbol genético evolutivo de la humanidad, confeccionado con muestras de ADN mitocondrial, coincide casi por completo con el árbol de las familias lingüísticas que han confeccionado los filólogos. La causa, como señala Cavalli-Sforza, es la siguiente: «Dos poblaciones aisladas entre sí se distinguen desde el punto de vista tanto genético como lingüístico. El aislamiento, debido a las barreras geográficas, ecológicas y sociales, impide (o hace menos probables) los matrimonios entre las dos poblaciones, y por lo tanto también el intercambio genético. Entonces, las poblaciones evolucionarán independientemente y se volverán distintas. La diferenciación genética aumentará regularmente con el paso del tiempo. Podemos esperar exactamente lo mismo desde el punto de vista lingüístico: el aislamiento reduce o anula los intercambios culturales, y las dos lenguas también se diferencian… Por lo tanto, tiene que haber una correspondencia básica entre el árbol lingüístico y el árbol genético, pues reflejan la misma historia de separaciones y aislamientos evolutivos». Luigi L. Cavalli-Sforza, Genes, pueblos y lenguas, Barcelona, Ediciones BB, 2000, 155 Los fineses en la antigüedad convivieron por conquista con pueblos orientales mongoloides (fineses originales), de los cuales adquirieron el idioma (uralo-altaico propio de, por ejemplo, kirguizes, uzbecos o pueblos mongoles en general) y ciertamente algunas características genéticas, la existencia de los Lapones son una prueba de ésto. No es raro encontrar fineses de métrica y colores nórdicos (aunque con una notoria influencia Alpina) con pliegue mongoloide en sus ojos (6/1008). Alpinos: a veces subdivididos en tipos Dináricos, Borreby y Brünn, los eslavos son eminentemente alpinos, se refiere a los pueblos con cabello castaño, ojos café y una complexión mediana, de cráneo braquicéfalo, huesos cortos pero fuertes, posiblemente originaria de las regiones Alpinas de Europa, probablemente el resultado de una mezcla entre europoides invasores y antiguos habitantes Paleolíticos y Neolíticos de Europa. Se les describe, a veces, como una especie de nórdicos en miniatura - o fetalizados, pero braquicéfalos y de colores más oscuros. Respecto de la braquicefalia de los Alpinos existe la certeza de que es de origen genética y no condicionada por el medioambiente. Alguna vez se supuso lo segundo al comparar el tipo de cunas utilizadas por ciertas tribus Mongolas, los Amerindios o los montañeses de Albania - una especie de tablón rígido al cual se ataba firmemente al bebé - lo que posiblemente impedía el crecimiento de la región occipital, provocando que el cráneo se expandiera en la región temporal (ley de gravedad - si una materia blanda no continúa su crecimiento hacia el centro terrestre, pues se expande hacia los lados). Dicha teoría pierde toda validez cuando vemos a generaciones de Albaneses y mongoles criados en EE.UU., con sus bebés recostados en cómodas y acolchadas cunas norteamericanas, persistiendo en su braquicefalia e hiperbraquicefalia. Otra certeza es su origen centroasiático. No hay braquicefalia entre los primeros Homo Sapiens de África oriental y tampoco en el litoral Mediterráneo; incluso prototipos humanos como los Neanderthal (habitando Europa y medio Oriente) son extremadamente dolicocéfalos. En América, los paleo americanos se caracterizaban por sus cráneos dolicocéfalos y frentes inclinadas, lo que les daba un aspecto muy primitivo, pero absolutamente distinto a los Amerindios actuales. En el este de Asia, en las cuevas de Choukoudian (norte de Pekín, y lugar de hallazgo del Sinántropo, primer homínido asiático, junto al Hombre de Java, curiosamente ambos dolicocéfalos) los primeros cráneos de Homo Sapiens son absolutamente alargados, con protuberancia occipital, frente inclinada y arcos superciliares fuertes (similares a los paleo americanos). Los primeros indicios de braquicefalización aparecen en Asia menor (el nudo montañoso de Anatolia, Armenia, Cáucaso, Kurdistán y noroeste de Irán), incluso entre hombres Cro- Magnon Nora frícanos, en Afalou (Túnez) aparecen indicios de braquicefalización, aunque ésto se piensa es producto del mestizaje y no una evolución propia. Estamos frente a un enigma que supondría a los primeros Mongoloides como Homo Sapiens dolicocéfalos, y el agente braquicefalizador siendo ¿netamente Europoide? O, este agente es netamente Mongoloide, y sus efectos entre ciertos números de europoides, dan a luz una nueva variante braquicefalizada, ¿los Alpinos? Por otro lado, el suponer una adición Mongoloide al caudal Europoide, "alpinizando" a cierta parte de su población, no concuerda con la pigmentación y constitución física con la que normalmente se asocia a los Alpinos. Cabellos castaños y ojos café, huesos cortos pero macizos. ¿Alguien podría afirmar que Adolf Hitler era mongoloide? Claro que no. Una última certeza es que los Alpinos están estrechamente vinculados con el fin del Neolítico e inicio de la Edad de los Metales, por su introducción del bronce, los Mediterráneos basaban su tecnología en la piedra pulimentada y el cobre (los Egipcios construyeron las pirámides con herramientas de débil cobre). Cristo - el Galileo - era con toda seguridad un tipo alpino clásico, de rostro ancho, bajo de estatura, de piel mate, cabellos castaño oscuro, ondulados y cortos, como se le ha descrito. John Lennon y Curt Cobain, también pueden ser clasificados como Alpinos clásicos. Platón, el gran filósofo Griego, también era Alpino. Walt Disney, creó a los 7 enanitos de Blanca nieves inspirado en Alpinos. La piel es clara o mate, nariz larga, son Braquicéfalos, como los mongoloides, es decir si vemos su cráneo por atrás lo percibiremos a veces como cortado por un hacha, plano, aunque en general se visualiza más como redondo. Esto mismo provoca que el cerebro crezca hacia los lados ensanchando el rostro. Un ejemplo de Alpino (pero con mezcla nórdica, ésto se desprende dada su gran contextura física y colores) lo vemos en Yeltsin y Milosevic, braquicéfalos y de rostro ancho. Su hábitat es el centro de europa, Austria, gran parte de Alemania, en este país se les encuentra frecuentemente mezclados con elemento nórdico del cual toman los colores, pero el cráneo que predomina en dicha mezcla endogámica es el cráneo braquicéfalo, especialmente habitan la zona alemana oriental y Bavaria, la Rep. Checa, Eslovaquia, Suiza, Ucrania, Polonia, Rusia, norte de Italia, Hungría, Balcanes, Levante, Turquía, Grecia (como Dináricos), los Yugoslavos Serbios y albaneses son Alpinos y muchas veces con mezcla nórdica, se reconoce ésto por los colores y el cráneo braquicéfalo. El cabello del Alpino tiende a ser lacio, aún cuando se puede encontrar ondulado. Los Alpinos son famosos por ser muy hábiles en trabajos que requieren de precisión y el uso de técnicas avanzadas. Así tenemos a los suizos y su industria de relojería, famosa también es la técnica de los checos, sus fábricas Skoda eran célebres por la calidad de sus productos aún antes de la II GM. Los alemanes le deben su fama de "precisos" a los dos tercios de alpinos que conforman su población. Los austriacos también son famosos por su equipamiento de alta montaña. Si queremos un trabajo de precisión, bien hecho, por supuesto, ahí tenemos a los alpinos. No por nada ellos inauguraron la edad del Hierro. Mediterráneos: subdivididos en tipos Atlanto-Mediterráneo, Danubiano, Armenoide, Arabo-Bereber e Irano-Afgano. Es la sub-raza, dentro de la gran familia europoide, más extendida y genéticamente con predominio en las mezclas endogámicas. Se extiende desde Portugal hasta Afganistán, Beluchistán y norte de la India, esto es en sentido oeste - este, y desde la Rhenania alemana (colonos romanos llevados allí por Julio César) hasta el Norte de África donde aún se encuentran abundantes ejemplares de esta sub raza, los semitas son una derivación de esta sub-raza los que han adquirido características antropológicas propias, lo que llegaría a ser un cliné racial. También los encontramos en pequeños grupos en Noruega y Suecia. Son comunes en Irlanda (la cantante Andrea Corr, es un ejemplo de mujer mediterránea irlandesa) y en vastas regiones del UK (Sean Connery y Catherine Jones son ejemplos de Mediterráneos Británicos, la zona de Cornwall es eminentemente mediterránea; Gales también cuenta con gran proporción de mediterráneos; Suponemos que conocen a los hermanos Gallagher del grupo británico "Oasis"...Córtenles las melenas, enrróllenles un pañuelo de algodón al cuello y pónganlos en medio de una protesta en Gaza... ¿Alguien los diferenciaría -sinceramente- de los otros muchachos que le arrojan piedras a los tanques y "Apaches" israelíes? ¡¡¡Y aún así hay quien no cree en la presencia mediterránea en el occidente de las islas Británicas!!! Su cabello es oscuro, iris oscuro, más bajos que los nórdicos y más longilíneos (esbeltos), más dolicocéfalos, una frente más elevada que de algún modo llega sin interrupción hasta la línea de la nariz la cual es muy recta y leptorrina al igual que los nórdicos, casi perfectamente recta (el "perfil griego" es una forma exagerada de ésto), rostro oval, orejas pequeñas, en las mujeres labios llenos y proporcionados (ejemplos de moda son Penélope Cruz, María Grazia Cuccinota y otras actrices Mediterráneas conocidas por su voluptuosidad), las diferencias entre los sexos son más marcadas (dimorfismo sexual acentuado). Los ojos Mediterráneos son más "abiertos"; las mujeres Mediterráneas tienen caderas más grandes (la famosa mitad inferior más llena o Latina). No tienen arco superciliar, por lo tanto la expresión de los ojos es más abierta que la de los nórdicos. La diferencia esencial respecto de los nórdicos y alpinos, es que en los Mediterráneos se encuentran hasta 18 tonos de piel (escala de Félix von Lauschan), medidos y clasificados antropológicamente, desde casi el rubicundo, similar al nórdico, hasta tonos aceitunados. El cabello del mediterráneo al igual que el del nórdico puede ser lacio u ondulado pero en ambos casos de muy buena calidad y obviamente en el mediterráneo es oscuro, a lo más castaño. Una característica común tanto en nórdicos como en Mediterráneos es la prominencia nasal y a que ésta, sea delgada. Ausencia de retrognatismo (es decir mentón prominente y definido). Existe una tendencia minoritaria, dentro de esta sub raza, a la rubicundez y rufozidad (piel rosada y cabello rubio), pero ésto no significa necesariamente una eventual mezcla con elementos nórdicos, es simplemente una característica genética de la sub-raza. Las tonalidades de piel se explican por mutaciones producidas por la necesaria adaptación a climas soleados y más luminosos, lo que exacerba la producción de melanina. Estimo que esta adaptación pudo producirse en un lapso de hasta 200.000 años. ¿Por qué dicho tiempo para este proceso? Fiedel, 1992; Henry, 1989; Layton et al., 1991, nos mencionan que el desarrollo intelectual del europoide moderno tomó ese tiempo, ya que es probable que durante ese periodo el desarrollo de los conceptos cognitivos fuese constante y regular, es un lapso que coincide también con el inicio del calentamiento de varias zonas terrestres facilitando la aplicación de conceptos en zonas menos frías y más fértiles. En vista de la ausencia de otra evidencia que demuestre lo contrario o especifique con más exactitud el fenómeno, asumo, preliminarmente, que también en ese periodo se produjo la mutación de las características fenotípicas del europoide, adaptándose al nuevo hábitat, más cálido y soleado (una vez terminada la época de las glaciaciones). La evidencia histórica, genética, antropológica, arqueológica, artística, literaria y funeraria, nos señala con mucha certeza que las grandes civilizaciones de la humanidad europoide se han dado, básicamente, en el cinturón que conforma en un extremo la península ibérica y en el otro el norte de la India, en climas (ver Capítulo de Inteligencia y Clima) propicios para el desarrollo económico-tecnológico, espiritual y cognitivo-intelectual, territorios principalmente habitados, desde épocas remotas, por una humanidad europoide de estirpe Mediterránea. Respecto de las fotos presentadas, no podemos suponer que todos los Europoides deban ser clones de Brad Pitt o Hugh Grant, obviamente hay tipos comunes, como los que cuelgan de los andamios de un edificio en San Francisco, o los que arreglan una carretera bajo la lluvia en Düsseldorf o recolectan las aceitunas en los olivares de Andalucía, la Toscana o el Epireo, o como usted, yo y nuestros vecinos europoides. Pero las fotos se ven bien, ¿no? El europoide también suele tener problemas dentales (dientes chuecos y uso de frenillos es común), los nórdicos en mayor medida, debido a la herencia de una cantidad de dientes superior a la capacidad de los maxilares (efecto neanderthal). Un ejemplo histórico de ejemplares de las sub-razas europoides son las tres personalidades de la Alemania NS: Hitler, Göering y Göebbels, el primero alpino, el segundo nórdico (aunque obeso) y el tercero era mediterráneo de Rhenania (descendiente de colonos romanos llevados allí por Julio César). Debido a que las zonas de influencia geográfica europoides han sido consistentemente una de las regiones más productivas económica y culturalmente de la tierra, por lo mismo han sido testigo de numerosas migraciones, invasiones e imperios dentro de sí. Existe hoy en cada país Europeo, e incluso en ciertas partes de Medio Oriente, representantes de los tres tipos físicos, así como todo intermedio concebible, abarcando el espectro desde el más rubio Nórdico al más moreno Mediterráneo.
Clasificaciones tradicionales de las razas.
Desde que el naturalista sueco Carl von Linnéo estableciese en el siglo XVIII la primera clasificación razonada de las razas humanas (Homo Americanus, Homo Europaeus, Homo Asiaticus y Homo Afer), han sido muy numerosos, variados y a menudo polémicos las propuestas de clasificación antropológica de las razas.La mayoría de los antropólogos físicos de los siglos XVIII y XIX estaban convencidos de que las diferencias raciales eran tan antiguas como la especie, de que había razas puras, y de que éstas habían variado escasamente en el transcurso del tiempo. Pero nunca han alcanzado ningún acuerdo para establecer una clasificación precisa, rigurosa y fiable de los tipos raciales. Es éste un empeño imposible, ya que la mezcla de poblaciones constituye un fenómeno que se ha dado y se sigue dando desde la antigüedad hasta hoy en día, con la consiguiente imposibilidad para fijar taxonomías biológicas cerradas. Para entender la dificultad de este empeño, baste decir que en Brasil se usan a nivel coloquial hasta 500 términos para designar diversos tipos "raciales" de población. El antropólogo Conrad Phillip Kottak averiguó que en un pueblo brasileño de 750 personas llamado Arembepe, se utilizaban al menos 40 términos diferentes para designar diversos tipos raciales.A pesar de ello, se halla muy arraigada en las creencias populares y en los dominios extracientíficos de gran parte del mundo una clasificación básica y elemental de las razas que ha mantenido más o menos su vigencia desde el siglo XVIII hasta hoy. Distingue entre raza:
- Blanca, leucoderma, caucasoide o europea.
- Negra, melanoderma, negroide o africana.
- Amarilla, xantoderma, mongoloide o asiática.
Un ejemplo de clasificación más elaborada y precisa es la que estableció J. Deniker, en la segunda edición (1926) de su obra Les races et les peuples de la Terre (Las razas y los pueblos de la tierra), que sirvió de base a muchas más clasificaciones. Rango clásico adquirió también la clasificación de H. V. Vaillois (1963 y 1966), quien estableció cuatro grupos raciales primarios (australoide, leucoderma, melanoderma y xantodermo), y veintisiete razas secundarias. He aquí su detalle:
Grupo australoide.
- Australiana.
- Vedda.
Grupo leucoderma.
- Nórdica. (Aria)
- Este europea, Baltica. (Aria)
- Alpina. (Aria)
- Dinárica. (Aria)
-Mediterránea. (Aria)
- Anatolia. (euroasiaticos)
- Turania. (asiaticos)
- Blanca sur oriental.
- Indo afgana.
- Ainú. (euroasiaticos)
Grupo melanoderma.
- Melano africana.
- Etíope.
- Khoisánida.
- Melano india.
- Melanesia
Grupo xantodermo.
- Norsiberiana.
- Normongólica.
- Centromongólica.
- Sudmongólica.
-Indonesia.
- Polinesia.
- Esquimal.
- Amerindia.
Los supuestos caracteres morfológicos raciales.
El concepto y las clasificaciones tradicionales de las razas se han basado siempre en la descripción de los fenotipos, es decir, de los rasgos evidentes del organismo (apariencia visible, rasgos anatómicos y rasgos fisiológicos). Consideración de fenotipos tienen tanto los rasgos visibles (el color de la piel y de los ojos, o la forma del cabello) como también ciertas características no visibles a primera vista, como es el tipo de sangre.Las clasificaciones tradicionales de las razas basadas en los fenotipos, especialmente de los más visibles y superficiales, se han demostrado inadecuadas desde el punto de vista biológico, aunque son operativas como clasificaciones socioculturales utilizadas en medios o por personas sin especialización científica. Se basan en las siguientes características:
La pigmentación de la piel.
El color o pigmentación de la piel está en relación directa con la presencia y distribución en la epidermis (capa más superficial de la piel) de un pigmento denominado melanina, así como con el color de la sangre y la densidad de su vascularización.La definición de escalas cromáticas de la piel ha sido siempre una cuestión muy problemática y controvertida. A nivel popular, existe la creencia de que el color de la piel divide los grupos raciales en blancos o leucodermos, amarillos o xantodermos, y negros o melanodermos. Pero los antropólogos físicos han establecido clasificaciones mucho más complejas, si bien ninguna ha alcanzado aceptación general. Una de las escalas que se consideran clásicas es la propuesta por Von Luschan, que está basada en una graduación de 36 matices.La realidad es que resulta prácticamente imposible establecer una clasificación precisa y científica de las razas a partir del color de la piel. En primer lugar, porque, como ha señalado Marvin Harris, "la mayoría de los seres humanos no son ni muy claros ni muy oscuros, sino de piel morena. La piel extremadamente clara de los europeos del norte y sus descendientes, y la muy negra piel de los centroafricanos y sus descendientes, son adaptaciones especiales. Los ancestros de piel morena pueden haber sido comunes para los negros y los blancos contemporáneos hace 15.000 ó 20.000 años".Además, el efecto del sol y del aire, las diferencias climáticas, las condiciones de iluminación, la edad, diversas enfermedades y patologías, etc. pueden provocar cambios y variaciones apreciables en el color de la piel. Con la exposición al sol, la piel de las personas rubias suele enrojecer y cubrirse de manchas llamadas efélides; la piel de las personas morenas suele, por contra, oscurecerse; y la de las personas negras apenas varía.Además, algunas partes del cuerpo son más coloreadas que otras, e incluso pueden influir en la pigmentación las diferencias entre sexos, ya que la mujer suele ser de color más claro que el hombre. Pese a que las mediciones de pigmentación suelen hacerse sobre zonas del cuerpo sujetas a influencias externas menores, como la cara interna de los brazos, el pecho o la espalda, y a que suele tenerse en cuenta también un índice de variación de género, lo cierto es que la ciencia actual considera inoperante el sistema clasificatorio de las razas basado en el color de la piel.
La mancha pigmentaria congénita.
Es una acumulación de pigmento que muchas personas suelen tener en el vértice del pliegue interglúteo, en la espalda o en la cara posterior de los miembros. Aunque suele aparecer en la piel de muchos niños de diversos grupos humanos, para desaparecer por lo general antes de la pubertad, diversas escuelas de antropólogos físicos lo consideraron un criterio relevante para la clasificación biológica de las razas, ya que suele estar presente en más del 80% de los individuos de raza amarilla o xantoderma, en un 40-80% de los individuos de raza negra o melanoderma, en un 25-50% de los individuos de raza blanca o leucoderma del norte de África, y en sólo un 1-2% de los individuos de raza blanca de Europa y Norteamérica.
La pigmentación del pelo.
Numerosos antropólogos físicos han intentado también aplicar escalas cromáticas del cabello a la categorización y clasificación de las razas humanas. Una de las escalas más conocidas y elaboradas fue la de Fischer-Saller, que determinó que había cuatro categorías principales (rubios, castaños, morenos y negros) y veinticuatro tintes distintos del color del cabello.
Sin embargo, resulta obvio que una clasificación de este tipo está sometida a tantas variaciones y excepciones que no puede tener ningún rango científico. Es evidente que el color del pelo cambia con la edad. Por ejemplo, el pelo de las personas rubias suele oscurecerse a medida que crecen. Otros tipos de cabello se despigmentan. La canicie es frecuente y precoz en los pueblos blancos o leucodermos, más tardía e infrecuente entre los melanodermos y xantodermos, y excepcional entre los indios de América. El color del cabello puede cambiar también por la influencia de factores climáticos, de tiempos de exposición al sol, de enfermedades, etc., sin contar con los medios de tratamiento o de coloración artificial que practican muchas sociedades de todo el mundo, y que suele cambiar también (y no sólo a nivel superficial) su calidad y morfología.Aunque puede afirmarse que, por lo general, los pueblos xantodermos y melanodermos tienen el pelo negro (salvo algunas poblaciones australianas en las que hay niños rubios), entre los pueblos leucodermos la variabilidad es extraordinaria, y puede oscilar entre matices muy distintos, desde el rubio claro al negro. Si bien el rubio es más típico de las poblaciones del norte y del oriente de Europa, así como de Norteamérica, suele haber una cantidad significativa de personas rubias en cualquier población leudoderma. El color castaño aparece en todas partes, y el moreno también, aunque sea más característico de los mediterráneos y dináricos. Por su parte, el pelo rojo no ha sido considerado nunca como un carácter racial, sino como una anomalía individual de frecuencia muy débil (de 1-5% como media en las poblaciones leucodermas).
La pigmentación de los ojos.
Al igual que ha sucedido con respecto a la pigmentación de la piel y del pelo, diversos antropólogos físicos, como Martin y Schulz, han establecido escalas de medición del color de los ojos. Tal escala distingue cuatro categorías de coloración: la azul, la gris, la verde o marrón clara, y la marrón oscura o parda.El color de los ojos depende de la cantidad de melanina que tiñe la capa conjuntiva del iris. Si el pigmento es escaso, el color del ojo será azul, y si abunda más, la escala podrá ir desde el gris y el verde hasta el marrón y el pardo oscuros.Pero obviamente, tampoco el color de los ojos puede tomarse como un criterio preciso y científico para establecer categorías raciales. En primer lugar, porque los ojos suelen oscurecerse entre la infancia y la pubertad, y aclararse entre la madurez y la vejez; porque las mujeres suelen tenerlos más oscuros que los hombres de una misma población; porque también puede haber enfermedades o patologías individuales que influyan en la coloración. Y porque, en una misma población, puede haber muchas gradaciones de color. Así, los pueblos melanodermos o negros y xantodermos o amarillos los tienen casi siempre oscuros; pero entre los pueblos leucodermos o blancos caben muchas variaciones: desde los ojos azules y grises comunes entre las poblaciones del norte y del oriente de Europa (y en Norteamérica), hasta los ojos oscuros predominantes entre los mediterráneos y dináricos, sin que en ningún lugar pueda hablarse de colores de ojos exclusivos. Aunque en la mayoría de las personas suele haber concordancia entre el color de ojos y de pelo, hay una relativa frecuencia de discordancias, más frecuentes en el caso de ojos claros y pelo oscuro que en el caso de ojos oscuros y pelo claro.
La pilosidad o forma y calidad del cabello.
La forma, cantidad y distribución de la pilosidad humana (mucho menos abundante y densa que la de la mayoría de los mamíferos) son factores también tan variables que es imposible establecer correlaciones precisas entre ellas y los distintos tipos raciales.
Se ha observado que muchos individuos pertenecientes a pueblos blancos o leucodermos de tonalidad morena tienen una pilosidad abundante, y que los de tonalidad rubia la tienen más escasa, mientras que entre los negros o melanodermos la pilosidad es todavía más escasa, y que los amarillos o xantodermos, y, especialmente, los indígenas amerindios, son casi lampiños, tanto en lo que respecta al rostro como al cuerpo.
Por otro lado, la forma del cabello, aunque tampoco puede afirmarse que se corresponda con clasificaciones raciales precisas, ha sido utilizada para este propósito por muchos antropólogos raciales. Una categorización relativamente extendida es la que distingue la forma del pelo de los grupos
- Lisótrico: formado por los individuos que tienen el pelo rectilíneo de sección redondeada. Corresponden, en general, a los pueblos xantodermos o amarillos, y a algunos leucodermos o blancos.
- Cimótrico: formado por los individuos que tienen el pelo ondulado de sección circular. Corresponden a una mayoría de pueblos leucodermos o blancos.
-Ulótrico: formado por los individuos que tienen el pelo en espiral de sección ovalada. Corresponden, en general, a los pueblos melanodermos o negros, incluidos los australianos, melano-indios, etíopes y melanesios.
La estatura.
También la estatura es uno de los rasgos físicos que numerosos antropólogos físicos han considerado que tienen valor clasificatorio de las razas humanas.
Uno de ellos, H. V. Vallois, estableció en 1948 que la estatura media del ser humano varón era de 165 CMS, y que la media de estatura de una mujer de la misma población era por lo general de unos 10 CMS menos que el hombre. Con este punto de referencia, definió tres categorías principales, medidas en los individuos masculinos:
- Personas y razas camaesomes o bajas: son aquellas en que los varones miden entre 125 y 159 CMS.
- Personas y razas mesosomes o medianas: son aquellas en que los varones miden entre 160 y 169 CMS.
- Personas y razas hipsisomes o altas: son aquellas en que los varones miden más de 170 CMS.
Igual que ha sucedido con el resto de las categorías físicas y morfológicas que ya hemos considerando, la estatura ha sido descartada por los científicos actuales como factor de clasificación precisa y científica de tipos raciales. Efectivamente, la medición de la estatura de un individuo es extraordinariamente problemática, ya que está demostrado que el cuerpo humano aumenta su longitud durante el estado de reposo, y pierde ese aumento durante el día. Las personas sometidas a regímenes muy duros de trabajo físico, pueden perder durante el día (y recuperar durante el reposo) hasta 4 CMS de estatura. La edad es, obviamente, otro factor de variación muy importante de la estatura, tanto durante la época de crecimiento como de madurez y ancianidad. Es normal que, a partir de los 50-60 años, un individuo pueda llegar a perder hasta 10 CMS de estatura.La alimentación es otro factor muy influyente en la estatura de los individuos y de las poblaciones. El hecho de que la alimentación esté en relación estrecha con otros parámetros, como la clase social, el tipo de actividad laboral, el medio social, etc. explica por qué los miembros de las clases altas suelen ser más altos que los de las clases humildes, los intelectuales más que los obreros, y los habitantes de la ciudad más que los del campo.
También las tasas de endogamia y de exogamia matrimonial, las mezclas de poblaciones, o la práctica de deportes, son factores que pueden incidir sobre la estatura media de una población. Por otro lado, numerosos antropólogos físicos han defendido (aunque sin aportar pruebas concluyentes) que el medio geográfico y climático también influye en la estatura humana, y que los climas fríos, y los medios montañosos e insulares, resultan contrarios al crecimiento.Por si fuera poco, los científicos aseguran que la estatura media tiende a aumentar significativamente en todo el mundo. Estadísticas relativas a Suiza indican, por ejemplo, que su estatura media aumentó en 8,6 CMS entre 1884 y 1957, que la de los franceses lo hizo en 4,6 CMS entre 1880 y 1960, y que la de los españoles creció en 2,4 CMS entre 1860 y 1955. Pero estas tasas de crecimiento medio presentan muchas veces tasas irregulares entre las regiones de un mismo país.En general, puede afirmarse que la correlación de razas y de pueblos camaesomes, mesosomes e hipsisomes no puede ser avalada por datos científicamente sólidos. Se sabe que, en Europa, los pueblos nórdicos y dináricos suelen tener estaturas más elevadas que los mediterráneos, pero a las abundantísimas excepciones individuales a esta regla puede añadirse que pueblos En Asia, las estaturas medias de la mayoría de las poblaciones suelen ser medianas, aunque en el área norte de China y en la zona indo-afgana son muchas veces elevadas, mientras que en pueblos del océano Ártico, de Siberia, de Indochina y del golfo de Bengala, suelen ser bajas. Aunque los indígenas norteamericanos suelen ser (sobre todo los del sur) de estatura baja, hay algunos, como los de Patagonia, célebres por su elevada estatura. En Oceanía están los polinesios y australianos, de estatura alta, mientras que los melanesios y micronesios son medianos, y los indonesios bajos. Incluso en algunas poblaciones de Filipinas y de Nueva Guinea se han encontrado poblaciones de estatura notablemente baja. Por otro lado, en África existen poblaciones de piel negra de estatura muy elevada (en Senegal, Chad, Kenia), y otras de estatura muy baja, como son los pigmeos de la selva ecuatorial.
El peso.
Es otra característica físico-morfológica inoperante a efectos de clasificación científica de las razas humanas. Efectivamente, el peso de un individuo puede sufrir tantas variaciones, dependiendo de su alimentación, salud, régimen laboral, estatus social, actividades deportivas, enfermedades, etc. que no puede considerarse un índice racial efectivo.A pesar de eso, algunos antropólogos físicos han establecido fórmulas, como el índice ponderal de Livi o el índice de corpulencia de Rohrer, de las que se concluye que los individuos leucodermos o blancos son proporcionalmente más pesados y corpulentos que los melanodermos o negros, y que las mujeres son menos pesadas y corpulentas que los hombres, aunque lo son más si se efectúan mediciones proporcionales a su estatura.
Las proporciones del tronco y de los miembros.
También con respecto a estos factores han querido los antropólogos físicos establecer categorías raciales típicas. Para ello, han formulado escalas que se miden a partir de:
- la altura del busto o talla sentado.
- el diámetro biacromial o ancho de hombros.
- el diámetro bicrestal o ancho de caderas.
Se ha formulado, además, un índice córmico o esquelético, que compara la altura del busto con la estatura, y que establece tres categorías de individuos y de poblaciones:
- Braquicormios: personas caracterizadas por tener un tronco corto y una parte inferior del cuerpo larga.
- Metriocormios: personas caracterizadas por tener un tronco y una parte inferior del cuerpo medianos.
- Macrocormios: personas caracterizadas por tener un tronco largo y una parte inferior del cuerpo corta.
Se ha establecido también un índice llamado acromio-ilíaco, que relaciona el ancho de los hombros y el de las caderas. Este índice suele ser bajo en el caso de los individuos melanodermos o negros, alto en el de los individuos xantodermos o amarillos, y muy variable en el de los leucodermos o blancos.Otro índice de medición de la estatura humana es el llamado braquial, que permite relacionar el largo del antebrazo con el del brazoCon respecto a las dimensiones de las manos y de los pies, son factores escasamente variables de unas poblaciones a otras, y también dentro de cada población. La longitud de la mano suele equivaler al 9-12,5% de la estatura, y la del pie al 13,5-16%.
La forma de la cabeza.
La forma de la cabeza y la capacidad del cráneo han sido considerados, desde los inicios de la antropología físico-biológica en el siglo XIX, como factores determinantes a la hora de clasificar las razas humanas. La cefaloscopia (o estudio descriptivo de la cabeza), y la cefalometría (o estudio métrico de la cabeza) son disciplinas que, efectivamente, nacieron y adquirieron un extraordinario desarrollo gracias a los trabajos de científicos del siglo XIX, como Paul Broca. Sin embargo, aunque la forma y capacidad de la cabeza y del cráneo sean factores más estables que todos los anteriores, se hallan sometidos a tantas gradaciones y excepciones, incluso dentro de una misma población, que los científicos actuales usan estos datos con mucha precaución, y aplican su estudio sobre todo en el terreno de la paleoantropología, ya que las diferencias entre la forma y capacidad craneales de los hombres prehistóricos con respecto a los actuales son más pronunciadas y significativas que si se comparan entre sí poblaciones modernas.Aunque desde los tiempos de Daubenton (1764) y de Camper (1770) se estaban desarrollando las técnicas cefalométricas, fue el médico sueco Gustav Retzius (1842-1919) quien formuló en 1842 un índice de medición cefálica que fue considerado como una referencia durante décadas. Tal índice definía la relación que existe entre el ancho máximo de la cabeza o diámetro transverso, y el largo máximo o diámetro anteroposterior. Al multiplicar el diámetro transverso por cien y dividir el producto por el diámetro anteroposterior, se obtenía un índice cefálico que fluctuaba desde un mínimo de 67-68 hasta un máximo de 97-98. De acuerdo con los resultados, los antropólogos físicos del siglo XIX establecieron varias categorías craneales que consideraron pertinentes para la clasificación de las razas:
- la dolicocefalia: forma larga o estrecha de la cabeza, cuyo índice cefálico es menor de 75,9.
- la mesocefalia: forma y dimensión mediana de la cabeza, cuyo índice cefálico fluctúa entre 76 y 80,9.
- la braquicefalia: forma corta o ancha de la cabeza, cuyo índice cefálico es superior a 81.
