lunes, 11 de febrero de 2008

Ramiro Ledesma Ramos



Ramiro Ledesma Ramos (1905-1936) Político y Escritor Español. Fundador de las Juntas Ofensivas Nacional Sindicalistas (JONS), uno de los teóricos que más han influido en la concepción del Movimiento Nacional iniciado en 1936, Ramiro Ledesma Ramos nació en Alfaraz (Zamora) el 23 de mayo de 1905 y murió fusilado por los republicanos en Aravaca (Madrid) el 29 de octubre de 1936. Estudió las Carreras de Filosofía y Letras y Ciencias Físicas y Matemáticas, licenciándose en ambas por la Universidad de Madrid. Aventajado discípulo de Ortega y Gasset, profundizó en el estudio del filósofo Martín Heidegger y colaboró, desde muy joven, en «La Gaceta Literaria» y la «Revista de Occidente». Por entonces escribió, también, su única novela, El sello de la muerte. Ramiro Ledesma tenía veinticinco años al ocupar la dirección de la revista «La Conquista del Estado» (14 de marzo de 1931), coincidiendo este momento con su irrupción en la política activa. Entrada verdaderamente extraña para quienes le conocían antes, para quienes habían asistido a su primera juventud de estudioso de la Filosofía y las Matemáticas, reflejada en sus trabajos de la «Revista de Occidente», pero que él justificará luego señalando que: «Toda novedad auténtica está condenada por radical designio, a no ser comprendida. Es el caso de las juventudes cuando acometen la creación de nuevos estilos de vitalidad.» El periódico, en el que colaboraban principalmente Giménez Caballero, Juan Aparicio, Souto Vilas, Emiliano Aguado, Bermúdez Cañete estaba vinculado a dos consignas fundamentales: nacionalismo profundo y revolución de carácter económico-sindical. Al poco tiempo de salir, su director es encarcelado como consecuencia de los intentos de protesta por el viaje de Maciá a Madrid y Ledesma pasa diez días en la cárcel Modelo. El 25 de julio (1931) es suspendido el periódico no reanudando la publicación hasta el mes de octubre, en cuyo número, se anunciaba la próxima fundación de la organización política (J. O. N. S.). Las J. O. N. S., cuyo espíritu respondía a una profunda inquietud social y a una actitud Nacional Sindicalista, se fundaron el 30 de noviembre de 1931. Según su fundador, equivalían al «abandono de las tácticas de aproximación a los intentos subversivos de los anarcosindicalistas. Un afán de crear la propia doctrina. Quieren la unidad intangible de España. Postulan el respeto a la tradición religiosa. Llaman de modo preferente a las juventudes, no admitiendo en su seno sino a los españoles menores de cuarenta y cinco años. Manifiestan su incompatibilidad radical con el marxismo. Y representan una demanda imperiosa de revolución social-económica, a base de la sindicación obligatoria, la intervención nacional de la riqueza y la dignificación plena de los trabajadores». En abril de 1932, Ramiro Ledesma Ramos pronuncia una conferencia en el Ateneo sobre el tema Fascismo frente a marxismo, que no puede terminar por las protestas del público y que alcanza resonancia en la Prensa. El 10 de agosto de aquel año vuelve a ser detenido a consecuencia de los sucesos antirepublicanos, encarcelamiento que se volverá a repetir a fines de enero de 1933 para cumplir una condena de dos meses. Al salir de la cárcel participa en el consejo de Redacción del recién creado «El Fascio», semanario que dirigió Delgado Barreto, del que salió un solo número y en cuyo consejo de redacción participaron Giménez Caballero, Primo de Rivera, Ramiro Ledesma, Sánchez Mazas y Juan Aparicio. En abril se traslada a Portugal, donde se encuentra exiliado Onésimo Redondo y deciden fundar la revista «JONS» como órgano teórico de la organización y cuyo primer número salió a la calle en mayo de aquel mismo año. Tres meses después ingresó en el penal de Ocaña acusado de complot contra la República. Al ser puesto en libertad, en el mes de agosto, se dirigió a San Sebastián donde se entrevistó, por mediación de José María de Areilza, con los dirigentes falangistas Primo de Rivera, Ruiz de Alda y García Valdecasas. En el mes de octubre asiste al acto fundacional de la Falange en el teatro de la Comedia de Madrid y los días 11 y 12 de febrero reúne al Consejo Nacional Jonsista, con el fin de discutir una posible unificación con Falange. Una vez perfiladas y aceptadas las bases del acuerdo, éste fue firmado por los máximos dirigentes Ledesma Ramos y Primo de Rivera. Sin embargo, hubo discrepancias como la del prestigioso jonsista Montero Díaz que se apartó de la organización. La estructura jerárquica adoptada por la nueva Organización fue la de una junta de Mando Nacional, constituida por José Antonio