Los antropólogos que desarrollaron estas técnicas y conceptualizaciones, defendieron que los pueblos melanodermos o negros son típicamente dolicocéfalos, al igual que los leucodermas o blancos, y que los xantodermos o amarillos son braquicéfalos, y que la mesocefalia es predominante en pueblos tales como el Hebreo, armenio, y gitano. Con posterioridad se ha descubierto, sin embargo, una frecuencia muy elevada de variaciones y de excepciones, y se ha llegado a saber, por ejemplo, que también hay pueblos melanodermos africanos y asiáticos que son mesocéfalos y hasta braquicéfalos, etc. Los científicos actuales saben, además, que la forma de la cabeza puede cambiar con la edad, y según el sexo. Efectivamente, los recién nacidos tienen la cabeza más redonda que los adultos, y las mujeres tienen índices más elevados de braquicefalia que los hombres. A comienzos del siglo XX, el antropólogo norteamericano Franz Boas (1858-1942) demostró que la forma del cráneo de los niños europeos emigrados a Norteamérica experimentaba cambios apreciables, a pesar de que en la mayoría de los casos su padre y su madre eran también europeos. Ello se debía, según descubrió, a los cambios en la alimentación, que podían llegar a influir y a manifestarse en el transcurso de muy poco tiempo y de una o dos generaciones.
Las proporciones y la forma de la cara.
Numerosos antropólogos físicos han pretendido también formular correlaciones entre las proporciones y la forma de la cara y los tipos raciales principales. En diversas poblaciones humanas se han documentado, efectivamente, presencias abundantes de determinados tipos de caras (ovaladas, redondeadas, cuadrangulares, pentagonales, trapezoidales) que han sido objeto de estudio por parte no sólo de la antropología física, sino también de la fisiognomía, que ha intentado formular rasgos morfopsicológicos y de carácter típico a partir de estas características.
Los antropólogos han llegado a establecer y a utilizar un índice facial morfológico que expresa la altura de la cara en comparación con su ancho mediante una fórmula que multiplica la altura por cien y divide el resultado por la anchura. De ello resultarían tres categorías de pueblos:
- Euriprosopos: caracterizados por el rostro ancho y bajo, con un índice facial morfológico inferior a 83´9. Según parece, hay un predominio de índices faciales euriprosopos entre los pueblos xantodermos o amarillos.
- Mesoprosopos: caracterizados por el rostro mediano, con un índice facial morfológico que fluctúa entre 84 y 87´9. Según parece, hay un predominio de índices faciales mesoprosopos entre los pueblos melanodermos o negros de África y de Oceanía.
- Leptoprosopos: caracterizados por el rostro estrecho y alto, con un índice facial morfológico superior a 88. Según parece, hay un predominio de índices faciales leptoprosopos entre los pueblos leucodermos o blancos.
Por otro lado, también se ha atendido mucho, en los estudios sobre las razas humanas, a la prominencia relativa de las diversas partes del rostro (frente, zona media y barbilla). Según la relación entre ellas, los antropólogos físicos han establecido un criterio de clasificación racial que atiende al
- Ortognatismo: característica de los rostros humanos cuyas tres regiones faciales tienen un perfil vertical. Es típico sobre todo de los pueblos leucodermos o blancos.
- Prognatismo: característica de los rostros humanos cuya región inferior o maxilar es prominente y está proyectada hacia adelante. Es típico sobre todo de los pueblos melanodermos o negros africanos, y, en menor medida, de los xantodermos o amarillos, a quienes afecta sobre todo en la región subnasal.
También la forma de los pómulos puede ser relevante en los estudios de morfología racial: los xantodemos o amarillos, por ejemplo, se caracterizan, por su prominencia. Pero, en general, puede decirse que todos estos rasgos están sujetos a tantas gradaciones, variaciones y excepciones, que tampoco son aceptados por los científicos modernos como criterios precisos y válidos para establecer clasificaciones de tipo racial.
La forma de la nariz.
Los antropólogos físicos han establecido, además, un índice que expresa la relación entre el ancho máximo de la nariz multiplicado por cien y dividido por su altura. De ello resultarían tres categorías que ellos consideran relevantes a efectos de categorización de las razas humanas:
- Leptorrinia: característica de las narices estrechas y altas, que se quedan por debajo del índice de 69´9. Es típica de los pueblos blancos nórdicos y mediterráneos.
- Mesorrinia: característica de las narices medianas, fluctuantes entre los índices nasales de 70 y 84´9. Es típica de los pueblos blancos alpinos, así como de los xantodermos o amarillos.
- Platirrinia: característica de las narices anchas o bajas, que superan el índice de 85. Es típica de numerosos pueblos melanodermos o negros. Cuando es tan pronunciada que supera el índice de 100, recibe el nombre de hiperplatirrinia.
La forma de los ojos y de los párpados.
La forma de los ojos y de los párpados constituye un fenotipo o rasgo morfológico evidente que ha sido considerado por los antropólogos físicos como relevante en las clasificaciones raciales.Es cierto, desde luego, que es un rasgo muy distintivo sobre todo de algunos pueblos xantodermos o amarillos, en los que se han documentado tres tipos de rasgos que no siempre se presentan juntos: la oblicuidad y estrechamiento de la hendidura palpebral, la existencia de un pliegue palpebral añadido sobre el párpado superior, y la presencia de un pliegue mongólico que oculta la glándula lagrimal.Estos rasgos están presentes sobre todo entre los pueblos mongólicos del norte, como los tunguses, buriatos y samoyedos, y va disminuyendo gradualmente en los pueblos chinos, aún más entre los japoneses e indonesios, hasta casi desaparecer entre los polinesios. Se aprecia también entre la mayoría de los esquimales, y, ocasionalmente, en los pueblos amerindios.
La forma y proporciones de la boca y de los labios.
Los antropólogos han calculado también un índice bucal que expresa la relación métrica entre la altura de los labios y el ancho de la boca.Este índice suele ser bajo entre los pueblos leucodermos o blancos, algo más elevado entre los xantodermos o amarillos y entre los melanoindios o negros asiáticos, y mucho más elevado entre los melanodermos africanos, australianos y melanesios, que se caracterizan por la gran anchura de sus labios. Cuando los labios se hacen tan prominentes que se curvan hacia arriba y hacia abajo, reciben el nombre de "labios evertidos".
La forma y dimensiones de las orejas.
Es una característica morfológica que algunos antropólogos físicos han considerado pertinente a efectos de clasificación racial, ya que las orejas suelen ser de talla mediana entre los pueblos leucodermos o blancos, alargada entre los xantodermos o amarillos, y corta entre los melanodermos o negros.
Los dermatoglifos.
Reciben este nombre los trazos curvilíneos que se hallan marcados en la piel de la cara interna de los dedos y de la palma de las manos de los seres humanos.Dado que algunas de las características principales de los dermatoglifos se transmiten de forma muy estable por herencia, su relevancia como criterio clasificatorio de las razas humanas fue defendida ya en 1888 por F. Galton. Posteriormente, antropólogos como M. C. Chamla, en 1963, han establecido escalas de presencia y correlación de diversos rasgos de los dermatoglifos con los distintos tipos raciales humanos.Entre los rasgos típicos de los dermatoglifos están los llamados arcos (dibujos angulares de los dedos índice y medio), presillas (dibujos redondeados concéntricos de los dedos índice, tercero y cuarto) y torbellinos (dibujos en espiral irregular de los dedos pulgar y cuarto).Diversos estudios han llegado a la conclusión de que los arcos están presentes en proporción de 4-7% entre los pueblos blancos, de 4-7% entre los pueblos negros, y de 0-3% entre los pueblos amarillos. Las presillas están presentes en proporción de 61-70% entre los pueblos blancos, de 61-70% entre los pueblos negros, y de 41-60% entre los pueblos amarillos. Y, finalmente, los torbellinos están presentes en proporción de 31-40% entre los pueblos blancos, de 21-30% entre los pueblos negros, y de 41-50% entre los pueblos amarillos.
Raza y grupo sanguíneo.
Los fenotipos de grupo sanguíneo de los seres humanos son denominados A, B, AB y O. De todos ellos, el más difundido en todos los continentes y poblaciones es el O, muy mayoritario (70-80%) en determinadas áreas de Europa como Escocia, en África central, Siberia y Australia. El fenotipo A se encuentra en una proporción del 10-20% en África, India y el norte de China, y del 20-29% en Escocia, Japón y gran parte de la Australia aborigen. El fenotipo B tiene una frecuencia del 10-30% en Asia y del 15-20% en el este de Europa y en África occidental, pero sólo del 0-5% entre los amerindios y los aborígenes australianos.El análisis del factor Rh, un antígeno sanguíneo humano que puede encontrarse de forma positiva y negativa, indica también que los genes Rh negativos son frecuentes en Europa, pero raros en África y en Asia occidental, y casi inexistentes en Asia oriental y entre los amerindios y aborígenes australianos.La imprecisión y variabilidad de todos estos datos son indicativos de que tampoco la distribución de grupos sanguíneos puede tomarse como criterio clasificatorio de las razas humanas. Todas las medidas y escalas que pueden obtenerse a través de datos de este tipo y de su relación con diversos tipos de resistencia a enfermedades, de distribución y operatividad de enzimas, etc., ponen de relieve fenómenos de desigualdad, variabilidad y polimorfismo interracial que no pueden ser explicados desde el concepto tradicional de la raza. Acerca de la relación entre grupo sanguíneo, respuestas biológicas a diversas enfermedades, y razas humanas, ha señalado Marvin Harris que, aunque a veces pueden documentarse distribuciones parcialmente coincidentes, "la explicación del polimorfismo de tipo sanguíneo tal vez deba buscarse más en la historia de las exposiciones transitorias de diferentes poblaciones a diferentes enfermedades que en la estirpe racial".No se ha probado nunca, efectivamente, una relación sólida ni evidente entre población y alelos y fenotipos sanguíneos.
El cociente intelectual de las razas.
Algunos antropólogos y psicólogos, desde Linnéo hasta la actualidad, han defendido que cada raza tiene un cociente intelectual típico, y que los individuos de algunas de ellas tienen capacidades y aptitudes más desarrolladas que las de otras. En el siglo XVIII, destacó como estudioso de esta cuestión el holandés Petrus Camper (1722-1784), quien intentó probar una correlación entre el cociente intelectual y la mayor o menor abertura del ángulo facial.Muchas de estas teorías han querido ser justificadas por medios pretendidamente científicos durante el siglo XX. Particularmente, en Norteamérica se han realizado abundantes tests de inteligencia que arrojaban como resultado habitual la inferioridad intelectual de las personas de raza negra. En ocasiones, tales tests desarrollaban escalas de medición muy complejas y elaboradas, como es la de Stanford-Binet.
Genes, poblaciones y lenguas.
La genética de poblaciones desarrollada en la segunda mitad del siglo XX por científicos como Luigi Luca Cavalli-Sforza ha demostrado una de las intuiciones que expresó Darwin en On the Origins of Species (Sobre el origen de la especies) (1859): que los árboles genealógicos dibujados sobre mapas genéticos de pueblos y sobre familias de lenguas son en buena medida coincidentes.Según Cavalli-Sforza, "el análisis exhaustivo de datos genéticos recogidos en los últimos 50 años y de otros nuevos obtenidos con técnicas de desarrollo reciente nos ha permitido cartografiar la distribución mundial de cientos de genes. A partir de ese mapa hemos deducido los linajes de las poblaciones de todo el mundo. Nuestro árbol concuerda con otro, más pequeño, basado en datos genéticos de índole muy diferente. Además, nuestra reconstrucción guarda sorprendentes paralelismos con una reciente clasificación de las lenguas. Genes, pueblos y lenguas se han diversificado, pues, a la par, a lo largo de una serie de movimientos migratorios que, según todos los indicios, comenzaron en África y se propagaron, a través de Asia, por Europa, el Nuevo Mundo y el Pacífico".La explicación de este hecho es perfectamente lógica: "la respuesta está en la historia: los genes no controlan el lenguaje, sino que son las circunstancias del nacimiento las que determinan la lengua con la que uno se las va a ver. Las diferencias lingüísticas podrían levantar o reforzar barreras genéticas entre las poblaciones, pero no es probable que sean el motor de la correlación. La evolución humana está plagada de fragmentaciones de las poblaciones en grupos, algunos de los cuales se asientan en otras partes. Cada fragmento desarrolla patrones lingüísticos y genéticos que llevan la huella de un punto de ramificación común. Por tanto, alguna correlación es inevitable".
Antropología en América 1. Características somáticas. El problema fundamental que plantea la Antropología Racial en América en relación con el origen de sus habitantes es el de si los indígenas del Nuevo Mundo poseen la unidad somática que permita considerarles como una sola raza o si, por el contrario, deben suponerse grupos de raza diversa que a través de los siglos se han mezclado hasta el punto de presentar algunos caracteres de unidad. En las clasificaciones de las razas humanas aparecen a veces como rama aparte, como ocurre en la clasificación cuatripartita de Linneo, o bien son incluidos en la rama asiática o mongólica, como en la clasificación tripartita de Cuvier. El gran antropólogo norteamericano Hrdlicka sostuvo que los americanos ofrecían una unidad por lo menos tan clara como la que nos permite hablar de una raza blanca o caucásica y les atribuía los rasgos siguientes: piel amarillo-castaña; cabellos negros, espesos, rectos; pilosidad muy reducida; falta de olor racial característico; pulso lento, volumen de la cabeza y capacidad craneal ligeramente menor que en la raza blanca; cráneo algo más grueso que el de los blancos; ojos de color pardo oscuro, de conjuntiva azulada en los niños, blanca en los adolescentes, amarillo sucio en los adultos y ángulo exterior un poco más alto que el interior, puente nasal bastante prominente y nariz robusta, con frecuencia aquilina en los hombres; mesorrinia; región malar prominente; fosa canina menos profunda que en los blancos; boca ancha, lo mismo que el paladar; labios espesos; prognatismo medio; barbilla con frecuencia cuadrada y voluminosa y menos prominente que la de los blancos; dientes fuertes, con los incisivos superiores en forma de pala; orejas grandes; cuello grueso; senos cónicos; curvatura lumbar moderada; carencia de esteatopigia; extremidades inferiores delgadas; relaciones radiohumeral y crurofemoral intermedias entre las de blancos y negros; platibraquia, platimeria y platicnemia. Para el propio autor, el polimorfismo de esta raza es menor que el de la blanca, formando un homo tipo en que las diferencias indican únicamente subrazas de origen pre y extra americano. 2. Variantes y relación con otras razas. Que las variantes dentro de esa posible unidad señalada son muchas se advierte en cuanto analizamos los caracteres concretos. Acaso uno de los rasgos más uniforme es el del color de la piel, que siempre se ha denominado rojo o cobrizo, con un fondo amarillento, lo que los cronistas españoles llamaban color de membrillo cocido. La forma de la cabeza varía enormemente, además de lo que la altera la deformación craneal, tan abundante en el Nuevo Mundo. Encontramos a la vez la extrema dolicocefalia y la hiperbraquicefalia. Se citan el índice de 65 entre los esquimales (v.) del Labrador y el de 89 en la costa del NO; en general, los braquicéfalos dominan en las regiones montañosas. Si nos fijamos en la estatura ocurre lo propio, ya que mientras los tehuelches o patagones tenían una media de 1,85 m., con frecuencia de estaturas próximas a los 2 m., la media de los peruanos no pasa de 1,55 m. Muy viva ha sido la discusión de si existieron verdaderos pigmeos (v.), que algunos antropólogos han pretendido situarlos a orillas del Orinoco y en la región del Río Negro. A pesar de los esfuerzos de Paul Rivet para que se admitiera la presencia de pigmeos en América, la mayoría de autores se resisten a aceptarlo. No menos se ha discutido sobre la presencia de blancos y negros y aunque no es imposible que ocasionalmente algún elemento negro o blanco haya podido pasar a través del Atlántico, no podemos aceptar que estas ocasionales llegadas pudieran modificar fundamentalmente la raza americana. Es frecuente la mancha azulada en la región sacrolumbar de los recién nacidos, lo que confirmaría su parentesco con los mongoles (v.). En cuanto al cabello, es evidente que se trata de un rasgo en que la mayoría coincide. Suele ser áspero, negro, lacio y muy largo, de sección generalmente circular, con alguna tendencia a la oval, aunque no falten indios americanos con cabellos ondulados o rizados, o de color claro. La calvicie es poco frecuente. Los ojos suelen ser oscuros y pequeños, con abundancia del llamado pliegue mongol. En la forma de la nariz muestran grandes contrastes, pues aunque la mayoría se halle dentro de la mesorrinia, no faltan leptorrinos y narices convexas. La abertura nasal se parece a la de los mongoles. Se incluyen entre los macrotes o de orejas grandes. La capacidad craneana varía entre los varones de 1.300 a 1.600 CC., dándose frecuentemente casos de microcefalia. La boca suele ser grande, los labios bastante gruesos y pómulos prominentes, con lo que resulta la cara ancha. Los incisivos en forma de pala se dan en más del 90% de los indios. Es frecuente que el molar segundo inferior posea cinco cúspides. También es curioso el detalle de la frecuencia del tipo de mordedura que puede llamarse de borde a borde. El maxilar inferior tendría con frecuencia, excepto entre los esquimales, un tipo especial caracterizado por la apófisis coronoide de altura variable, abertura profunda, ángulo de la rama con el cuerpo, medio, rama delgada o muy delgada, cuerpo macizo y mentón medio o prominente. Aún existen entre los americanos otras particularidades curiosas en su esqueleto, como el llamado os incoe en el occipital, la frecuencia del os triquetrum, también en él occipital, y la del llamado torus palatinus, de los huesos wormianos y del tercer trocánter del fémur; algunas tribus de Centroamérica y del sur de Norteamérica presentan una gran proporción de casos de fosa faríngea. 3. Rasgos fisonómicos y fisiológicos. En cuanto a los rasgos fisonómicos, puede decirse que los americanos, al igual que los polinesios, resultan agradables al europeo y no son raros los que afirman el parecido con los caucásicos. Sus cuerpos son bien proporcionados, sin excesiva musculatura, con cuello corto y manos y pies pequeños, siendo rara la obesidad. Es sabida la importancia que se da ahora a los rasgos dermopapilares. Hay cierta coincidencia con los mongólidos, en la proporción de torbellinos, presillas y arcos en la yema de los dedos y en la tendencia a formas de máxima complejidad. En la palma de la mano, y al igual que en los mongólidos, la oblicuidad de las líneas principales es la intermedia entre európidos y négridos. Es curioso que los esquimales concuerdan con los mongólidos en la mayoría de caracteres dermopapilares, pero en algunos de ellos, p. ej. En la oblicuidad de las líneas principales de la palma y frecuencia de muestras en la tercera área interdigital, presentan neta separación, aproximándose a la variabilidad de los európidos. No son menos curiosos algunos rasgos fisiológicos. La temperatura parece ser ligeramente superior a la normal, pues alcanza 37,4 en los fueguinos (v.). mientras el pulso es más bajo, siendo corriente en los adultos 66 pulsaciones por minuto, según Hrdlii;ka. La vida media de los indígenas americanos parece ser más corta que la de los, europeos, siendo su vejez prematura. Su fuerza muscular, excepto en las piernas, es inferior a la de los blancos; resistiendo poco la fatiga ocasionada por una labor ruda, física o intelectual. En cambio son resistentes al frío, como lo prueban los esquimales, desnudándose dentro del iglu o los fueguinos, que apenas se cubren con una piel de guanaco. Su agudeza de visión y de oído y su desarrollado sentido de orientación se deben a su hábito de cazadores, entrenados a seguir pistas. La zurdería es más frecuente que en otros continentes. Las enfermedades eran pocas, pero violentas. Algunas de ellas (como el vértigo de los esquimales y las enfermedades nerviosas epidémicas de hurones e iroqueses) están muy arraigadas. Otras, como la lepra y la sífilis de las regiones andinas, plantean curiosos problemas históricos. Su capacidad de alimentarse copiosamente cuando se les presenta la ocasión de ello, es notable. Las deformidades físicas, en cambio, son raras. La ceguera para el color se da en muy baja proporción; los esquimales alcanzan en ella el 0,8%, la cifra más baja del mundo. La calvicie prematura es también escasa. Lo mismo ocurre en trastornos del metabolismo (cistinuria, alcaptonuria, CTE.) o con la presencia del cabello rojo y los ojos azules, los pelos interdigitales, el fabismo, el albinismo, etc. Respecto de la feniltiocarbamida, los americanos suelen ser sensibles a ella, pero los esquimales tienen una proporción extraordinaria, 40% de insensibles. El rasgo que los genetistas modernos prefieren, como característico, es el de la reacción sanguínea, que en los últimos años ha pasado a primer plano en los estudios antropológicos, aunque en el estudio de la Genética progresan rápidamente nuevos métodos y nuevos descubrimientos. No poseemos datos suficientes para todas las tribus americanas, pero puede afirmarse que la mayoría pertenece al grupo 0, observándose en el reparto del grupo ABO, hasta tres zonas: una de alto porcentaje de 0, probablemente sin A o B en su origen, que abarca América del Sur y Meso América; una zona con-0 y bastante A en Estados Unidos y Canadá; mientras la zona esquimal reúne los tres genes. Todos los americanos, incluso los esquimales, comparten la alta frecuencia de M, R y 0, con zonas en las que su frecuencia supera las cifras de cualquier otro continente. En la zona central de América, el factor M alcanza del 90 al 95%. Entre los sudamericanos predominan 0, M y Rh en proporciones únicas en el mundo, ya que Rh puede alcanzar hasta el 80% y M se presenta siempre por encima del 55%. El gene Duffy aparece con cifras muy altas, mientras el antígeno Duffy no aparece entre los indios brasileños, lo que no ocurre en ningún otro país del mundo. La alta frecuencia entre los americanos de secretores de los antígenos ABH les separa claramente de los asiáticos. El estudio de las momias peruanas y del sudoeste de Norteamérica ha permitido averiguar que entre los peruanos precolombinos se daban ya los factores A y B, al igual que entre los cesteros y otras tribus del sudoeste. Las facultades intelectuales y la voluntad de los americanos no son inferiores a las de los blancos, pero su vida emotiva es moderada y la tendencia sexual es más orgánica y menos intelectual que entre aquéllos, a quienes superan en tacto y vista pero no en oído, siendo también menos sensibles al dolor. 4. Clasificación racial. Si intentamos clasificar a los americanos en razas o subrazas, podemos adoptar el esquema de Von Eickstedt, modificado por Imbelloni, en el que se señalan los .11 grupos siguientes. En primer lugar los esquímidos, grupo perfectamente claro, de esquimales y aleutas. Siguen los colúmbidos, en el noroeste, de estatura media y alta (1,61 a 1,70 m.), cráneo braquioide, color más bien claro y caracteres mongoloides que van degradándose hacia el interior. Plánidos, en los llanos norteamericanos, altos (1,68 a 1,74 m.), cráneo algo dolicoide y de bóveda baja, esqueleto macizo, pómulos salientes y nariz aguileña. Sonóridos, en el sur de California y oeste de México, altos y dolicoides, esbeltos, de color oscuro, cráneo pequeño, macrosquelia, nariz ancha, cara redondeada. Apaláchidos, en la costa atlántica de Norteamérica, de estatura media o alta, cráneo dolicomorfo de bóveda alta, color claro, delgados, cara larga. Puebloándidos, en el sudoeste de los Estados Unidos, Florida, Meseta mexicana, zona andina desde el sur de Colombia a Chile central, de estatura media y baja (1,59 a 1,62 m.), braquioides, cráneo en general pequeño, tórax desarrollado, pigmentación intensa, cara muy larga y nariz saliente. Istmidos, en el sur de México, Yucatán, Istmo y Colombia, de estatura baja (1,5 a 1,6 m.), cráneo braquioide, muy corto, cuerpo tosco, cara ancha y baja, nariz ancha, color bastante claro, mezclados con sonóridos y pueblo-ándidos, escindiendo a éstos en dos zonas. Amazónidos, en los llanos centrales de Sudamérica, costa norte del Brasil y Antillas, estatura media y baja (1,55 a 1,66 m.), dolicocefalia moderada, cara regular, nariz media, carnosa, cutis claro, robustos, brazos largos y piernas relativamente delgadas. Pámpidos, en los llanos meridionales desde el Chaco, con estaturas medias a muy altas (1,73 a 1,83 m.), cráneo voluminoso (braquimorfo entre los tehuelches y menos en los restantes), cara alta y nariz larga, color broncíneo, ojos ligeramente oblicuos, mentón saliente, cuerpo atlético y escaso dimorfismo sexual. Láguidos, en la Meseta brasileña, sur de California y algunas comarcas del Ecuador, estatura media y baja (1,50 a 1,58 m.), cráneo dolicoide e hipsicéfalo, color amarillo sucio. Arrinconados en grupos aislados, lo que prueba su antigua extensión, corresponden a la llamada raza paleo americana. Fuéguidos, en varias zonas marginales de la costa pacífica (sur de California, Colombia, sur del Perú y norte y sur de Chile, y Tierra del Fuego) y atlántica (Brasil central), estatura media y baja (1,55 a 1,61 m.), cráneo dolicoide o mesomorfo, platicefalia, arcos superciliares fuertes, cara más alta y nariz más alargada que entre los láguidos. Aunque esta clasificación ha sido criticada, especialmente por antropólogos norteamericanos por opinar que carece de valor zoológico sistemático, creemos que puede aceptarse como una primera aproximación. Su autor ya precisa que no hay que pensar en ramas originales del tronco primigenio, sino en formaciones metamórficas más o menos estabilizadas surgidas en dos momentos. El primero, antes de entrar en América, por la fusión de elementos boreales y ecuatoriales, produciendo los grupos que en sucesivas oleadas van penetrando en el Nuevo Mundo, como intuyó el P. Acosta. En un segundo momento, ya en América, los contactos tienden a anular las diferencias entre los grupos inmigrados y a dar a los americanos cierto aire de familia. 5. Origen del hombre americano. El conocimiento de los factores sanguíneos pareció que nos daría la clave del problema de los orígenes, pero hoy se discute la supuesta inmutabilidad de tales caracteres, por lo que aquellas esperanzas han disminuido. El problema se ha complicado de nuevo, pues el estudio de los factores ha vuelto a dar argumentos en favor de la unidad de la raza americana. Washburn dijo con acierto que si los indios americanos son el resultado de una mezcla entre mongoloides y australianos debieran tener en su sangre una elevada proporción de N y una considerable proporción de B. En cambio, son los que poseen menos N del mundo y sólo tienen B los esquimales. Si los negroides hubieran entrado en la mezcla, habría Rho en su sangre y no lo hay, como tampoco hay Az y Rh negativo, que indicarían la presencia de elementos europeos. El parentesco mongoloide, sobre todo para los esquimales, los últimos llegados, parece evidente. Algunos datos, como el de la reacción sanguínea de los tunguses de la Siberia oriental (alta frecuencia de 0 y escasos A y B) parecen confirmar el contacto mongoloide. Heyerdahl utiliza los factores sanguíneos para apoyar su hipótesis del poblamiento polinesio desde América y acepta la idea de Mourant de la llegada de elementos caucasoides desde Canarias y el noroeste de África. Un argumento contra las ideas de Heyerdahl ha aparecido con el factor Diego, descubierto en Venezuela, que se halla en América y entre los mongoles y esquimales, pero no entre polinesios, micronesios y melanesios. Los datos obtenidos en las momias parecen indicar que en los americanos prehistóricos había una mezcla mayor que en los actuales y que los factores A y B eran antiguos y no resultado de mutaciones recientes en el Viejo Mundo. Mourant opina que los americanos dejaron Asia antes de que A y B surgiesen por mutación o que algún mecanismo desconocido los eliminó en América. Desgraciadamente, la Paleoantropología (v. PALEOLÍTICO II) no ha dado todavía materiales en número y calidad suficientes para servir de útil apoyo. Los cráneos de Lagoa Santa, Punin, Tepexpan, Minnesota, los recientes de California, entre otros, aunque de gran interés, no permiten vislumbrar más que algunos rasgos de primitivismo. Pero sólo es cuestión de tiempo el que esta penuria se remedie y dispongamos, como para Europa o África, de muestras de los eslabones que han conducido a los tipos actuales. En resumen y teniendo presente que no cabe suponer autóctono al hombre americano, creemos prudente admitir que su tronco se separó en fecha temprana del pre o protomongólido del Asia oriental y del premalayopolinésico del sudeste. Ello explicaría las semejanzas y diferencias que presenta con los modernos mongoles y malayo polinesios. La fecha de su primera entrada (v. PALEOLÍTICO II) puede alcanzar por lo menos 30 a 40.000 años. El camino fue el estrecho de Behring, practicable al convertirse en amplio istmo durante una etapa glaciar. El fondo primitivo de población está formado por elementos de caracteres arcaicos, dolicocéfalos, con semejanzas frente a australoides, melanesoides y europoides, arrinconados después. Sobre este fondo se han superpuesto varias oleadas de gente nueva, en especial braquicéfalos asiáticos de tipo más o menos mongoloide. En las poblaciones paleo asiáticas y en las islas que bordean Asia, quedan restos de los tipos que han entrado en América. No hay duda de que el grupo esquimal, emparentado con los uralios, ha llegado en último lugar, pocos milenios antes de nuestra Era. También por razones culturales, estamos convencidos de que no hubo ya inmigración considerable una vez formadas las altas culturas asiáticas, aunque debieron producirse llegadas aisladas de pequeños grupos o de individuos a través del Pacífico y acaso del Atlántico. 6. Evolución demográfica. La dificultad de fijar la evolución demográfica de la América indígena se comprueba por las soluciones contrapuestas que el problema ha recibido. Norteamérica, al ser descubierta, tendría una población de un millón a millón y medio de hab., quedando hoy reducidos los indígenas a unos 400.000. Más impreciso es el cálculo para el resto de América, aunque cabe suponer, partiendo de la base de unos 15 millones de indígenas que lo habitan, la existencia de unos 43 millones en la época del descubrimiento, y una cifra alrededor de 45 millones para toda América. Sin embargo, se han sugerido cifras muy diversas: 50 millones (Spinden), 38 millones (Sapper), 14 millones (Rosenblat), hasta la reducida cifra propuesta por Kroeber de 8 millones tan sólo. Realizado el descubrimiento e iniciada la conquista y colonización, América sufrió tremendos trastornos demográficos y su fisonomía antropológica cambió rápidamente por muy diversos factores, ya que a los naturales cambios que el cruzamiento entre indígenas y europeos traía consigo, a velocidad distinta según la resistencia del indígena y el ánimo del colono, y a las catástrofes producidas por las enfermedades epidémicas ante las cuales el indígena se hallaba indefenso, se unió pronto la intervención de un elemento nuevo, el de la esclavitud de los negros que trasvasó considerables masas de africanos al Nuevo Mundo. Más tarde, grupos venidos de todos los continentes se han unido a este crisol colosal que ha sido América. La aportación más numerosa ha sido la blanca, motivada por el deseo de libertad religiosa o política, el afán de riquezas o simplemente el de aventuras. Los desplazamientos de grupos étnicos a causa de guerras y revoluciones, junto con la mayor facilidad del transporte, han intensificado la emigración. A partir de 1800 se puede calcular en 100 millones la cifra de emigrantes europeos a América, de ellos más de 40 millones a los Estados Unidos. En la actualidad, los ciudadanos de procedencia inglesa en este país constituyen el 65% de la población, los de origen alemán el 7%, irlandés el 6%, eslavo el 3,5%, escandinavo el 12%, además de varios millones de judíos. En Centro y Sudamérica, naturalmente, la población inmigrada es sobre todo española y portuguesa, pero ha sido también muy importante la inmigración italiana, especialmente en Argentina. Hay núcleos considerables de alemanes, en especial en el sur de Brasil y en Chile, siendo en gran número los eslavos, árabes y judíos llegados a los países sudamericanos en los últimos años. El fenómeno racial más extraordinario que se ha producido en América ha sido, desde poco después del descubrimiento, la inmigración forzada de gran contingente de esclavos negros, en su mayoría sudaneses traídos de la costa de Guinea en un indigno tráfico que persistió hasta avanzado el s. xix. Hoy puede cifrarse en 20 millones la cifra de negros existentes en los Estados Unidos, repartidos de modo desigual, concentrándose sobre todo en los Estados del sudeste (Texas, Luisiana, Misisipí, Alabama, Georgia, Carolina del Norte y del Sur y Virginia). Las Antillas, en general, poseen una proporción elevada de negros. Haití es el único Estado independiente que los negros han podido constituir en América. La costa de Nicaragua y Honduras está también densamente ocupada por negros, así como la costa brasileña (más de cinco millones). Otros grupos menos numerosos se encuentran en otros países, en especial en Venezuela, Colombia, Ecuador y Perú. En lo que va de siglo, la inmigración asiática ha ido en aumento. Chinos y japoneses abundan en la costa del Pacífico de los Estados Unidos y en otros países sudamericanos. A ellos se añaden ahora hindúes y malayos, en especial en Jamaica, Maracaibo y Guayana. El proceso del complejo mestizaje que supone la presencia de elementos antropológicos de tan variadas raíces, resulta de un interés excepcional. Si en los primeros tiempos hubo sólo mulatos, descendientes de blanco y negro, zambos, de negro e indio, y mestizos, de blanco e indio, más tarde la complicación resulta extraordinaria y de ese inmenso crisol surgirán infinitas variedades en las que jugará la fusión de las raíces y la fuerza del medio geográfico. A la par que se extinguen pueblos importantes, p. ej. Patagones, fueguinos, algonquinos de la costa atlántica, otros han resistido y ahora están en trance de renacimiento, como ocurre con los cheroquis y navajos en los Estados Unidos. En países como México, Ecuador, Perú y Bolivia, la fuerza del indigenismo permite augurar un futuro para los grupos étnicos aborígenes, mayoritarios o minoritarios.

CLASIFICACIÓN Y DISTRIBUCIÓN DE LA RAZA BLANCA O LEUCORERMA
Mediterráneos:
§ Occidentales: Representados en España, Portugal, Cerdeña, Italia.(Arios)
§ Orientales: Representados en la costa del Mar Negro en la zona de Ucrania, Rumania, Bulgaria,
§ Mar Egeo de Grecia y Turquía.
§ Dinarizados: Estos resultaron de la mezcla de mediterráneos + dináricos o armenoides o alpinos. Representados por más del 60 % en el sur de Italia, 40 % en Turquía, 30% en Siria occidental, Líbano y centro de Italia, 15% en el norte de Italia.
§ Meridionales: Más del 60 % en Argelia y Libia, 30% en Marruecos, Tunisia y Egipto.
§ Araboide: Más del 60% en Arabia, 55 % desde Egipto a Siria, 40 % en el norte de Sudán, 30 % en Iraq, más del 60 % en los judíos orientales.


Dináricos: Más del 60 % en los Balcanes y norte de Italia, 30 % en Checa, Suiza, Austria y Ucrania. (Arios)
Alpinos: Más del 60 % en Luxemburgo, 30 % en Francia, Hungría y Suiza. (Arios)
Ladoganos: Representados por los indígenas de Rusia.
Nórdicos: Representados en las Islas Británicas, Escandinavia, Holanda y Bélgica, más del 60 % en Alemania, Suiza, Polonia, Finlandia y países Bálticos, 55 % en Austria y Rusia. (Arios)
Armenoides: Más del 60 % en Armenia, 15 % en Siria, Líbano y Norte de Iraq, 40 % en judíos ashkenazis.
Turanoides: Hibridizados con mongoloides, más del 60 % en Kazakhstan, 15 % en Hungría y Turquía.
Irano-afganoides: Más del 60 % en Irán y Afganistán, 40 % en Iraq, 15 % en Turquía.
Índicos: Representados en Pakistán y norte de India.
Dravídicos: Representados en India, Bangaladesh, Sri Lanka.
CAUCASOIDES: LA RAZA BLANCA
La llamada raza blanca o caucasoide está compuesta por cuatro subrazas principales: Armenoide, Nórdica, Mediterránea Occidental y Lapoide. De la mezcla de éstas, se obtuvieron grupos derivados como los Alpinos, Dinaricos, etc.
El origen de la raza caucasoide data del final de la Era Glacial y comienzo de la Era Mesolítica.
CARACTERÍSTICAS RACIALES GENERALES
ALPINA: Son braquicéfalos, con cara redonda. Los occidentales tienen cráneo bajo, mientras que en los orientales es alto.
ARABOIDES: Dolicocéfalos, cráneo bajo, órbita del ojo inclinada, frente angosta e inclinada, se distingue de la raza iberoide porque tiene rasgos faciales característicos: cara rómbica. Ojos color almendra, "sonrisa semita" (condicionada por una profunda fosa canina). Esta raza tenía en épocas anteriores una subraza formada de la siroide, la cual se encontraba entre los granjeros del Fértil Creciente. Hoy en día es típica de los judíos.
NÓRDICOS: Ojos color claro al igual que el cabello, el cráneo es bajo y dolicocéfalo, son altos y delgados, con cara más o menos angosta al igual que la nariz.
ARMENOIDES: Braquicéfalos, con la misma forma de la cabeza que los dináricos pero con cara y nariz más larga. Pelo abundante en cuerpo y barba, raíz de nariz muy alta, convexa, con punta deprimida. La diferencia entre armenioides y dináricos es que en los armenoides está presente la raza irano-afgana quien provee elementos mediterráneos, braquicefalizados por mezcla con alpinos.
ATLANTO MEDITERRÁNEOS: Altos, nariz recta, dolicocéfalos.
DINAROIDES: Muy altos, morenos, cabeza alta y braquicéfala, con una cara muy larga, y con una larga y más o menos inclinada nariz, siendo igual a la gente del cercano oriente. Occipital plano. Brazos cortos.
IBEROIDES: Dolicocéfalos de cráneo bajo, piel oscura y altura baja. Cara angosta. Órbita del ojo horizontal.
IRANOIDES: Cabeza alta y dolicocéfala, cara larga y delgada. Muy influenciada por la raza árabe. Pelo negro o marrón oscuro, ondulado, abundante en el cuerpo y barba, ojos marrones. La nariz es siempre alta y prominente, su perfil es a veces recto pero casi siempre convexo, la punta es deprimida e inclinada hacia abajo, moderadamente gruesa con fuerte curvatura del ala.
LAPOIDES: Baja altura, el cráneo es alta y braquicéfala, y cara ancha. De mandíbula muy baja y nariz pequeña.

MEDITERRANEOS MERIDIONALES y ORIENTALES: Muy similares a la iberoide pero con la cabeza alta
NÓRICOS: Braquicéfalos, rubios, occipital plano. Eran nórdicos que fueron braquicefalizados por dinaricos
COMPARACIONES RACIALES ENTRE SIRIOS, ARMENIOS, JUDIOS, ETC.
ANCHO DEL PECHO:
Los judeosarmenoides tienen el tórax más ancho que los sirios.
LONGITUD DE LA CABEZA:
Todos los sirios tienen una longitud corta, siendo Líbano y Alawí los que poseen los valores más bajos.
ANCHO DE LA CABEZA:
Los sirios tienen cabeza ancha. El diámetro se incrementa de Norte a sur y de este a oeste. Comparando con otras regiones, los mesopotámicos, árabes y samaritanos tienen la cabeza más angosta.
ÍNDICE CEFÁLICO:
Los sirios en general son braquicéfalos, aunque Homs-Hama-Alepo y Damasco tienden a ser mesocéfalos como los judios. Tanto los armenios, como Líbano y Alawí son hiperbraquicéfalos.
ALTURA DE LA CABEZA:
Tanto los sirios como los armenios tienen cabeza alta. Damasco y Homs-Hama-Alepo tienen los valores más altos, con una significante diferencia en Líbano y Alawí. La región Alawí tiene los valores más bajos; el alto diámetro de Líbano probablemente indica una gran infusión de elementos dolicocéfalos desde el interior. Los más braquicéfalos de Siria tienen la altura más baja, mientras que los más dolicocéfalos la más alta.
ÍNDICE LONGITUD-ALTURA DE LA CABEZA:
Todos los sirios son hipsicefálicos.
ÍNDICE ANCHO-ALTURA CABEZA:
Todos los sirios son metriocefálicos. Líbano y Alawí tienen cabeza más baja y ancha que Damasco y Homs-Hama-Alepo.
DIÁMETRO BIZIGOMÁTICO:
Este rasgo es distinto en armenios y sirios. Damasco tienen la cara más angosta, mientras que Alawí tiene la más ancha.
ALTURA DE LA CARA: Los sirios poseen una cara moderada-larga. La parte norte de Siria tiene valores más altos que la sur.
ALTURA DE LA NARIZ:Homs-Hama-Alepo tiene una nariz muy larga. Las otras tres regiones no tienen diferencias significativas entre sí. Los armenios y los judios tienen nariz más larga que todos, aún más que H-H-Alepo. En general los sirios tienen nariz muy larga al igual que la región de los Balcanes, Asia menor y el Caucazo.
ANCHO DE LA NARIZ:El diámetro entre las alas es moderado en sirios, aunque Homs-Hama-Alepo tiene el valor más angosto, y en los armenios y judios es más ancha.
ÍNDICE NASAL:Tanto los sirios como judios y armenios son leptorrinos; siendo Homs-Hama-Alepo hiperleptorrinos.


CONCLUSIÓN DEL ANÁLISIS MÉTRICO:
Líbano y Alawí no muestran diferencias entre sí. Líbano al igual que Alawí tiene más diferencias con H-H-Alepo que con Damasco.Líbano y Alawí se distinguen de Damasco, porque los primeros tienen un tronco más alto, cabeza más larga y angosta, más alta, cara angosta, nariz corta y mandíbula angosta.Líbano y Alawí se distinguen de Homs-Hama-Alepo, porque los últimos tienen más altura, cabeza más angosta y larga, cabeza más alta, bajo diámetro frontal, cara muy larga, nariz larga y angosta y mandíbula ancha.H-H-Alepo se distingue de Damasco porque los primeros son más altos, pecho más ancho, tronco más bajo, cabeza más corta y angosta, cara larga y angosta, nariz larga y angosta.En cuanto a la homogeneidad de regiones, se puede decir que:Damasco > H-H-Alepo > Líbano = Alawí
COMPARACIÓN ENTRE SIRIOS Y JUDEOSARMENOIDES:
Los judeosarmenoides muestran más relación con Líbano y Alawí que con Damasco y H-H-Alepo. La diferencia entre judeoarmenoides y Líbano-Alawí, es que los primeros poseen medidas absolutas más largas (exceptuando la altura y la altura de la cabeza).La diferencia entre judeosarmenoides y las demás regiones es que las últimas tienen cabeza más larga y angosta, cara más angosta y corta, mandíbulas más angostas y nariz más corta y angosta; además son más dolicocéfalos y más acrocéfalos.La diferencia entre judeoarmenoides y H-H-Alepo es que los últimos son más altos, con cabeza más angosta al igual que la cara, nariz más corta y angosta, más dolicocéfalos y acrocéfalos, leptoprosópicos y leptorrinos.

NARIZ:
Debido a que los armenios tienen un % muy elevado en cuanto a la depresión de la punta de la nariz, se los considera como
"Ultra-Armenoides".Un perfil convexo es predominante en sirios y armenios especialmente en H-H-Alepo. Los judeoarmenoides tienen la raíz muy alta. El puente es elevado en todos. El perfil es para ambos en general recto o convexo.
FRENTE:Los judeosarmenoides tienen frente más baja que los sirios, pero ambos tienen frente ancha. La frente inclinada está casi ausente en 52% de los sirios y 21% en judeoarmenoides.
REGIÓN OCCIPITAL:El occipital en sirios está muy poco desarrollado, y los judeoarmenoides tienen menor desarrollo aún. Esto implica que la parte posterior del cráneo es plana en casi 100% de todos los sirios y armenios.
REGIÓN FACIAL:El malar de los judeoarmenoides es prominente mientras que el de los sirios es subnormal. Esto es debido al gran diámetro vi zigomático presente en judeoarmenoides. El ángulo bigonial es muy prominente en judeoarmenoides y moderado en todos los sirios. El mentón es prominente para ambos, sirios , armenios y judios.
OREJAS:En los sirios el lóbulo es medio o pronunciado en tamaño y desarrollo, mientras que en los armenios y judios es más chico. Está libre en el 71% en sirios y 77% en armenios y judios.
CONCLUSIÓN DEL ANÁLISIS MORFOLÓGICODebido a la similitud entre Líbano y Alawí por un lado; y Damasco y H-H-Alepo por el otro; siria se clasifica puede clasificar en región costera y del interior. Líbano muestra el menor número de diferencias con el total de Siria; mientras que los Alawí presentan más diferencias. H-H-Alepo es el más divergente de todos los grupos con el total; mientras que Damasco es intermedio entre Líbano+Alawí y H-H-Alepo.
ANÁLISIS GENERAL DE ARMENIOS:El tipo armenoide tiene una característica distintiva que no tiene ningún otra grupo de la raza caucasoide: la depresión de la punta de la nariz, la cual se da en el 67.32 % de los armenoides.

ANÁLISIS GENERAL DEL MATERIAL SIRIO:En valores absolutos los aremenios y judios tienen valores más altos que los sirios, pero en cuanto a los índices son iguales (difieren en 0.88%).Los sirios son más altos, el pelo en la cabeza es más abundante, alta frecuencia de barba de color clara, pero más que nada negra, muchos con pelo recto o rizado y de fina textura. Tienen mayor frecuencia de ojos marrón oscuro que claro, profunda depresión del nasion, el puente de la nariz es más bajo pero más ancho, el perfil es el mismo, más frecuencia en punta de nariz elevada al igual que el tabique. La frente ancha es más común en armenios al igual que la inclinación. Los armenios y judios tienen malares más pronunciados y menor protursioon occipital. Como puede verse, el elemento armenoide es el básico de la población Siria. La serie siria total comparte 12 importantes caracteres armenoides (recordar que el "ultra-armenoide" debe tener los 25):
COLOR DE PELO EN CABEZA
COLOR DE OJOS
DEPRESIÓN DEL NASION
RAIZ DE NARIZ: ALTURA Y ANCHO
PUENTE DE NARIZ: ALTURA Y ANCHO
PUNTA DE NARIZ: GROSOR Y ELEVACIÓN
PERFIL DE NARIZ
OCCIPITAL PLANO
PROTRUSIÓN OCCIPITAL
El 23.4% de todos los sirios tiene estas 12 características armenoides. Por esto, los sirios que posean estas características se designan como "Sirios Armenoides". El resto de los sirios que no entran en esta clasificación, solo difieren en que son menos braquicéfalos, más altos, y menos leptorrinos.
PROVINCIAS CON LA MAYOR REPRESENTACIÓN DE CADA ELEMENTO:
· El elemento MEDITERRÁNEO-ÁRABE-BERÉBER es altamente representado en DAMASCO (ojos marrón oscuro, altura baja, cabeza larga, cara angosta, nariz corta y ancha, maxilar inferior angosto, etc.).
· El elemento NÓRDICO es altamente representado en HOMS-HAMA-ALEPO (ojos claros, altos, cabezas altas, caras largas, nariz larga y angosta, etc.).
· El elemento ARMEOIDE predomina en LÍBANO y ALAWÍ (ojos marrón claro, etc.).
ANTROPOLOGÍA RACIAL SEGÚN GRUPOS ÉTNICOS DEL CERCANO ORIENTE
Nota: las regiones corresponden a Beirut, Homs, Hama, Alepo, Palmira, Hawran, éufrates, región Turcomana, Jabal Nusairiyyeh, Nablus, Petra. En cuanto a los musulmanes se han considerado los que no son beduinos.
BEDUINOS:
Habitan desde el este de Homs hasta el Éufrates. La cabeza es alta y Dolicocéfala. La frente y la cara son muy angostas. La nariz no es muy larga. Son muy homogéneos. La raza araboide-mediterránea tiene algo de mezcla con nórdicos y con iranoides. Comparándolos con musulmanes, la nariz es idéntica. Ambos son mediterráneos araboides, pero los musulmanes tienen un fuerte tipo armenoide. Los beduinos son afines a los turcomanos, pero se diferencian en que los primeros no tienen elementos iranoides.
MUSULMANES:
El cráneo es mesocefálico, y su altura muy grande. La frente es angosta al igual que los márgenes internos de los ojos, e inclinada del tipo armenoide. La altura de la cara es mayor en los beduinos. Son leptoprosópico y casi mesoprosópicos, leptorrinos y casi mesorrinos. Son más braquicéfalos que los beduinos, y más anchos en la distancia entre los ojos. La posición del vértex es más posterior, y la cara es ancha y larga, al igual que la nariz. Los que tienen ojos marrones oscuros son más araboides mediterráneos; mientras que los que tienen ojos más claros son más braquicefálicos, lo cual indica una presencia nórdica y armenoide principalmente.La característica armenoide se evidencia en la nariz, en la forma de la cabeza, y en la anchura de la cara; y los rasgos nórdicos en el largo de la cara y en los ojos claros. En los musulmanes predomina la raza araboide- mediterránea, y en segundo lugar la armenoide, con una adulteración nórdica. Los musulmanes son más dolicocéfalos que los griegos ortodoxos; de cabeza más alta, similar en diámetro bizigomático, más leptoprosópicos y menos leptorrinos. Por esto, los griegos ortodoxos son más armenoides que araboides. Tanto los maronitas como los sirios, difieren de los musulmanes en que poseen gran proporción de elementos armenoides.
SAMARITANOS:
Son muy característicos. De barba muy abundante y extensa, distribuida sobre la parte alta del mentón. El 37% tienen ojos claros. La nariz es convexa, y la depresión de la punta no es predominante, aunque el ala recurvada es común. El cráneo es mesodolicocefálico, muy alto e inclinado del tipo armenoide, con el vértex casi en el occipital. Son distintivamente hipsicefálicos y acrocefálicos; los más leptoprosópicos y leptorrinos. El elemento básico es el iranoide, lo cual se evidencia por la gran nasalidad, la gran altura del cráneo, y la gran longitud facial. Debido a la presencia nórdica se acentúa la leptorrinidad y leptoprosopismo. El segundo elemento importante es el atlanto-mediterráneo; y en tercer plano está el armenoide. Difieren mucho de los maronitas, nusairies y drusos ya que todos ellos son hiperbraquicéfalos debido al fuerte elemento armenoide. Los samaritanos no tienen relación alguna tampoco con los beduinos, musulmanes y turcomanos, ya que en los últimos predomina el elemento araboide.
TURCOMANOS
La punta de la nariz es ascendente, y la fosa nasal es marcada, por lo tanto la característica armenoide de la nariz está ausente. El cráneo es dolicocéfalo, con el occipital muy proyectado. Poseen algunos caracteres mongoloides. El elemento básico es el araboide, y en segundo lugar está el armenoides y nórdico.
MARONITAS
El color de la piel es moderadamente oscuro para la región. El cráneo es hiperbraquicéfalo, y muy elevado en absoluto y en relación con la longitud y el ancho. No son muy anchos en cuanto a la frente y la cara, pero estas dimensiones son más grandes que en los samartanos, beduinos y turcomanos. La frente es angosta en relación al ancho de la cara; mientras que la cara es angosta en relación al ancho vi parietal. Son mesoprosopicos con gran inclinación leptoprosópica. La nariz no es muy larga y es moderadamente ancha, del tipo mesorrina. Las orejas son muy grandes. El elemento más dominante es el armenoide, lo cual se evidencia en la braquicefalia, el ancho de la cara, el mesoprosopismo, y la baja frecuencia del apéndice nasal. Segundo está el elemento iranoide. En tercer lugar algo de mezcla con mediterráneos y nórdicos o báltico- orientales. Tienen una extrema relación con los drusos, aunque los últimos son más armenoides, lo cual se ve en el gran diámetro bizigomático de los drusos. Los nusaires tienen más elementos iranoides debido a que tienen cabeza más larga y angosta, cara más angosta y corta, y más mesorrina. Los griegos ortodoxos son menos braquicéfalos, la cabeza es más baja, la frente más angosta, la nariz más alta y poco ancha. Esto último se debe a la fuerte presencia del elemento mediterráneo en los greco-ortodoxos.
DRUZOS
El cráneo es alto e hiperbraquicéfalo. Facialmente son mesoporsopicos en la dirección de euriprosopicos. La nariz es larga y no muy ancha, mesorrina y casi leptorrina. Los que tienen ojos marrones son muy armenoides. También tienen elementos del Báltico Oriental y nórdicos. Igual que los Maronitas, el principal elemento es el armenoides. Los nusairies son diferentes, ya que son más braquicéfalos, con frente y cara más angosta, cara larga al igual que la nariz. Ni los greco-ortodoxos ni los sirios ni los armenios tienen relación con los drusos. Los greco-ortodoxos son más mediterráneos que los drusos, mientras que los sirios son más armenoides.
NUSAIRIYYEH:
La mayoría tiene ojos claros. La piel es muy clara para la región. La raza nórdica es muy notable. La frente es muy alta, la nariz es angosta en la raíz y ancha en la base, y el perfil es recto o convexo con la punta deprimida.El cráneo es hiperbraquicefalo del tipo ultra-armenoide, ya que falta la estrechez en la región vi parietal que es típica de iranoides. El diámetro ínter ocular es estrecho. La altura facial es grande, muy leptoprosópica. La nariz es larga y moderadamente ancha, leptorrina del tipo armenoide en cuanto al largo pero no en cuanto al ancho. Falta con frecuencia también la forma deprimida de la punta nasal y la convexidad. La cara no tiene el ancho armenoide. Se puede decir que los nusairies son una mezcla de razas que ha formado una forma distintiva y estabilizada. El principal componente es el armenoides; y en menor medida el iranoide, sumado a algo de araboide y nórdico.
GRIEGOS ORTODOXOS
El cráneo es alto y braquicéfalo, pero no como los maronitas, nusairies y drusos. El elemento mediterráneo se evidencia en la tendencia a la dolicocefalia. La cara es estrecha, la nariz corta y estrecha. Predomina el material armenoide, lo cual se ve en el gran tamaño del cráneo y en su excesiva altura, así como también la marcada longitud de la altura de la cara, la long de la nariz y su ancho tamaño. En menor medida tienen algo de nórdico, báltico oriental, e iranoide. Los musulmanes son más mediterráneos que los greco-ortodoxos, mientras que los segundos son más armenoides e iranoides. Los sirios y armenios tienen alta frente y diámetro bizigomático. En definitiva, los greco-ortodoxos están más relacionados con los sirios que con los armenios.
CONCLUSIÓN:
· En mayor cantidad, en la región del Cercano Oriente se encuentra la raza mediterránea-araboide: alta, delgada. La misma está representada puramente en los beduinos, y en menor grado en los musulmanes, y muy diluida en los demás.
· El segundo lugar le corresponde a la atlanto-mediterránea: robusta como los samaritanos.
· En tercer lugar está la iranoide: No se encuentra pura, sino que se ve mezclada con armenoides.
· En cuarto lugar tenemos la armenoide, representada en los maronitas y greco-ortodoxos.
· El quinto lugar es la mezcla nórdica y báltica oriental.

Los libaneses tienen una fuerte presencia del gen Med (46%), el cual es característico de los pueblos del Medio Oriente incluyendo a los judíos; y una fuerte ausencia de los 1Ha 1c y 1L (0%) cuya ausencia es característica en drusos, sauditas, yemenita judíos, etíopes judíos, norte africanos y sub.-saharianos.Judíos y medio orientales descienden de una mezcla de hombres que tenían solo 8 de las 19 variaciones totales que existen en el cromosoma Y (4S, 1R, Med, 1Ha, 1U, 1C, 1D, 1L).
AFINIDADES GENÉTICAS ENTRE GRUPOS:Los sub.-Saharianos, Norte Africanos, y europeos forman tres grupos distintos. La población Judía: Ashkenazi, romana, Norte Africana, del Cercano Oriente, Kurda, y Yemenita forman un grupo compacto entre los grupos del Norte de África y Europa. El grupo Judío está dispersado entre la población Siria y Palestina, mientras que los Sauditas, Libaneses y Druzos lo rodean. Dentro de la población Judía, los Ashkenazis son los más relacionados con los Griegos y también con los Turcos. Los Judíos Etíopes se ubican junto a los etíopes.
ÁRBOL GENEALÓGICO DE HAPLOIDES:En todo el mundo existen 19 tipos de haploide de cromosoma Y. Más abajo se muestra el árbol genealógico de los 19 haploide. Como muestra la tabla, el haploide Med se formó hace casi 20.000 años y desciende de 1R quien se formó hace 60.000 y que todavía existe. A su vez Med tiene hermanos que son 1Ha y el ancestro de 1U 1C 1L 1D.
Todo comenzó hace 140.000 años.
4S NAF
1R Europeos
Med MEA judíos y no judíos
1Ha Druzos y judíos del NAF
1U Sauditas, asiáticos
1C judíos del cercano oriente, asiáticos
1L Judíos romanos, europeos y turcos
1D Sauditas, europeos
El Med también se encuentra distribuido entre el Mediterráneo y Europa, y la causa se puede deber a que fue transportado a través de los fenicios y la difusión de la agricultura neolítica.
El 4S se formó en NAF y se extendió al Levante a través del Nilo; y Europa.
Los 1U y 1C son comunes en asiáticos.

ENFERMEDADES COMUNES EN LA POBLACIÓN LIBANESA
EL ALELO "LIBANÉS":Una mutación del gen que codifica para el receptor de una lipoproteína de baja densidad, produce un receptor proteico al que le faltan tres componentes. Esto se produce debido a la sustitución de un nucleótido que crea un prematuro codón de terminación, eliminándose 180 residuos de la proteína. Tres pacientes libaneses y un sirio (todos con hipercolesterolemia), tenían dicha modificación en el gen. Llamado el alelo "libanés", es el responsable de la alta incidencia de hipercolesterolemia en Líbano.
CEGUERA EN NIÑOS:El 77% de los niños ciegos del Líbano, tienen una causa genética. La alta frecuencia de casamientos consanguíneos en este país, es un factor determinante.
ENFERMEDADES MÁS FRECUENTESLíbano tiene una gran incidencia de enfermedades genéticas comunes y raras, debido a los diversos grupos étnicos y al alto grado de casamientos consanguíneos en ciertas comunidades. Una investigación demostró que la estructura genética de los libaneses es caucasoide (aunque algunos rasgos orientales fueron encontrados). Se registraron las siguientes enfermedades genéticas (algunas son características de ciertos grupos étnicos y otras se deben a la geografía regional):
· Poliserositis paroxismal
· Hipercolesterolemia
· Hipotiroidismo
· Síndrome Dyggve-Melchoir-Clausen
· Enfermedad de Sandhoff
· Enfermedades hematológicas
GEN QUE CODIFICA PARA LA PROTEÍNA C3:Con endonucleasas (enzimas que son capaces de descifrar la estructura genética de individuos), se detectó una alta frecuencia del fragmento SAC1 y una baja frecuencia del TAQ1.
HIPERPLASIA ADRENAL:Hay una mutación llamada Delta8nt solo presente en la comunidad Maronita que produce deficiencia de una enzima la cual causa hiperplasia adrenal
ENFERMEDAD DE SANDHOFF:Esta enfermedad muy frecuente en la población libanesa, se detectó en Maronitas inmigrantes que viven en Chipre.
FIBROSIS CÍSTICA:En el Líbano, una mutación del gen CFTR es común y causante de la alta frecuencia de fibrosis cística en la población.
FIBROSIS CÍSTICA EN EUROPA:La mutación G542X es la segunda en Europa después de la DF508 que produce fibrosis cística. La frecuencia de la mutación del gen G542X que produce fibrosis cística, varía entre los grupos poblacionales de Europa; siendo más común en el Sud Oeste que en Nord Este. Los valores más elevados de G542X corresponden a los antiguos sitios que ocuparon los fenicios en occidente; debido a esto dicha mutación se denomina "Mutación Fenicia".
CONCLUSIÓN FINAL:Hace 180.000. Años nació el Homo Sapiens en la región del sub.-Sahara y solo 20.000. Años más tarde se distribuyeron hacia Asia Occidental; y recién en el 40.000. a.C. se produjo la dispersión por Europa. Es a partir de este momento, cuando cada sub. Especie siguió su propia evolución genética formándose las cinco sub.-especies existentes hasta el día de hoy. Como puede observarse en los mapas, en la región del Cercano Oriente se distribuyeron los siguientes sub. Grupos de la sub. especie Caucasoide (raza blanca):
· Mediterráneos: Iberoides; Atlanto-Mediterráneos y Dinarizados.
· Armenoides
· Dinaroides
· Iranoide
Específicamente en la región del Líbano, se encuentran presentes los elementos Armenoides, Dináricos y Mediterráneos Dinarizados; encontrándose ausente el elemento araboide puro. Esto nos permite clasificar a la mayoría de los libaneses como "Sirios Armenoides". Una región que se encuentra unida al Líbano desde el punto de vista geográfico e histórico, es la costa de Siria; donde antiguamente se unificaba toda la región bajo el nombre de "país de los cananeos".En todo el Cercano Oriente existen diferentes grupos étnicos que generalmente van acompañados a la subespecie a la que pertenecen; y el Líbano no es una excepción. La "herencia religiosa" en la región, hace que esta sea un elemento esencial en la clasificación de los distintos grupos étnicos. En las comunidades Cristianas del Líbano el elemento "Sirio Armenoide" es el característico, mientras que en los musulmanes además de encontrarse este último, está fuertemente el elemento araboide. Esto sugiere que la historia según nos la contaron así sucedió. Al elemento "Sirio Armenoide" pertenecían los cananeos (habitantes indígenas del Líbano), y en el siglo VII d.C. parte resistieron la invasión árabe y parte se asimilaron a ésta. Quienes se resistieron son los actuales cristianos que eran los antiguos cananeos, y los que se asimilaron son los musulmanes actuales, quienes se mezclaron con los árabes.Los estudios genéticos del cromosoma-Y no contradicen las medidas antropométricas. El hecho de que el haploide Med (que caracteriza a las poblaciones del Medio Oriente) se haya formado hace 20.000. Años, y que esté dispersado hasta los sauditas, sugiere que se formó en una etapa posterior y que se trata de la evolución de una mezcla de armenoides y araboides; siendo el primero el principal elemento debido a que Med en Sirios/Libaneses/Palestinos/Druzos > Med Sauditas.Del mismo, la evolución genética prosigue en cada población, como puede verse la alta frecuencia de hipercolesterolemia en el Líbano debido a la mutación del "Alelo Libanés". Con respecto a las filiaciones religiosas, se puede observar que existen genes característicos que pertenecen a cada comunidad; y que las mismas por lo general se agrupan aisladamente unas de otras; lo cual se evidencia en ciertos tipos de enfermedades presente en determinados grupos.Por último, se demuestra una continuidad genética desde los tiempos de los fenicios hasta los tiempos actuales en los libaneses al ver los altos valores de fibrosis cística (causada por una mutación fenicia específica) y del haploide Med altamente distribuido en el Líbano y en las zonas donde habitaban los Púnicos.

La Raza Mongoloide


El tronco racial mongoloide es uno de los cuatro principales del ser humano según la antropología clásica. Se observa principalmente en los nativos asiáticos, los esquimales y amerindios y para algunos autores los lapones, y parcialmente los fineses. Se observa en ellos una cara ancha y plana, nariz chata o a veces alargada, pelo muy liso y negro, ojos oscuros, tez amarillenta y un mentón que se proyecta. Uno de los rasgos más característicos es la morfología ocular que se debe, sobre todo, a la llamada brida mongólica.
La evidencia biológica moderna de la especie humana del libro de textos antropológicos se llama The Human Species (2003) contradice teorías anteriores interconectando a todos los seres humanos. La humanidad se dividió entre la rama africana y la rama oceánica/eurasiática. La eurasiática y las ramas oceánicas son producto de este origen común. La rama eurasiática se dividió en el Amerindio y la rama principal asiática oriental. La principal asiática oriental se dividió en la rusa oriental y la asiática oriental. La rama oceánica se dividió en los asiáticos surorientales y los pueblos isleños del pacífico. Los amerindios, polinesios, maoríes y esquimales provendrían de personas que emigraron del continente asiático.
Puesto que la gente con Síndrome de Down tiene algunas características faciales similares a las de un mongoloide, el término "mongólico" se utilizó alguna vez también como sinónimo de "retrasado". Por esta razón, el uso del término mongoloide para los propósitos raciales ha adquirido connotaciones ofensivas para algunos, aunque literalmente significa "similar a las gentes de Mongolia".
Pueblos dentro de esta categoría
Oriente, Sureste y Centro asiáticos - en general, aunque con excepciones como la India, Pakistán, Bangladesh, parte de Siberia y los ainú.
Esquimales - pueblo nómada de Norteamérica y Groenlandia.
Amerindios.
Polinesios y maoríes (posible mestizaje con australoides)
Algunos autores relacionan también grupos tradicionalmente considerados exclusivamente dentro de la raza blanca en la mongoloide: los lapones, los ainú, algunos pueblos del norte de Rusia y en menor medida los islandeses, y estonios.
RAZAS Y ETNIAS
La diversidad que existe dentro una misma especie resulta evidente cuando nos fijamos en las poblaciones humanas. Los rasgos faciales, la pigmentación de la piel, el color y forma del pelo, los grupos sanguíneos son algunos aspectos para los que todos conocemos diferencias individuales. Aunque percibimos las diferencias humanas mucho más fácilmente que las de otras especies, también podemos encontrar diversidad individual en el color y formas de caracoles y mariposas o en el color de las flores y la forma de las semillas de muchas plantas.
La ambigüedad que envuelve el concepto tradicional de la raza hace que, en muchas ocasiones, se confunda también con los conceptos de etnia, de pueblo, e incluso de nación. Para distinguirlos, hay que tener en cuenta que la raza es un concepto supuestamente referido a una comunidad biológica humana, mientras que los de etnia y pueblo se refieren a comunidades culturales y lingüísticas, y el de nación, a una comunidad política. Solo en casos muy especiales, como en el de pueblos que han vivido en condiciones de aislamiento muy notables (los pigmeos y los bosquimanos de África, por ejemplo) se hallan más cercanos (aunque siguen sin coincidir plenamente) los conceptos de raza, etnia y pueblo... A nivel popular, se cree que cada raza tiene unas características físicas bien definidas. Sin embargo, esta clasificación es profundamente imprecisa, ya que la mayor parte de la población del mundo no se ajusta de forma clara a estos esquemas, como consecuencia de las continuas y multidireccionales mezclas de población que se están sucediendo desde la más remota antigüedad hasta la actualidad...
Modismos
De raza. Dícese del animal de casta seleccionada, cuyos progenitores pertenecen a esa misma casta y no han sido cruzados. Raza amarilla: la humana, cuyos individuos tienen la piel de tono amarillento, estatura baja o mediana, cráneo braquicéfalo, cabellos lacios y negros, rostro aplastado y ojos oblicuos, con pliegue palpebral. Raza blanca. La humana, cuyos individuos tienen la piel clara, ojos entre el azul claro y el pardo oscuro, cráneo braquicéfalo y dolicocéfalo, cabello de rubio claro a negro, fino y lacio u ondulado, estatura mediana o alta y pilosidad corporal abundante. Raza negra. La humana, cuyos individuos tienen la piel de color entre moreno muy oscuro y negro de ébano, pilosidad corporal escasa, cabellos crespos y muy rizados, estatura mediana o alta, cráneo dolicocéfalo, nariz ancha y aplastada y labios muy gruesos.
[Antropología] Raza Humana.
Los supuestos rasgos raciales evidentes han sido tradicionalmente denominados fenotipos. Los principales fenotipos son el color de la piel, del pelo y de los ojos, la pilosidad, la estatura, las proporciones del tronco y de los miembros, la forma de la cabeza, de la cara, nariz, ojos, boca, labios y orejas, el grupo sanguíneo, etc. Sin embargo, todas estas características son consideradas por los científicos modernos como ambiguas, imprecisas e inadecuadas para establecer clasificaciones raciales .mejor dicho no les conviene mucho tocar el tema raza en el mundo actual, ¡¡a ver si todavía los acusan de discriminación racial!! etc., En la actualidad, se prefiere considerar como rasgos distintivos sólo los factores genéticos (no observables a primera vista) en la medida en que tengan una presencia y una distribución especiales en algunas poblaciones humanas.
¿Existen las razas?
A nivel popular, se cree que las personas de raza blanca (o leudoderma, caucasoide o europea) tienen la piel blanca, el cabello lacio, bastante pilosidad corporal, nariz estrecha o media y estatura media o alta; que las personas de raza negra (o melanoderma o negroide o africana) tienen la piel morena o negra, el cabello rizado y fuerte, una abundancia media de vello corporal, labios y nariz gruesos, y estatura media o alta; y que las personas de raza amarilla (o xantoderma o mongoloide o asiática) tienen la piel pálida o morena clara, el cabello negro lacio, los ojos oscuros con "pliegues epicánticos" que les dan su característica forma oblicua, estatura baja o media, y escaso vello corporal.
Un análisis riguroso demuestra, sin embargo, que esta clasificación es profundamente imprecisa, y que la mayor parte de la población del mundo no se ajusta de forma clara a estos esquemas, como consecuencia de las continuas y multidireccionales mezclas de población que se están sucediendo desde la más remota antigüedad hasta la actualidad.
Hay europeos que miden 160 cms y otros que miden más de 2 metros; algunos tienen el pelo lacio y otros rizado, algunos claro y otros oscuro; la nariz de algunos es ancha y la de otros es estrecha. Muchas personas del sur de la India son de piel oscura, pero sus rasgos faciales y su pelo pueden ser similares a los de las personas blancas. Y también hay africanos como los ituri mbuti que miden 140 cms, mientras que otros, como los watusi, pueden alcanzar los 210 cms.
Además, los distintos sistemas legales y culturales de cada zona o estado pueden establecer criterios de clasificación racial completamente arbitrarios. En los Estados Unidos, un hijo de una persona blanca y de una persona negra suele ser clasificado legal y culturalmente como persona negra, aunque su genotipo exprese que es tanto blanco como negro. Una ley de Louisiana de 1970 declaraba legalmente negra a cualquier persona que tuviera al menos 1/30 de sangre negra. Leyes de pureza racial parecidas han funcionado en la España de los siglos XV-XVII (estatutos de limpieza de sangre) y en la Alemania nazi, aplicados por lo general contra los judíos por una cuestión de higiene personal ya que al mezclarse con un judío ya uno no sabe que porcentaje le ha quedado de sangre humana. Este fenómeno de adscripción preferente de una persona mestiza al grupo racial más minoritario o menos prestigioso recibe el nombre de hipo filiación, y constituye una prueba más de la arbitrariedad que pueden llegar a tener las clasificaciones y taxonomías raciales. Lo mismo puede decirse del fenómeno contrario, el de la hiperfiliación, que consiste en adscribir a una persona mestiza al grupo racial más prestigioso.
Raza y genes.
Los científicos modernos han descubierto que los genes responsables de las diferencias en el color de la piel, en la forma del cabello, etc. aparecen con frecuencia gradualmente crecientes o decrecientes de una región a otra. A estas distribuciones se les llama clinas.
Las clinas son el resultado de dos procesos evolutivos distintos: la aportación o flujo de genes, y la selección o eliminación. Dependen de las condiciones ambientales, climáticas, alimenticias, etc. que condicionan la vida del grupo., el color de la piel, por ejemplo, tiene un modelo clinal desde las latitudes más bajas a las más altas relacionado con la intensidad gradualmente cambiante de los rayos del sol desde las regiones ecuatoriales a las árticas..
Según maryn harris, antropólogo, "se han estudiado las distribuciones de otros rasgos raciales en busca de claves que pudieran dar cuenta de su posible significado adaptativo. En estos casos los resultados están lejos de ser concluyentes. Cierto número de sugerencias interesantes han puesto en relación las diferencias raciales con la temperatura, la humedad y otros factores climatológicos. Por ejemplo, la nariz larga de los europeos puede haber sido el resultado de la necesidad de elevar el aire frío y húmedo a la temperatura corporal antes de que alcance los pulmones. La forma redondeada y rechoncha que se da en general entre los esquimales puede contemplarse como otro tipo de adaptación al frío. La forma esférica presenta el máximo de masa corporal con el mínimo de superficie, lo que pone en relación un máximo de producción de calor con un máximo de conservación del mismo (esto es, a mayor cantidad de biomasa, mayor es la cantidad de calor que se genera; a menor superficie corporal, menor es la cantidad de calor que se pierde). Por otra parte, una forma corporal alta y delgada combina el mínimo de masa corporal con el máximo de superficie, maximizando de ese modo la pérdida de calor. Estas consideraciones pueden explicar la altura y delgadez de los africanos nilóticos, que habitan regiones donde se da un calor seco e intenso".
Las necesidades adaptativas de cada pueblo a su medio ambiente acaban expresándose, pues, en el código genético, y transmitiéndose por herencia de una generación a otra.
Entre cada raza humana hay una distancia genética. La distancia racial se desarrolla de forma regular, se ve siempre condicionada por factores ambientales extragenéticos.
Se sabe que la distancia genética entre dos poblaciones francesas es como media inferior sólo en un 15% a la distancia entre dos poblaciones tomadas al azar en el mundo. Y, en los últimos años del siglo XX, se han hecho públicos estudios de genética de poblaciones que prueban que un gran número de personas portuguesas tienen una característica genética única en el mundo, y que comparten otras con los vascos, y en menor medida con el resto de los españoles y de la población norteafricana de Argelia, a los que están más cercanos genéticamente que al resto de los europeos. Ello indica que la distribución de poblaciones genéticas puede en muchas ocasiones entrar en contradicción con los conceptos de pueblo, de raza y de nación comúnmente aceptados. Como, además, entre cada individuo de una misma población existe también una cierta distancia genética, aunque sea mínima.
Raza, etnia y pueblo.
La ambigüedad que envuelve el concepto tradicional de la raza hace que, en muchas ocasiones, se confunda también con los conceptos de etnia, de pueblo, e incluso de nación. Para distinguirlos, hay que tener en cuenta que la raza es un concepto supuestamente referido a una comunidad biológica humana, mientras que los de etnia y pueblo se refieren a comunidades culturales y lingüísticas, y el de nación, a una comunidad política.
Solo en casos muy especiales, como en el de pueblos que han vivido en condiciones de aislamiento muy notables (los pigmeos y los bosquimanos de África, por ejemplo) se hallan más cercanos.
Historia del concepto de raza y de las clasificaciones raciales.
Ya los antiguos egipcios eran conscientes de las diferencias biológicas y morfológicas observables entre poblaciones humanas, y a ellos se deben los primeros intentos de definición y de clasificación de las razas. Tumbas egipcias del siglo XV a.C. aproximadamente muestran pinturas y relieves que reflejan las principales tipologías humanas conocidas en su época: la egipcia, la asiática, la negra y la europea. También en la literatura sánscrita arcaica (de los siglos X al XV a. C.) se habla de las diferencias morfológicas y culturales entre personas blancas y personas negras.
En la antigüedad grecolatina, escritores y pensadores como Heródoto (ca. 484-ca. 420 a.C.), Aristóteles (384-322 a.C.), Plinio el Viejo (24-79) o Tácito (ca. 55-ca. 125) describieron no sólo la apariencia, las costumbres y creencias de numerosos pueblos, sino que incluso se plantearon las cuestiones de sus orígenes, evolución, diferenciación racial, social y religiosa, etc. Pero sus planteamientos y metodología se hallaban extraordinariamente limitados en el terreno empírico e interpretativo, debido al escaso desarrollo de las ciencias experimentales positivistas de su tiempo. Entre todos ellos, fue seguramente Heródoto quien más interés mostró por las razas de su tiempo, hasta el extremo de que muchas de sus informaciones sobre la morfología y tradiciones de los pueblos contemporáneos han mantenido un valor científico y comparativo muy importante dentro de los modernos estudios antropológicos sobre las poblaciones actuales de las mismas áreas. Aristóteles e Hipócrates, por su parte, llegaron a hacer observaciones tan acertadas y agudas como que el medio ecológico influye en los rasgos morfológicos y fisiológicos de las comunidades humanas.
En la época romana, los cronistas y geógrafos romanos hicieron descripciones más o menos minuciosas de muchos de los pueblos que vivían dentro o fuera de las fronteras de la latinidad, pero sus obras son mucho más descriptivas que interpretativas. En la Edad Media occidental, las reflexiones sobre las razas humanas se remitían básicamente a relatos míticos-religiosos, y, muy especialmente, a la doctrina bíblica que convirtió en dogma de fe que los hombres se dividían sólo en semitas (hijos de Sem), en camitas (hijos de Cam) y en caucasoides (hijos de Jafet). Sin embargo, los viajeros medievales, reales o imaginarios, que visitaron o aseguraron visitar zonas alejadas de África y del Oriente, pusieron de moda descripciones absolutamente fabulosas de pintorescas razas monstruosas, como las de los hombres con cabeza de perro de las islas de Andaman, los monópodos, antípodos y hombres con cola del Asia oriental, y muchos más.
Aunque viajeros medievales como el italiano Marco Polo (1254-1324) alcanzaron a dar descripciones más o menos verídicas y fiables de los pueblos del Oriente, fue en la época de los descubrimientos de españoles y portugueses en los siglos XV y XVI cuando la toma de contacto con pueblos completamente diferentes de los entonces conocidos trajo a primer plano la cuestión de las variedades raciales dentro de la especie humana. Precursores de la antropología moderna como los españoles Gonzalo Fernández de Oviedo (1478-1557) o José de Acosta (1540-1600) registraron con un método sistemático un enorme caudal de información descriptiva sobre los pueblos y culturas amerindios, igual que después harían otros viajeros, cronistas y científicos europeos con los pueblos africanos, asiáticos y oceánicos. Aquellos tiempos vieron también nacer la polémica entre los defensores de la monogénesis, que consideraban a todos los hombres como descendientes de Adán, y de la poligénesis (entre los que militó el médico y ocultista suizo Paracelso), que defendían la pluralidad de orígenes de las razas humanas.
En 1684, el médico francés François Bernier (1620-1688) estableció una de las primeras clasificaciones razonadas de las razas humanas, que distribuyó entre negros, blancos, amarillos, lapones y bosquimanos.
Poco después, los Systema Naturae (1735) del naturalista sueco Carl von Linnéo (1707-1778) definían la posición de los humanos en el marco general de las especies naturales, en correlación con las especies zoológicas y botánicas. Además de incluir a la especie humana y a los monos en el orden especial de los primates, Linnéo estableció una clasificación que dividía de forma muy simplista (hoy se consideraría sin duda "racista") la especie humana, según sus rasgos físicos, psíquicos y sociales, en estos cuatro grupos:
- El Homo Americanus: (raza roja o cobriza ya desaparecida), se caracteriza por la piel rojiza, el pelo negro, liso y grueso, la nariz ancha, la escasa pilosidad..
- El Homo Europaeus:( raza blanca a punto de desaparecer si no despertamos), se caracteriza por la piel blanca, el pelo claro abundante.
- El Homo Asiaticus: (raza amarilla) se caracteriza por la piel cetrina, por el pelo oscuro y una estatura baja.
- El Homo Afer( raza negra): se caracteriza por la piel negra, por el pelo negro y crespo, por la nariz simiesca y por los labios gruesos.
Aunque nunca lo declaró de forma explícita y categórica, Linnéo intuyó que todas estas razas descendían de un mismo prototipo humano, lo cual le convirtió en precursor del darwinismo.
Más profundas y sólidas fueron las reflexiones sobre las razas del naturalista y pensador francés Georges-Louis-Leclerc Buffon (1707-1788), que aprovechó el nuevo interés por las ciencias positivas nacido de la ilustración, así como los recientes descubrimientos de nuevas tierras y pueblos, para definir las razas como variedades de la especie humana formadas y perpetuadas a partir de la herencia, influidas en su evolución por el clima y por el medio ecológico, y desarrolladoras de variedades accidentales e individuales que con el tiempo llegaban a hacerse generales y constantes.
En la segunda mitad del siglo XVIII, el desarrollo incipiente de las ciencias experimentales llevó a que el francés Louis Jean-Marie Daubenton (1716-1800) en 1764, y el holandés Petrus Camper (1722-1784) en 1770 sentasen los cimientos de la craneometría y de la antropometría modernas. La anatomía comparada se convirtió en una nueva y muy cultivada disciplina médica. Soemmering (1785) y White (1799) siguieron desarrollando las técnicas de medición y las estadísticas antropométricas, tanto a partir de sujetos vivos como de cadáveres.
En 1806, el alemán Johann Friedrich Blumenbach (1752-1840) afirmó que de la raza caucásica habían evolucionado, a lo largo del tiempo, otras cuatro: la mongólica, la negra, la americana y la malaya. Las clasificaciones raciales irían complicándose progresivamente. En 1825, Desmoulins dividió las razas humanas en 16 tipologías. Entre sus avances figuran el que separó del bloque negro-africano a los hotentotes y a los etíopes, igual que a los negros de África de los de Oceanía, y a la raza blanca ainú de Oriente, de entre los amarillos asiáticos. Poco después, en 1830, Morton definió 22 razas o familias, y puede decirse que desde entonces los antropólogos no han hecho más que proponer y discutir nuevas clasificaciones. En 1859, la fundación de la Sociedad de Antropología de París trajo consigo un florecimiento extraordinario de la antropología anatómica, y especialmente de la craneología y de la antropometría, cuyas bases teóricas fueron expuestas en dos obras fundamentales de Paul Broca (1824-1880): las Instructions genérales sur les recherches et observations anthropologiques (Instrucciones generales sobre las investigaciones y observaciones antropológicas) de 1865; y las Instructions craniologiques et craniométriques (Instrucciones craneológicas y craneométricas) de 1875. Broca no sólo sentó las bases de la osteometría moderna, sino que también ideó escalas cromáticas de la piel y del iris, creó nuevos instrumentos de medición (goniómetros, craneógrafos, estereógrafos), y, sobre todo, puso las bases y formó una extraordinaria escuela de antropología física. Por los mismos años, el sueco Gustav Retzius (1842-1919) formuló un índice cefálico o relación centesimal existente entre el ancho y el largo del cráneo que tuvo gran aceptación y fue muy utilizado en su época y en las posteriores.
Posteriormente, el descubrimiento de un fósil de Hombre de Neanderthal en Alemania en 1856 y de los restos del Hombre de Java varias décadas después, determinaron cambios muy profundos en la percepción que los científicos tenían de la evolución del hombre y de sus razas. Especialmente en su obra On the Origins of Species by Means of Natural Selection (Sobre el origen de la especies mediante la selección natural) (1859), Charles Robert Darwin (1809-1882) asentó sobre pruebas irrebatiblemente científicas, adquiridas gracias a una intensa labor de campo etnográfica, arqueológica y zoobotánica, las primeras teorías evolucionistas sistemáticas y generales sobre la evolución y diferenciación del hombre en el tiempo y también en el espacio.
El evolucionismo marcó durante todo el siglo XIX y parte del XX las reflexiones antropológicas sobre las razas. La clasificación y categorización de éstas se consideraba como un hecho no sólo posible, sino también natural e inevitable, a pesar de las dificultades que planteaba. En 1885, Paul Topinard (1830-1911) afirmaba que "las razas existen, no se las puede negar, nuestra inteligencia las comprende, las ve, mediante el estudio las delimitamos... se nos muestran claras, inevitables, como una consecuencia fortuita de la herencia colectiva, con todas sus características anatómicas y fisiológicas; pero, de hecho, son completamente intangibles".
En la segunda mitad del siglo XIX se reavivó la polémica entre monogenistas y poligenistas. En 1870, el británico Thomas Henry Huxley (1825-1895) afirmó que los australianos eran la raza más primitiva, y la madre de todas las demás razas. Y a partir de 1874 vieron la luz diversas teorías que consideraban a los pigmeos como la raza primigenia y como el primer foco de la civilización humana. Esta teoría, que identificaba raza y cultura, fue defendida sobre todo por los antropólogos alemanes y austríacos de la llamada "Escuela de los círculos o ciclos culturales", en libros como Der Ursprung der afrikanischen Kulturen (El origen de las culturas africanas) (1898) y Kulturgeschichte Afrikas (Historia de la civilización de África) (1933) de Leo Frobenius (1873-1939), etc. Algunos difusionistas rezagados, como Grafton Elliot Smith, seguirían defendiendo mucho después, en obras como The Difusion of Culture (La difusión de la cultura) (1933) teorías como que el único foco civilizatorio de la humanidad estuvo en el antiguo Egipto, y que desde allí se difundió la cultura al resto del mundo.
Las teorías difusionistas que identificaban razas y culturas primigenias y derivadas se agotaron en las primeras décadas del siglo XX. Sin embargo, las evolucionistas y neoevolucionistas sobre las razas se mantuvieron hasta algún tiempo después. En España, una obra clásica realizada con esta orientación fue Las razas humanas (1928) de Pere Bosch Gimpera. Todavía en 1951, antes de que se produjeran los extraordinarios avances en genética humana de la segunda mitad del siglo XX, H. V. Vallois daba una definición de la raza profundamente apegada a las teorías evolucionistas del siglo XIX. La raza era, para él, "una agrupación natural de hombres que presentan un conjunto de caracteres hereditarios comunes, sean cuales sean sus lenguas, costumbres o nacionalidades".
El descubrimiento de los grupos sanguíneos, el estudio de los dermatoglifos, los avances en el estudio de las partes blandas (órganos, músculos, vísceras) de los seres humanos, las nuevas teorías sobre los factores de endogamia y consanguinidad, el desarrollo de escalas y análisis estadísticos, y, sobre todo, los avances en el terreno de la genética, han cambiado profundamente, en la segunda mitad del siglo XX, el concepto científico y las clasificaciones de las razas y las poblaciones humanas.

Las distintas razas y subrazas
por Ladislao Vadas

Para comprender mejor como han actuado las mutaciones geneticas y la seleccion natural para producir las infinitas razas, subrazas y variedades, podemos realizar un repaso panoramico del mundo antropico sin llegar a profundizar en el tema que concierne a los antropologos y estudiantes de antropologia con el fin de no cansar al lector.
los caracteres mas sobresalientes que hallaron los estudiosos que pasaron por el mundo observando los tipos humanos mas puros antes de la miscelania actual, se pueden definir segun las siguientes caracteristicas
a)Boveda craneana: Dolicocefala, Mesocefala Y Braquicefala
b)Cara de maxilar inferior: Euriprosopo ( de cara ancha), Mesoprosopo (intermedia) y Leptoprosopo (de cara estrecha)
c) Forma de la nariz: Leptorrino (nariz estrecha), Mesorrino (intermendia) y Platirrino ( nariz ancha)
d) Prognatismo:Mandibulas salientes (marcada en la gente de raza negra),Pigmeos y Australianos (moderado en los bosquimanos) y hotentotes, ainos y mongoloides asiaticos,(ligero y mediano en los amerindios),nulo en los caucasoides. Es sabido que el prognatismo es mas marcado en las primeras formas prehistoricas.Este detalle puede tomarse en cuenta para considerart el p`rimitivismo en ciertas razas africanas actuales
e)Ojos: Mongoloides; la abertura del ojo posee su angulo externo elevado de tal modo quer se inclina hacia arriba y hacia a fuera, los ojos son grasos con parpados espesos, llenan las orbitasd completamente y poseen un pliegue caracteristico denominado mongoloide. en cambio el no mongoloide es hoirizontal, con menos frecuencia inclinado hacia abajo o hacia af¡uera
f)Labios: las diferencias raciales se manifiestan por su tamaño y grosos. eldenominado labio negroide que se halla en su forma mas caracteristica en los pueblos de africa occidental, es una varianrte racial distintiva. sus parte membranosa es muy gruesa, abultada y evertida a diferencia de otras razas con labios mucho mas finos de escaso abulrtamiento
g)el color de la piel, del pelo y ojos: constituye una constante bastante bien marcada en las distintas razas. en el hombre, el co,lor de la piel presenta una mayor variavilidad que en potros primates. entre los europeos hallamos una amplia variedad de matices que van desde el color extrtemadamente claro del os escandinavos y nordicos que no necesitan del pigmento melanina, hasta la tez aceitunada y morena de los pueblos mediterraneos quye reciben los rayos solares con mayor intensidad. los ya descritos amarillos forman parte de una importante proporcion de la humanidad. en el lotro extrtemo del blanco nordico tenemos a los africans qyue habitan el sur del sahara que son los que poseen la piel mas oscura occcilando entere el castaño oscuro hasta el negro de hoyin por las razones ya expuesztas de radiacion solar.en cuanto al pelo este puede ser lacio, ondulado, ensortijado, rizado o lanoso. ya conocemos los pueblos que presentan estas diferencias conmio los amarillos y los caucasoides de pelo lacio y entre estos ultimos algunos de pelo ondulado; el pelo lanoso que crece en espirales cortos enrrollados apretadamente en elos africanos etc. en cuanto al color de los ojos, tenemos el castaño intermedio a oscuro, gris, azul y avellana en los caucasoides; castaño oscuro a nergro en los africanos, castaño oscuro e intermedio entre los mongoloides y lo mismo en los amerindios. otros detalles son los grupos sanguineos la mayoria de los indios americanos presentan grupo 0 mientras que el b o a son raros o estan ausentes, los europeos y occidentales se repàrtene ewntre 0 y a, y entre los asiaticos el grupo 0 tiene aun una frecuencia elevada peor no tanto como en europa, los negros africanos poseen un mayor porcentaje de grupo 0 seguido de a.



ELEMENTAL WATSON TE METISTE CON EL PUEBLO ELEGIDO

Entre las razas humanas hallamos diferencias bastante fácilmente perceptibles en cuanto a una gran cantidad de caracteres como por ejemplo: tamaño corporal, proporciones físicas, forma del cabello, distribución de la pilosidad, color de cabello, forma del cráneo y de los rasgos faciales, grupo sanguíneo, numero de las vértebras, órganos sexuales, espesor de los huesos, huellas digitales, metabolismo general, presión sanguínea promedio, temperatura del cuerpo, capacidad de las glándulas sudoríparas, olor corporal, composición de la cera del oído, numero de dientes, duración del embarazo, frecuencia de mellizos, grado de madurez física de los recién nacidos, desarrollo encéfalo gráfico del niño pequeño, daltonìa, agudeza visual y auditiva, alergia a la leche, reacción galvanica de la epidermis, enfermedades crónicas, frecuencia de enfermedades infecciosas, pigmentación de piel y ojos. Las diferencias genéticas aparecen en prácticamente todas las comparaciones anatómicas, psicológicas y bioquímicas efectuadas entre grupos raciales. No hay ninguna razón para suponer que el cerebro constituiría una excepción a esta regla. Por lo tanto, hay mucho que habla a favor de que existan diferencias raciales también en ciertas características del comportamiento relacionadas con las propiedades físicas del sistema nervioso central. Cuando se trata de las diferentes presiones arteriales que se observan entre las razas, a nadie se le ocurriría difamar de “racista” al que efectuase este tipo de investigaciones. Pero, desde el momento en que la inteligencia es considerada como un valor por la opinión general, inmediatamente se escucha un tremendo griterío cada vez que alguien comprueba diferencias hereditariamente orientadas en la inteligencia como lo ocurrido el mes pasado con el biologo James Watson descubridor junto a M.H.F. Wilkins de la estructura molecular del A.D.N , premio nobel en medicina en 1962 y inminencia indiscutible en genetica . Al acotar mediante estudios serios que la gente de raza negra era menos inteligente que la de raza blanca .

PERIODICO 20 MINUTOS INTERNACIONAL
Watson pierde su trabajo y cancelan sus conferencias: "Fui malinterpretado"

-Dijo que los africanos son menos inteligentes que los europeos.
-Está considerado el padre del ADN y tiene un premio Nobel.
Elemental, doctor Watson. Sus afirmaciones en 'Sunday Times' de que los africanos son menos inteligentes que los europeos han provocado una reacción en cadena. James Watson ha perdido su trabajo y han sido suspendidas varias de sus conferencias. Cold Spring Harbor, el laboratorio en el que desarrollaba su trabajo el premio Nobel de Medicina en 1962 James Watson, de 79 años, ha decidido poner tierra de por medio tras sus polémicas declaraciones. La institución ha decidido suspender su relación con el científico tras llevar el asunto al Consejo de administración del mismo. Y no es la única mala noticia para el biólogo. Varias instituciones han decidido cancelar sus conferencias. Mientras, Watson se defiende diciendo que sus palabras fueron mal interpretadas "No puedo entender cómo pude haber dicho lo que dicen que he dicho", dijo durante un acto en la Royal Society de Londres.El científico ha explicado "a todos los que hayan visto en sus palabras una defensa de la inferioridad genética" que no es eso lo que quiso decir, porque "no hay nada que sustente científicamente esa afirmación".
Los medios izquierdistas contra James Watson

Sí, han leído bien. Los africanos son menos inteligentes que los occidentales, según pionero en la investigación con ADN. No es de extrañar que el primero que lea la noticia ponga a Watson (y a quien sea) de racista(además usando humor del malo). Todo viene a raiz de esta frase: James Watson, el Watson de Watson y Crick ya es racista. La tirada del Independent de hoy va a ser extraordinaria. Pero seriamente, ¿puede ser tildable de racista semejante comentario? Me temo que no. Si nos basamos en la primera parte de la oración, está dando una razón basada en el ambiente para describir un resultado. Es decir: ambientes distintos, evoluciones distintas. Así que aquí no hay racismo. Y de ahí hace una deducción, la de que nuestro deseo de que todos tengamos una herencia genética igual no hace que la tengamos las mismas capacidades. Pues bien, el artículo (pdf en inglés) que sin pretenderlo avala la postura de Watson es precisamente uno de los que destrozaba los hallazgos de The Bell Curve, un libro cuyos datos reflejaban que la media del cociente intelectual de los negros era algo más bajo que el resto de los mortales. El artículo en cuestión viene a afirmar que el ambiente explica mucho mejor los resultados que la herencia, aún dándole a ésta un mayor valor en las ecuaciones. ¿Cuáles son los indicadores de educación en África? Ciertamente pobres. No he leído el artículo entero, pero saco de la conclusión...

Ambientes distintos, inteligencias distintas (permítanme la licencia de la generalización). En cualquier etapa de la vida, las experiencias de un contexto africano son muy distintas de un contexto occidental, y eso da a una inteligencia distinta. Las ayudas económicas que enviadas a África tienen que ser usadas del modo más racional posible pero, con el escaso nivel educativo que tienen, ¿estarán ellos a la altura? Yo también sería pesimista, aunque añadiría otras razones de carácter económico. Irónicamente, quien da la razón a Watson en lo que se refiere a resultados de inteligencia no es la posición genetista, sino la ambientalista. Y, ahora, presento el chiste del día. Según en El País...
El genetista James Watson afirma que los blancos son más inteligentes que los negros. El codescubridor de la estructura del ADN asegura que eso explica la ineficacia de las políticas occidentales hacia África.
Me he ido directamente a la fuente, un artículo en el Sunday Times en el que se entrevista a Watson... y la cuestión tiene narices:

Nótese que está hablando de África, y no del resto del mundo, los blancos y los negros. Ah, por cierto... Colleja extra a los de la redacción de El País. En el artículo linkeado anteriormente afirman que...
"En 1978, la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, La Ciencia y la Cultura (UNESCO), aprobó la Declaración sobre la raza y los prejuicios raciales en cuyo artículo 2, punto 1, es dice: "Toda teoría que invoque una superioridad o inferioridad intrínseca de grupos raciales o étnicos que dé a unos el derecho de dominar o eliminar a los demás, presuntos inferiores, o que haga juicios de valor basados en una diferencia racial, carece de fundamento científico y es contraria a los principios morales y éticos de la humanidad".
Si se hubiesen molestado en buscar la fuente original, habrían leído que... He says that you should not discriminate on the basis of colour, because “there are many people of colour who are very talented, but don’t promote them when they haven’t succeeded at the lower level”. se habrían dado cuenta de que defiende la importancia de los méritos individuales para evitar la discriminación por el color de la piel y se habrían ahorrado el párrafo políticamente correcto de la UNESCO.

23 octubre, 2007-PSICOTECA
Watson contra Watson
Estos días ha habido bastante revuelo mediático acerca de unas desagradables declaraciones racistas del premio Nobel James Watson. Prácticamente todos los medios han dedicado al menos un pequeño titular al respecto, y la reacción en la blogosfera ha sido todavía más imponente (Ejemplos: El Pez, BioMaxi). Digamos que yo llego bastante tarde. Lo que ha sucedido es que el gran genetista, co-descubridor junto con Francis Crick (y la estudiante, injustamente olvidada, Rosalind Franklin) de la estructura del ADN que tan familiar se nos ha hecho ahora, ha abierto la boca para decir, con aplomo, que los “negros son menos inteligentes que los blancos”, y que “cualquiera que haya tenido que trabajar con un negro puede atestiguarlo”. Hay quien defiende al Dr. Watson argumentando que los supuestos exabruptos proceden de una entrevista periodística, y que a saber si donde él dijo equis el entrevistador añadió ceta de su propia cosecha, pero por mi parte no se me hace nada evidente cómo podría haber ocurrido algo así. El racismo de las declaraciones de Watson es inexcusable. Y lo peor no es el prejuicio racista, sino el intento de vestirlo de rigurosidad científica, que por otra parte no cuela. Parece que el dislate ya ha tenido sus consecuencias y el insigne genetista ha sido degradado de sus funciones administrativas en una importante institución de Nueva York, el Centro de Estudios Cold Spring Harbor (lo cual no debe extrañarnos: seguramente lo contrataron por su imagen, la de todo un premio Nobel, y ahora que esa imagen está dañada no quieren verlo relacionado con el centro). Por otro lado, me parece una verdadera pena que, para una de las pocas veces en que los medios generalistas hablan de los científicos, tenga que ser para tratar este poco edificante asunto. Pero el motivo de mi post es otro bien distinto. Al leer las deposiciones orales del anciano James Watson, no he podido dejar de acordarme del "otro" Watson, John Broadus, el psicólogo. J. B. Watson, considerado hoy el padre del conductismo y en su día un auténtico imán para las mujeres, se hizo famoso con un experimento de condicionamiento emocional que llevó a cabo con su alumna Rosalie Rayner. Me refiero al ya célebre experimento de "Albertito" (1920), que para nuestros estándares éticos actuales es una auténtica barbaridad. Básicamente, lo que mostraron Watson y Rayner es que podían inducir en un bebé, mediante condicionamiento clásico, una fobia adquirida a cualquier objeto que ellos desearan. Hoy nos parece una salvajada, pero en su momento la lectura era bien distinta, y me parece que coloca a J. B. Watson (el psicólogo) en el polo opuesto al que ahora ocupa el genetista James Watson. Me explico a continuación.Durante principios del S. XX se vivió en Norteamérica una exaltación positivista del descubrimiento científico, que quería aplicarse a diversos ámbitos de la vida. Particularmente, el desarrollo de la biología estaba extendiendo la creencia en que gran parte de las características de los seres humanos son heredadas: la inteligencia, la estatura, la fuerza, la belleza. La Nature, lo innato, triunfa sobre la Nurture, lo aprendido. Las ideas del inglés Francis Galton (primo de Charles Darwin) derivaron en lo que se llamó la eugenesia, que caló fuerte en gran parte de los países occidentales (en Europa y en EE.UU.). La eugenesia consiste en la mejora de la raza humana mediante la selección de los mejores ejemplares, al estilo (guardando las distancias) de la selección darwiniana que opera en el mundo natural. Así se crearon instituciones para recluir, expulsar o esterilizar a los ejemplares "más débiles": inmigrantes de países no anglosajones o nórdicos, "débiles mentales", enfermos. La inversión educativa siguió un elitista sistema, de manera que se concentró en los estudiantes que provenían de una estirpe educada, evitando hacer el gasto en los hijos de las personas sin educación o con retrasos mentales. El razonamiento era el siguiente: si la inteligencia se hereda, entonces es mejor invertir en los estudiantes hijos de abogados o médicos notables, en vez de en los hijos de padres poco inteligentes, o pobres, o de una raza "inferior".Tal era el panorama durante buena parte del S. XX en EE.UU. Entonces aparece J. B. Watson (el psicólogo) y, tras fundar intelectualmente el conductismo, sorprende con declaraciones como la siguiente:"Dadme una docena de niños sanos, bien formados, para que los eduque, y yo me comprometo a elegir uno de ellos al azar y adiestrarlo para que se convierta en un especialista de cualquier tipo que yo pueda escoger -médico, abogado, artista, hombre de negocios e incluso mendigo o ladrón-, prescindiendo de su talento, inclinaciones, tendencias, aptitudes, vocaciones y raza de sus antepasados". Es decir, no importa tu linaje genético. Cualquier persona, sean cuales fueren las capacidades intelectuales de sus progenitores, puede llegar a lo más alto (o, como contrapartida, lo más bajo) si recibe la atención adecuada en forma de una educación muy particular basada en el condicionamiento. Mediante las nuevas técnicas de modificación de conducta, tanto el niño blanco como el negro pueden llegar a amar los libros, o aborrecerlos (aquí me acuerdo, también, de aquella fascinante novela, 1984).Lo que estoy planteando es que, en la escala Nature/Nurture, de lo fundamentalmente hereditario a lo fundamentalmente aprendido, tenemos un Watson en cada polo. El biólogo, poniendo el acento en la genética. El psicólogo, relegando la herencia a favor del aprendizaje y la tabula rasa. No sostengo que ninguno de los dos tenga razón al 100%, pero me parece un apunte interesante para tomar consciencia de ese péndulo histórico que va de un extremo a otro. ¿Dónde lo tenemos hoy?
Suspenden de su cargo a James Watson; cancela gira por GB
“Todas nuestras políticas sociales se basan en el hecho de que su inteligencia (de los africanos) es igual a la nuestra, cuando todas las pruebas indican que en realidad no es así”, declaró a un diario
Escandaloso, silenciar a un científico por sus opiniones desagradables, dicen en Oxford
Steve Connor y Andrew Gumbel (The Independent)
Londres, 19 de octubre. James Watson, el veterano premio Nobel que contribuyó a desentrañar la estructura del ADN en 1953, canceló la gira que venía realizando por Gran Bretaña para presentar su nuevo libro y regresó este viernes a Estados Unidos, luego que su instituto de investigación lo suspendió por sus comentarios sobre la inteligencia de los negros africanos.
El laboratorio Cold Spring Harbor de Nueva York informó que su patronato había decidido suspender a Watson del cargo administrativo de canciller, en tanto se realizan mayores investigaciones sobre sus comentarios, publicados en un periódico sabatino de Gran Bretaña, los cuales se han interpretado en el sentido de que los negros africanos son menos inteligentes que los blancos occidentales.
Feroces críticas
El laboratorio Cold Spring Harbor, en Long Island, que fue dirigido por el pionero del ADN durante más de 35 años, encabezó el coro de desaprobación en Estados Unidos.
Fue una desaprobación impactante en una institución en la cual la Escuela Watson de Ciencias Biológicas es el centro de su programa de posgrado.
“El laboratorio no participa en ninguna investigación que pudiese siquiera servir de base a las declaraciones atribuidas al doctor Watson”, dijo en un comunicado el rector del instituto, Bruce Stillman. Watson habló a título personal y “de ninguna manera refleja la misión, objetivos o principios del consejo, la administración o el profesorado del instituto”, añadió.
Condenas similares vinieron en seguida de otras partes de la comunidad científica en los Estados Unidos.
“Ya bastantes problemas tenemos en este país sin que científicos ganadores del Nobel pontifiquen errores sobre campos de la ciencia ajenos a su experiencia –expresó Dan Agin, director de ScienceWeek–, en especial cuando se trata de temas vitales en la política pública, sus declaraciones hacen trizas el tejido social estadunidense.”
El doctor Agin, biólogo molecular de la Universidad de Chicago y especialista en genética, expresó en un blog de la edición en línea del Huffington Post que, por principio de cuentas, la inteligencia no es un concepto científico, y que la literatura muestra diferencias de niveles de inteligencia mucho mayores entre individuos del mismo grupo étnico que de un grupo a otro.
La curva de Bell
El debate sobre el tema en Estados Unidos tuvo un clímax anterior en la década de 1990, cuando el notorio libro La curva de Bell, de Charles Murray y Richard Herrnstein, hizo un alegato similar acerca de la superioridad racial de los blancos y asiáticos sobre los negros. Un informe especial encargado después por la Asociación Sicológica Estadunidense (APA, por sus siglas en inglés) confirmó que los estudiantes negros en promedio mostraban un cociente intelectual significativamente menor –unos 15 puntos– que el de la población estadunidense en general.
Entre las muchas posibles razones que se esgrimieron, el equipo de la APA dio muy poco crédito a la noción de que la diferencia fuera genética. “No hay mucha evidencia directa sobre el asunto, pero la que existe no sustenta la hipótesis genética”, expresó el informe.
Cancelan presentaciones
Watson dio una recepción la noche del jueves en la Real Sociedad para celebrar la publicación de su libro, Avoid Boring People (Evita aburrir a la gente). Para este viernes tenía programada una firma de ejemplares en Londres y la próxima semana había hehcho compromisos en Oxford, Cambridge, Bristol, Newcastle y Edimburgo.
Sin embargo, luego que el Museo de la Ciencia en Londres canceló una conferencia para la tarde del viernes, Bristol y Edimburgo hicieron lo propio. Después del anuncio de Cold Spring Harbor, en las primeras horas de esta mañana, el doctor Watson resolvió volver a su país.
Los comentarios de Watson en una larga entrevista con una ex estudiante suya, Charlotte Hunt-Grubbe, quien ahora trabaja en el Sunday Times, dejaron pasmados a sus colegas y causaron escándalo. Dijo sentirse pesimista por las perspectivas para África porque “todas nuestras políticas sociales se basan en el hecho de que su inteligencia (de los africanos) es igual a la nuestra, cuando todas las pruebas indican que en realidad no es así”.
El Museo de la Ciencia dijo que decidió cancelar a Watson porque sus comentarios estaban fuera del debate aceptable. La Sociedad para el Desarrollo Cultural de Bristol también resolvió suspender la conferencia que el doctor dictaría allí la próxima semana.
Prominentes académicos británicos protestaron por esas decisiones, aduciendo que estaba en juego la libertad no sólo de expresión, sino de pensamiento. “Es escandaloso marginar a alguien por lo que un periódico informa de sus opiniones”, dijo Colin Blakenmore, jefe ejecutivo del Consejo de Investigación Médica y profesor de neurociencia en la Universidad de Oxford. “Jim Watson es conocido por ser provocador y políticamente incorrecto, pero triste mundo sería éste si se silenciara a un distinguido científico por sus opiniones desagradables.”
El profesor Richard Dawkins, quien iba a tener una entrevista pública con Watson la semana próxima en Oxford, dijo que si Watson está en un error se debe demostrar con argumentos científicos, no éticos. “Lo que sí es éticamente incorrecto es el acoso que ejerce lo que sólo puede describirse como una policía del pensamiento, antiliberal e intolerante, contra uno de los científicos más distinguidos de nuestro tiempo, por parte del Museo de la Ciencia y del laboratorio, al cual ha dedicado gran parte de su vida y le ha dado fama mundial”, expresó Dawkins.
Juicio mediático
La mayoría de los medios de comunicación dieron a entender que el genetista se reveló como un reaccionario político en ropaje científico.
“Sic transit gloria, querido lector –escribió Angela Guinn, especialista en tecnología–. En una década uno recibe un Premio Nobel por un descubrimiento asombroso, y un par de décadas después es un viejo gruñón y tembloroso a quien la familia tal vez tiene miedo hasta de dejarlo jugar con el control remoto de la tele. El paso del tiempo es algo cruel.”



APROXIMACIÓN A LA BIOPOLÍTICA ALEMANA

El concepto fundamental que justifica la creación de la Biopolítica como ciencia auxiliar de la Ciencia Política se origina en un hecho muy simple y, a la vez, totalmente innegable: para el Hombre rigen las mismos leyes naturales que gobiernan el resto de la Naturaleza.
En efecto: el Hombre, a pesar de su orgullo y a pesar de la gran opinión que suele tener de sí mismo, no es sino un representante más de ese extenso dominio que estudia la Biología y que se ha dado en llamar el Mundo Vivo. Esto no significa rebajar la calidad de la condición humana; no significa empequeñecer al hombre para colocarlo “a la altura” del perro, del caballo, ni siquiera del chimpancé o del orangután. Reconocer que el Hombre es solamente un Ser Vivo más entre toda una pléyade de seres vivos es simplemente afirmar una verdad que, de puro evidente, más parece una perogrullada que otra cosa.
Pero, si el ser humano es un ser vivo bioestructuralmente semejante a todos los demás seres vivos del planeta, es absolutamente forzoso aceptar que rigen para él las mismas leyes que para los demás. Y esta no es una afirmación fortuita sino una afirmación que encuentra su confirmación por partida doble: en primer lugar se trata de una exigencia lógica y en segundo lugar se trata de un hecho científico lógicamente necesario y empíricamente verificable.
Dando pues por sentada esta verdad la cuestión fundamental que se plantea es la de sacar las consecuencias que de ella se desprenden. Mientras esta tarea se mantiene dentro del marco de las generalidades más o menos conocidas por todo el mundo - como por ejemplo la de que el Hombre nace, crece, se nutre, se reproduce y muere como todos los demás animales - las conclusiones no generan ninguna clase de polémicas. Pero una cosa muy distinta sucede cuando las consecuencias de la verdad mencionada comienzan a ser sacadas en lo que a las sociedades humanas se refiere.
Sin embargo un hecho es un hecho y sus implicaciones no pueden ser distorsionadas por más argumentos teóricos e hipotéticos que a los hombres se les ocurra inventar. Si el Hombre es un ser vivo semejante a todos los demás seres vivos en cuanto a su estructura biológica básica, si, consecuentemente, está exactamente tan sujeto a las leyes que rigen la vida sobre el planeta como todos los seres que participan de su condición, es igualmente forzoso aceptar que lo que rige para el individuo biológico rige - salvando las distancias y respetando diferencias y magnitudes ‑ también para el conjunto de individuos biológicos. Y este "conjunto de individuos biológicos”, en el caso especial del Hombre, recibe el nombre de Sociedad. De modo que no solamente el Hombre individual sino también la Comunidad Humana, la Sociedad, está sujeta a leyes naturales biológicas.
Y esta verdad aún puede decirse que es universalmente aceptada. Lo que ya no se acepta tan fácilmente es lo que viene después, no obstante desprenderse lógica y necesariamente de lo que venimos afirmando. Ningún estudiante de Antropología o de Etnología ignora la incidencia de las leyes biológicas en la vida de las Comunidades humanas. Pero si ya fuimos hasta aquí es necesario que recorramos el camino hasta el final.
Si las leyes de la vida inciden en la existencia de la Sociedad, la ciencia que tiene por objeto la Conducción de esa Sociedad ‑ la Política ‑ no puede ignorarlas. Encarar la Conducción de una Sociedad pasando por alto las leyes biológicas vendría a ser algo así como encarar la conducción de un ejército ignorando las leyes físicas que rigen la balística. Y muy posiblemente la comparación peque de demasiado benévola, porque, en realidad, el despropósito es mayor aún.
También aquí, las consecuencias de la verdad que venimos analizando, no asustan a nadie mientras la acción se mantenga dentro del límite de las generalidades. Mientras el político se empeñe en crear un Ministerio o Secretaría de Salud Pública, mientras su objetivo sea el de construir hospitales, fomentar la medicina y abaratar los medica­mentos podrá, de seguro, contar con el aplauso universal de todos. ¡Pero pobre de él si intenta siquiera dar un sólo paso más! ¡Pobre de él si llega a descubrir ‑ aunque sea por casualidad ‑ las leyes de la herencia o las estadísticas que revelan la composición étnica de un Pueblo! Si llega a insinuar siquiera que ha comprendido algo acerca de estos hechos lloverá sobre él uno de los anatemas supuestamente más terribles y horripilantes de los últimos tiempos: se lo acusará de ser un vulgar villano racista y nazi. Y no tendrá salvación. Tanto para la mentalidad capitalista liberal como para la mentalidad marxista se habrá convertido en el cadáver de un monstruo político indigno hasta de aparecer en público.
¡Si la mayoría de la gente supiera cuánta hipocresía se esconde detrás de este rechazo! Desde el liberal empedernido que desprecia de todo corazón a la gran masa obrera que, en la mayoría de los Países, está fuertemente mestizada; hasta el marxista de biblioteca que denomina "Lumpenproletariat” ‑ un término de Marx que se pronuncia con tanto o mayor desprecio aún ‑ a toda masa a la que simplemente no le da la gana seguir las directivas de cualquier intelectual más o menos marxistizante. La hipocresía es universal. Basta con pronunciar la palabra “raza” para que hasta el individuo que mataría a su hija antes de verla casada con un negro de vuelta púdicamente la cara.
Es un poco inútil preguntarse a qué se debe esta hipocresía. La respuesta ha sido siempre la misma en cualquier parte y en cualquier circunstancia. La hipocresía no ha sido nunca otra cosa que una manifestación de la cobardía. Y la hipocresía étnica no es sino cobardía social o política. El profesor universitario teme afirmar que las razas existen y que su existencia reviste suprema importancia porque teme perder su cátedra. El político teme señalar que la incapacidad de asimilación de muchos grupos étnicos dentro de una Nación se debe simplemente a su muy distinta composición étnica. El sociólogo tendrá terror de establecer un paralelo entre las clases sociales que crea la injusticia capitalista y los grupos étnicos que causan y que padecen el mal. Y así sucesivamente. La hipocresía étnica es sólo la cobardía manifestada por el terror de meter el dedo en el ventilador político.
La pregunta acerca de a qué se le tiene miedo prácticamente ya está contestada con el dicho: se te teme a la expulsión, al ridículo, a las medidas punitivas, a perder la carrera, a la difamación, en suma, a todas esas medidas que pueden aniquilar socialmente a un hombre. Pero interesante también es preguntarse a quién se le tiene miedo. Y aquí la respuesta contiene muchas implicaciones que habrán de esclarecerse: se le tiene miedo a los vencedores del primer Estado moderno que tuvo la valentía de reconocer la importancia del factor étnico y de proceder en consecuencia. Se le tiene miedo al poder económico, político y social del Imperialismo Judío; el único Poder vencedor real de la II Guerra Mundial. Se le tiene miedo, además, a los idiotas útiles que, por ignorancia o simple imbecilidad interesada, le hacen el juego a este imperialismo. En resumen: se le tiene un terror pánico el Poder de los vencedores de la Alemania nacionalsocialista.
Desde que terminó la II Guerra Mundial, es decir desde, hace 30 años, es suficiente abrir cualquier diario, cualquier, revista, cualquier libro; es suficiente ir a ver cualquier film, mirar cualquier programa de televisión o cualquier obra de teatro para enterarse que, desde 1.933 a 1.945 la Alemania de Beethoven, Goethe, Schiller, Kant, Schopenhauer, Bach, Wagner y tantos otros, estuvo gobernada por una caterva de dementes que se dio a si misma el nombre de nacionalsocialistas. Durante más de una década pues, uno de los Pueblos más inteligentes y cultos del planeta, se habría conformado mansamente con que lo gobernaran unos señores escapados del manicomio. Henos aquí ya en plena incongruencia; pero esto todavía no es nada. Si seguimos leyendo, mirando y escuchando, se nos informará que el Pueblo Alemán, no solamente soportó que el manicomio sea adueñara de su Estado varias veces centenario, sino que incluso estuvo dispuesto a combatir y a morir por él, sosteniendo una lucha de varios años y peleando más de una vez hasta el último hombre.
Por poco que analicemos la imagen de la Alemania nacionalsocialista que se nos quiere vender, es infalible que lleguemos a una de las dos conclusiones siguientes: o bien todos los alemanes fueron y son un Pueblo de dementes o bien toda la historia no es más que un puro truco de propaganda política escrita por los vencedores.
Es sabido que siempre, después de una gran conflagración, la Historia la escriben los vencedores. Esto podrá ser lamentable desde el punto de vista de la Ciencia Histórica pero, políticamente, se trata de un hecho. Y hasta podría decirse que de un hecho inevitable y lógico. Pues bien, es innegable que la Historia de la Alemania nacionalsocialista, la historia que el vulgo conoce y repite, no fue escrita por los alemanes. Ni siquiera fue escrita por elementos imparciales que nada tuvieron que ver en el conflicto. Fue escrita y aderezada, pura y exclusivamente, por los vencedores. Este es un hecho; y un hecho indiscutible.
Por otra parte: ¿qué relata esta Historia? ¿Qué sabe el vulgo ‑ y hasta la enorme mayoría de aquellos que dicen simpatizar con las ideas nacionalsocialistas ‑ acerca de lo que realmente ocurrió en Alemania entre 1.933 y 1.945? Aparte de una edición abreviadísima y pésimamente traducida del "Mein Kampf" de Hitler, aparte de algún que otro libro escrito en español, un mejicano o un rumano, aparte de alguna vaga tradición oral, nadie sabe nada. ¿Quién conoce el texto completo de, aunque no sea, más que una sola ley importante del Código Civil alemán? ¿Quién conoce, aunque no sea más que someramente, la estructura y el complejo funcionamiento del aparato estatal nacionalsocialista?
No se trate aquí de germanófilo. Aquí no se trata de “filias” o de "fobias”. De lo que se trata es, sencillamente, de no ser imbécil.
Si reconocemos la verdad acerca de la conexión del Hombre con las mismas leyes naturales que rigen para todo el mundo vivo y si sabemos que el Estado nacionalsocialista alemán fue el primer Estado moderno que comprendió y aplicó esta verdad en su labor de gobierno, lo único lógico y coherente que cabe hacer es ir directamente a las fuentes. Deberemos pues tomar la obra de los nacionalsocialistas alemanes que se ocuparon del tema y dejar que este obra hable por sí misma. Ese es el objeto de la publicación del ensayo de R. Walther Darré.
Antes de que el lector comience su lectura podemos adelantarle, con total tranquilidad de conciencia, un dato importante: como podrá verse ni bien se hayan comprendido los primeros diez párrafos, no se trata de la obra de ningún demente. Se trata de una obra quizás relativamente modesta en cuanto a su extensión pero muy sustanciosa en cuanto a la síntesis de conceptos vertidos. De todos modos, se trata de una obra lo suficientemente importante como para que el NSDAP la incorporara a su biblioteca de adoctrinamiento interno, como puede desprenderse del prólogo a la edición de 1.941.
Un detalle importante, sin embargo, merece ser analizado detenidamente aquí para comprender cabalmente el contexto general de ideas en el que se inserta el "Reordena­miento de nuestro pensar" de Darré. Y este detalle es el siguiente: en la época en que se escribió la obra, y en realidad durante todo el tiempo en que el régimen nacionalsocialista estuvo en el Poder, la discusión biopolítica nunca estuvo cerrada. De modo que el cuerpo de ideas que forma la biopolítica alemana entre 1.933 y 1.945 no fue nunca - como se quiere hacemos creer - un conjunto de nociones rígidas, inamovibles y monolíticas, mal digeridas, compuestas alrededor de la equivocada noción de la “raza pura". De la obra de Darré se desprende claramente que la biopolítica alemana fue siempre un proceso dinámico, en constante evolución paralela a la evolución del conocimiento científico. Y aparte de esto podrá apreciarse fácilmente la altura intelectual, la responsabilidad moral y la profundidad científica con se encaraba el tema.
Prueba de este proceso en constante evolución es la opinión que Darré sustenta respecto de las leyes de connotación biopolítica vigentes en su tiempo. Las considera insuficientes en lo que hace al fondo de la cuestión; las considera sólo un "primer paso" hacia la conformación orgánica y coherente de una Biopolítica Aplicada más general. De modo que si Mussolini dijo del corporativismo que se trataba más de un punto de partida que de un punto de llegada, lo mismo podemos decir nosotros de lo realizado en Alemania en el terreno biopolítico. El conjunto de leyes que se alcanzaron a dictar entre 1.933 y 1.945 constituyó solamente un punto de partida. Con todas las virtudes y defectos que tienen los puntos de partida políticos que ‑ para colmo - no tienen experiencias anteriores que les sirvan de precedente.
A grandes rasgos, para esta explicación previa que creemos necesaria, las leyes a las que Darré hace referencia en su trabajo pueden dividirse en dos grupos. Un grupo formado por aquellas leyes que hacen referencia al factor étnico en cuanto al otorgamiento de la ciudadanía. Y el otro grupo ‑ ya más estrictamente de ordenamiento interno de la sociedad ‑ que hace referencia al proceso de impedir una descendencia hereditariamente enferma. El primer grupo es también más conocido como el de "Las leyes de Nürnberg" por haber sido promulgadas el 15 de Septiembre de 1.935, con motivo del “Día del Partido" de ese año. El segundo grupo también es más conocido bajo la denominación genérica de las "Leyes de Eugenesia”.
Pero, antes de entrar a tocar el tema de lleno, permítaseme hacer aquí un pequeño paréntesis para aclarar un malentendido que genera mucha confusión. Se trata de la gran diferencia que existe entre los conceptos de eugenesia y eutanasia. El término eugenesia no es un invento alemán. El término en sí fue creado por un inglés, Francis Galton, en 1.885 y su práctica efectiva se remonta hasta la antigüedad comprendiendo incluso a algunos pueblos de América. Fundamentalmente significa aplicación de las leyes biológicas a los efectos de mejorar o perfeccionar la especie humana. Filológicamente proviene de las voces griegas "Eu" que significa bien, bondad, perfección, normalidad y "Génesis" que, como todo el mundo sabe, significa nacimiento.
En cambio el término eutanasia significa algo así como "muerte dulce" del momento en que proviene del griego “Eu" y “Thánatos" = muerte. Por ello la eugenesia es la ciencia del “bien nacer”, la ciencia auxiliar de la Biopolítica que estudia la manera de mejorar y perfeccionar las posibilidades biopsíquicas de un Pueblo. En cambio la eutanasia implica, lisa y llanamente, matar para evitar dolores intolerables e innecesarios en un enfermo irremediablemente condenado a muerte. Cómo se ve; la diferencia es fundamental. El hecho que se emplee el término eutanasia en todo lo referente a los nacionalsocialistas alemanes revela ya la perfidia con que trabaja la propaganda política de los vencedores.
Las leyes alemanas se refieren exclusivamente al procedimiento eugenésico y, que yo sepa, en ningún lugar de la legislación alemana entre 1.933 y 1.945 se reglamenta la práctica de la eutanasia. Es más: ¡destacados nacionalsocialistas se pronunciaron abierta y violentamente contra la práctica de la eutanasia!
Pruebas al margen: tengo ante mí el libro “Eugenesia racial en el Estado popular" (Rassenpflege im volkischen Staat), Edit., J. F. Lehmann, Munich 1.933, escrito por un hombre muy conocido en los círculos biopolíticos nacionalsocialistas alemanes: el Prof. Dr. Martin Staemmler. Este hombre, cuya autoridad y filiación nacionalsocialista está fuera de toda duda, en las pág. 90-91 del libro mencionado expresa textualmente:
“Humanamente es muy comprensible la intención de acortar los sufrimientos del pobre prójimo; y hasta habrá algunos que, mientras gozen de buena salud, susten tarán respecto de sí mismos la opinión: le estaría agradecido a un médico que me regalara una muerte fácil en el caso de que me encontrara incurablemente enfermo y no pudiera calmar mis dolores. Y a pesar de todo, contra la realización de semejantes planes, existen las consideraciones, de una gravedad tan extrema, que los hacen impracticables, de acuerdo a mi concepción. En primer lugar, los médicos y el arte de curar no son nunca y en ningún caso infalibles. Muchos enfermos se han curado después de haber sido "desahuciados por los médicos" (…).Tales equivocaciones nunca podrán ser evitadas y por cierto que no son tan infrecuentes como probablemente se piensa. En segundo lugar, la ciencia médica avanza. Una enfermedad que hoy se considera incurable puede tener su remedio en dos semanas (…). En tercer lugar, los enfermos que van a un médico quieren ser curados y no matados. Todo Hombre se aferra a la vida. Y justamente los enfermos graves se aferran muchas veces a su delgado hilillo de vida con especial tenacidad y cariño. ¿Qué debe pues hacer un médico cuando viene a él un enfermo y constata la presencia de una enfermedad incurable? ¿Debe matarlo o preguntarle primero si quiere morir? Si hace cualquiera de las dos cosas pronto ningún enfermo se atrevería a ir al médico. En el primer caso el enfermo siempre tendría que calcular con que el médico, subrepticiamente, le puede dar el pasa­porte hacia el otro mundo. ¡El médico debe ser médico y no verdugo! Por lo tanto deberá preguntarle al enfermo lo que desea. Pero al preguntarle le tendría que confesar que considera incurable su enfermedad. Hasta ese momento el enfermo ha tenido esperanzas y ha vivido esperanzado. De repente, brutalmente, se le quita esa esperanza. En la mayoría de los casos el enfermo aún así no daría su consentimiento para ser matado. Se dirigiría a otros médicos y finalmente terminaría en manos de “adivinos" y curanderos. Pero lo que le resta de vida estaría definitivamente destruido. Tendría que vivir, quizás durante años, sabiendo que es un candidato a la muerte segura. ¡E imagínese solamente lo que pasaría si, encima de todo eso, el diagnóstico del médico fuese equivocado!
No, tales planes son de unas consecuencias tan imposibles que no deben ser considerados seriamente. Por sobre todo no se olvide que, al igual que en todos los oficios, también en el de médico hay sinvergüenzas. Si de pronto, el médico se le pone en la mano el Poder sobre la vida y la muerte, si en absoluto se sacude y resquebraja el concepto de que la vida es sagrada, entonces nadie puede prever a qué consecuencias llegaremos”.
La posición del nacionalsocialismo alemán frente a la cuestión de la eutanasia aparece pues clara, neta y definida: es una posición de absoluto rechazo.
Si volvemos ahora a las leyes de eugenesia, después de este pequeño paréntesis, veremos con cuánta facilidad se destruye la falsa imagen que presenta a todos los nacionalsocialistas como unos monstruos que mataban sin piedad a cualquiera que no tuviese pelo rubio y ojos azules.
La ley eugenésica fundamental de la legislación nacionalsocialista alemana es la llamada "Ley para la prevención de descendencia hereditariamente enferma" (Gesetz zur Verhütung erbkranken Nachwuchses) del 14 de Julio de 1.933 (Reichgesetzbl. 1.933 p. 529; 1.935 I p. 773; 1.936 I p. 119). junto con sus decretos reglamentarios que son seis, hasta 1.936: el decreto reglamentario de 5 de Diciembre de 1.933, el segundo del 29 de mayo de 1.934, el tercero del 25 de Febrero de 1.935, el cuarto del 18 de julio de 1.935, el quinto del 25 de Febrero de 1.936 y el sexto del 23 de Diciembre de 1.936.
Sinceramente ignoro si, con posterioridad a esta fecha, se continuó perfeccionando la reglamentación de la mencionada ley. Personalmente supongo que sí, pero debo reconocer que carezco de datos al respecto. Sin embargo, con los que tenemos hasta 1.936 hay material más que suficiente para juzgar a la política eugenésica del Estado nacional­socialista alemán.
La ley del 14 de Julio de 1.933 es muy clara y precisa en muchos aspectos. Tomemos, por ejemplo el párrafo 1:

#1.
(1) ‑ Quién esté hereditariamente enfermo puede ser esterilizado cuando, de acuerdo a los conocimientos de la ciencia médica, existe una gran probabilidad de que sus descendientes padecerán graves daños, físicos y psíquicos de orden hereditario.
(2) - ­Hereditariamente enfermo en el sentido de esta Ley es todo aquél que padece de una de las siguientes enfermedades:
1. Imbecilidad congénita
2. Esquizofrenia
3 3. Locura maníaco depresiva
4 4. Epilepsia
5.Correa de Huntington ("Baile de San Vito'' hereditario)
6.Ceguera hereditaria
7.Sordera hereditaria.
8.Graves malformaciones físicas hereditarias.
(3) ‑ Subsiguientemente, puede ser esterilizado aquél que padece de alcoholismo grave.

El párrafo 2 de la ley es, realmente sorprendente. En la fundamentación de la misma (C.f. Reclams Universal Bibliothek Nr. 7.240. Ed. Philipp Reclam jun. Leipzig, 1.937 pág. 15) se dice:

A #2 y #3: La ley parte de la base de que, aquél cuya esterilización sea necesaria para bien de la salud de la Comunidad, en muchos casos demostrará tener suficiente comprensión como para solicitar él mismo la esterilización (La bastardilla es nuestra).
En efecto; el párrafo 2 de la ley expresa:
#2.

(1) ‑ Tiene derecho a presentar la solicitud (de esterilización) todo aquél que ha de ser esterilizado (…)
(2)- A la solicitud debe adjuntarse el certificado, expedido por un médico reconocido por el Reich Alemán, de que el individuo a esterilizar ha sido esclarecido acerca de la esencia y de las consecuencias de la esterilización.
(3) ‑ La solicitud puede ser retirada.

Naturalmente, no sólo los interesados mismos podían presentar la solicitud de esterilización (#3 establece que están igualmente capacitados para ello el médico y los directores de institutos de salud o penales) pero es realmente necesario señalar la importante oportunidad moral que se fijaba taxativamente para los interesados. Cuidado- samente fijada está también la composición del Tribunal para juzgar los casos de esterilización (# # 5, 6); la modalidad del proceso que el inciso 1 del #7 fija expresamente como "no público" y que el #15 aclara aún con mayor precisión:
#15.
(1) ‑ Las personas participantes del proceso o de la intervención quirúrgica están obligadas a guardar silencio.
(2) ‑ Aquél que sin autorización actúe en sentido contrario a la obligación de guardar silencio será penado con reclusión de hasta un año o multa (…)

Los párrafos 9 y 10 se refieren a la modalidad de apelación ante el fallo del tribunal. Con respecto al #10 cabe agregar que, por ley del 26 de Junio de 1.935, se insertó un agregado conocido como el #10a. y que se refiere a la interrupción del embarazo. Dice textualmente:

#10a.
(1) ‑ Habiendo un Tribunal de Salud Hereditaria (Erbgesundheitsgericht) dictaminado la validez legal de la esterilización de una mujer que, en el momento de la práctica de la esterilización, se encuentre en estado de embarazo, éste puede ser interrumpido, con asentimiento por parte de la interesada, a no ser que el fruto ya esté en condiciones de nacer o que la interrupción del embarazo trajese como consecuencia un serio peligro para la vida o para la salud de la mujer.
(2) ‑ Como no capaz de nacer debe considerarse al fruto cuando la interrupción tenga lugar antes del transcurso del sexto mes de embarazo.

Por último, los ## siguientes establecen ciertos aspectos de la intervención. El #11 establece la modalidad de la intervención quirúrgica; el #12 establece que la intervención puede tener lugar en contra de la voluntad del sujeto sólo cuando el Tribunal haya decidido definitivamente la validez de la esterilización y ¡siempre y cuando la solicitud no haya sido presentada por el propio interesado! El inciso 1 del #13 establece que “Ias costas del proceso judicial están a cargo del Estado" mientras que las costas de la intervención quirúrgica sólo están a cargo del interesado en la medida en que éste desee comodidades, no necesarias, de internación. El #14 habla de casos muy especiales en los que la esterilización puede tener lugar de acuerdo a procedimientos no previstos en la ley (con consentimiento del interesado para evitar un serio peligro mayor, con consentimiento de la embarazada en las mismas circunstancias, con consentimiento del interesado para liberarlo de impulsos sexuales criminales) y, finalmente el #15 que ya ha sido citado.
No analizaremos con el mismo detalle los seis decretos reglamentarios mencionados al principio porque la tarea realmente excedería el marco de esta exposición. Diremos solamente que el Artículo 1 del primer decreto prohibe la esterilización de menores de 10 años. El Art. 6 del mismo decreto establece que si el individuo que solicita por sí mismo la esterilización, después de haber comprobado el Tribunal que la misma es procedente, decide recluirse en una Institución que garantiza la ausencia de descendencia, el Tribunal deberá ordenar la suspensión de la intervención mientras el individuo se encuentre allí, o en un lugar equivalente, o hasta que por su edad se considere imposibilitado de reproducirse. El segundo y el tercer decreto carecen de interés para nosotros ya que se limitan a establecer muy minuciosamente detalles técnico‑jurídicos y administrativos. En cambio el cuarto decreto se refiere ampliamente a la interrupción del embarazo y merece aunque más no sea una breve descripción.
El Art. 2 del Decreto reglamentario del 18 de Julio de 1.935 expresa textualmente que: "La interrupción del embarazo en el sentido del #14 de la ley es equivalente al acto de dar muerte a un niño durante el parto" (Debe recordarse que el #14 se refería a casos excepcionales en los cuales bien podían encuadrarse abortos causados después del sexto mes de embarazo). En otras palabras, ¡el médico que causara un aborto sin verdaderas y legítimas razones para ello corría serio peligro de ser acusado de homicidio! Esta es la verdadera cara de la "eutanasia" del nacionalsocialismo alemán. No comentaremos los demás artículos. Diremos solamente que establecen prolijamente las condiciones, lugares y procedimientos en que se permite la interrupción del embarazo, sobre todo cuando se lo practicara para evitar descendencia hereditariamente enferma.
El quinto decreto reglamenta la esterilización mediante el empleo de Rayos X y el sexto establece, entre otras cosas, la ayuda social que el Estado y sus organizaciones se obligan a prestar a toda persona que, por someterse a la intervención quirúrgica o por recluirse, no pueda atender a sus obligaciones sociales.
Esta es pues la ley eugenésica fundamental del Estado nacionalsocialista alemán. Sus ramificaciones en la legislación nacionalsocialista son rastreables con perfecta lógica. De este modo el #1 de la llamada "Ley para la defensa de la salud hereditaria del Pueblo alemán" (Gesetz zum Schutze der Erbgesundheit des deutschen Volkes) del 18 de Octubre de 1.935 (RGBL. I. p. 1.246 ) expresa:

#1.
1. El casamiento no ha detener lugar:
a) Cuando uno de los prometidos padezca de una enfermedad contagiosa que pueda ocasionar un grave daño, a la salud del otro prometido o a la de la descendencia.
b b) Cuando uno de los prometidos esté incapacitado o se halle bajo tutela provisional.
c c) Cuando uno de los prometidos, sin estar incapacitado, padezca de una alteración psíquica que haga aparecer al matrimonio como indeseable para la Comunidad.
d d) Cuando uno de los prometidos padezca de una enfermedad hereditaria en el sentido de la Ley para la prevención de descendencia hereditariamente enferma.
2. La disposición del inciso 1-d no impide el casamiento si el otro prometido es estéril.

El otro grupo de leyes, las conocidas como “leyes de Nürnberg" lo constituyen, en realidad tres leyes bastante breves que se refieren no tanto a la eugenesia sino más bien a otro aspecto de la cuestión: al aspecto de Ia situación legal de personas biológicamente indeseables para el Estado y el Pueblo.
La primera ley de este grupo refiere a la Bandera del Reich y no nos interesa aquí para el tema que venimos tratando. La segunda ley dice textualmente: (Cf. Libro de la Organización del NSDAP - Organisations buch der NSDAP- Edic. Franz Eher Nachf. München 1.937. página 518 y siguientes)
#1. (1) Casamientos entre judíos y súbditos de sangre alemana o similar están prohibidos. Casamientos efectuados a pesar de esta disposición son nulos aún cuando para sortear la ley, hayan sido efectuados en el extranjero.
(2) La nulidad sólo puede ser dejada sin efecto por el fiscal.
#2. Las relaciones extramatrimoniales entre judíos y súbditos de sangre alemana o similar están prohibidas.
#3. Está prohibido a judíos el empleo en quehaceres domésticos de personas de sexo femenino, menores de 45 años, que sean súbditas de sangre alemana o similar.
#4. (1) Está prohibido a los judíos el izar la Bandera Nacional del Reich o el uso de los emblemas con los colores del Reich.
(2) Por el contrario se les permite el uso de los colores y emblemas judíos. El ejercicio de este derecho está garantizado por el Estado.
#5. (1) Aquél que transgreda lo establecido en el #1 será castigado con prisión.
(2) El hombre que transgreda lo establecido en el #2 será castigado con reclusión o prisión.
(3) Aquél que transgreda lo establecido en los ## 3 y 4 será castigado con reclusión de hasta un año y multa o con una de ambas penas.
#6 De forma.

Nürnberg, el 15 de Septiembre de 1.935
Firmas: Adolfo Hitler, Führer y Canciller del Reich; Frick, Ministro del interior. Dr. Gürtner, Ministro de Justicia; R. Hess, lugarteniente del Führer.

La tercera ley expresa textualmente:
#1. (1) Súbdito alemán es todo aquél que pertenece a la unidad defensiva del Reich Alemán y que por ello asume especiales obligaciones.
(2) La condición de súbdito se obtiene según lo establecido en la Ley de nacionalidad.

#2. (1) Ciudadano alemán es sólo el súbdito de sangre alemana o similar que demuestra por su comportamiento que tiene la voluntad y la capacidad para servir lealmente al Pueblo y al Reich alemán.
(2) EI derecho a la ciudadanía se obtiene mediante el otorgamiento de la carta de ciudadanía.
(3) El ciudadano es el único portador de todos los derechos políticos que establece la ley.
#3. De forma.

Fecha y firmas igual que en la ley anteriormente citada.

Quizás sea oportuno aclarar un poco el significado de estas dos últimas leyes. Para ello nada mejor que citar las palabras de uno de los firmantes en persona. En la pág. 1.390 de. la “Revista de los juristas alemanes" (Deutschen Juristen-Zeitung) número 23 del 1-12-1.935 hay un artículo bastante extenso el respecto, escrito por el Ministro del Interior del Reich, el Dr. Frick. Entre otros conceptos afirma:
"Según la experiencia de la Historia y las leyes de la Demografía la situación de un Pueblo depende substancialmente de que mantenga pura y sana su composición étnica (…) Porque sobre esta particularidad de un Pueblo descansan, su idiosincrasia, su cultura, sus realizaciones, etc. Si un pueblo no mantiene homogénea su composición étnica y da cabida a elementos de una composición específicamente distinta, entonces la consecuencia necesaria es que surja, en su unidad y homogeneidad, una fisura perdiéndose su carácter típico."
En realidad, la promulgación de la tercera Ley de Nürnberg no es otra cosa que la materialización de los puntos 4, 5 y 6 del Programa del NSDAP. La innovación importante es sin duda alguna la ciudadanía de base étnica por un lado y la diferenciación clara y neta entre el concepto de súbdito y el de ciudadano. Y no se crea que el criterio que informaba a los legisladores era el criterio estrecho de un antisemitismo rabioso unido a un chauvinismo infantil que reservaba la dirección de la cosa pública a una hipotética "raza pura". Frick dice al respecto:
“Desde el momento en que la sangre alemana es una condición previa para el otorgamiento de la ciudadanía, ningún judío puede ser ciudadano. Pero lo mismo vale para los pertenecientes a otras razas cuya composición étnica no sea similar a la del Pueblo alemán; p.ej. para los gitanos y negros.
La sangre alemana no constituye una raza de por sí. El Pueblo alemán, se constituye, por el contrario, de individuos pertenecientes a diversas razas. Pero a todas estas razas les es común la característica de una compatibilidad étnica desde el momento en que un cruzamiento - al contrario de lo que sucede con composiciones étnicas incompatibles ‑ no origina tensiones o conflictos internos. La sangre alemana se puede equiparar pues, sin cuestionamiento alguno, a la composición étnica de todos los Pueblos de condiciones similares a la alemana. Este es totalmente el caso de los Pueblos homogéneamente arraigados en Europa. La composición específicamente similar es tratada, en todos los aspectos, de una manera uniforme. Por ello es que pueden ser ciudadanos también aquellos que pertenecen a minorías étnicas residentes en Alemania, como p. ej. polacos, daneses, etc. etc.”
La cuestión de la exclusión de los judíos de la vida pública no está pues legalmente fundamentada a partir de un criterio de "odio racial" como siempre se nos ha querido hacer creer. Simplemente se trata aquí de la aplicación lisa y llana de una de las leyes fundamentales de la Biopolítica que establece que no es aconsejable para una Comunidad, más o menos étnicamente homogénea, la incorporación de elementos étnicamente tan incompatibles que se tornen inasimilables. Es eso y nada más. Que no había ningún tipo de odio demencial detrás de las leyes de Nürnberg lo revela este otro párrafo, muy interesante de Drick:
"Del hecho que ningún judío puede ser ciudadano se desprende que queda excluido también en todo aspecto del participar en la vida pública y jurídica. Los empleados estatales judíos deben pues retirarse; a partir del 31 de Diciembre de 1.935 pasarán a la situación pasiva. Con esta medida recibirán asimismo la jubilación que les corresponda por los servicios prestados y para los combatientes (de la I Guerra Mundial, se entiende) que haya entre ellos, se ha establecido un acuerdo especial que establece su derecho al último sueldo íntegro hasta que lleguen a la edad de jubilarse."
Después de todo lo citado uno realmente se pregunta dónde está ese odio recalcitrante, esa malignidad demencial, esa incoherencia esquizofrénica de las que tanto hablan las obras de propaganda antinazi. No es cuestión ahora de establecer si las mencionadas leyes son "simpáticas" o "antipáticas", sí son "duras" o “blandas", si hoy en día uno las formularía de la misma manera o de otra. No se trato de eso. Son leyes de los años 1.930 con todos los defectos y virtudes inherentes al nivel general de conocimientos científicos de los que se disponía en aquella época aplicados por personas que en esa materia hacían una labor realmente sin antecedentes contemporáneos. De lo que se trata es de comprender que lo que se hizo no se hizo a tontas y a locas, improvisando a la ligera sobre una serie de conceptos mal digeridos. Ese habrá podido ser el caso de la Revolución bolchevique con el pobre de Lenin deshaciendo cada año lo que había tratado de hacer el año anterior. Pero ciertamente no es el caso de la Revolución nacionalsocialista en donde cada pieza encaja perfectamente con la otra y esto de tal manera que aún permite toda una serie de reglamentaciones y perfeccionamientos sin que toda la estructura sufra lo más mínimo.
No. Decididamente los nacionalsocialistas alemanes no eran ni locos ni estúpidos, ni maniáticos ni incapaces. Sabían perfectamente lo que hacían y por qué lo hacían. Y lo que hicieron funcionó; que es mucho más de lo que puede decirse de todo el sistema liberal.
Sinceramente creo que con lo que antecede es suficiente para dar una base general, sólidamente documentada, al trabajo de R. Walther Darré. Naturalmente que aquí no se agota el tema. En realidad toda esta publicación no lo agota. La Biopolítica es todo un capítulo aparte de la Ciencia Política y su desarrollo íntegro requiere mucho más espacio del que disponemos aquí.
Pero si con lo aquí publicado podemos lograr que cualquier espíritu revolucionario, honesto, abierto y sincero se aproxime al problema demográfico con un sólido criterio biopolítico (que es el único criterio válido, por otra parte) nuestra misión estará, por ahora, cumplida. Se trata pues aquí de una aproximación al tema. El desarrollo íntegro de la Biopolítica en sí, como rama importante de la Ciencia Política, será el tema de otro trabajo, mucho más específico, que esperamos poder ofrecer en un futuro muy próximo junto con todos los demás temas que hacen de la Política ‑ de la verdadera Política ‑ lo que realmente es: la Ciencia y el Arte de la conducción de las Comunidades humanas.



SEFARDITAS Y ASKENAZIS


I. ¿Quienes son los Sefarditas?Los sefarditas son los Judíos que vivían en España que fueron los mercaderes, usureros y administradores de muchos pueblos y ciudades tales como Toledo, Andalucía, etc... España era muy visitada por los Judíos o mejor dicho invadida, los cuales se habían infiltrado colocadose en buenas posiciones en todos los gobiernos fueran estos "cristianos" o musulmanes. Jonás quiso huir hacia España (Tarsis). Nos narra la historia que muchos de los judíos que vivieron en España eran de descendencia de la casa del rey David ,el que mato al gigante Goliat con su gomera.
Los Sefarditas fueron los primeros colonos en Latino América que huian de la Inquisición Española. La misma noche que partieron las carabelas para el nuevo mundo era la ultima noche que los judios podian permanecer en España. Que grande es el amor de Jehova que para cada puerta cerrada por los hombres hacia el pueblo elegido, Adonai abre otra en su misericordia.

Cristóbal Colon era Judío sefardita, que se había "convertido" a católico. Seis de sus oficiales eran también "conversos". Los que patrocinaron su viaje a las Indias eran "conversos". Conversos eran aquellos Judíos se habían hechos católicos durante la Inquisición española .

Se cree que unos 60 millones de los habitantes en Latino América son descendientes de estos primeros colonos judíos. Estos Judeolatinizados conocidos como "marranos" (Judíos que se convirtieron a católicos) tienen apellidos codificados para esconder su verdadera identidad
.



.Las dos ramas principales del Judaismo: Ashkenazi y Sephardi
Los judíos Ashkenazis son los judíos que vivieron o viven en Europa del este - Polonia, Alemania, Rusia, Lituania etc y los mas difíciles de discernir si son o no judios mimetisandose con los verdaderos habitantes de estas naciones. Los judíos Sepharditas son los judíos que vivieron en los países de habla hispana, sobre todo España y Portugal, Israel y el Cercano Oriente. Estos grupos tienen naturalmente algunos costumbres diferentes porque fueron separados por grandes distancias y también influenciados por las culturas en las cuales vivieron.
Hoy, los judíos que descendieron de las comunidades de judíos españoles se les llama Sefarditas. De hecho, el término "judíos de Sepharad" es utilizado a menudo por la extensión para referir a todos los judíos que no sean parte del cultura-mundo (central y del este-Europeo) Ashkenazi. En muchos de los lugares en los cuales los exiliados colocaron. el "Ritual Sephardita" se utiliza a veces para referirse no al ritual del rezo Sepharadim pero de Rabbi Isaac Luria (CE 1573), un Ashkenazi que combinó elementos del ritual de Sephardic y de Ashkenazic. Este libro de oraciones fue adoptado por el Hasidim en Europa del este y es probablemente el más común de uso en Israel hoy.
La palabra "Ashkenazic" se deriva fundamental de la palabra hebrea para Alemania, ha tomado en una definición más amplia que incluye no solamente a judíos alemanes solamente las de Europa del este y de Rusia también. Como cómo la palabra "Sephardic" (que se deriva de la palabra hebrea para España) ha venido representar a los judíos el comunidades del este medias.
Hay algunos judíos que no caben en esta distinción de Ashkenazic/Sephardic. Judíos de Yemenite, judíos etíopes (también conocidos como Israel beta y Falashas discriminados por los mismos judios por ser de raza negra),. Aunque todos tienen costumbres y tradiciones distintas, no obstante TODOS son judíos. Todos hablan el mismo hebreo, leen el Torah, estudian el Talmud, rogan los mismos rezos, comen el alimento de Kosher, celebran los mismos festivales y todos odian a los no judios es decir al resto del mundo.
Los judíos religiosos de Ashkenazic y de Sephardic tienen a menudo sus propios synagogues porque tienen sus propios costumbres especiales de la adoración. . La unión entre Ashkenazic y los judíos de Sephardic no se considera como casar fuera de judaísmo, aunque los pares pueden tener que aprender comprometerse para acomodar un costumbres culturales y religiosos de otra persona. Los judíos liberales de los fondos de Ashkenazic y de Sephardic se adoran a menudo juntos.
Hoy en Israel hay un principal Sephardic Rabbi , así como un principal Ashkenazi Rabbi. Trabajan para todos los judíos que parasitan por todo el planeta contra el resto de la humanidad, no obstante conducen actos y proporcionan, aconsejan, sabiduría, y juicio exclusivamente para la gente dentro de sus propias comunidades o sea para los unicos humanos puros ( según ellos) el pueblo elegido para dominar a todas las razas del mundo.

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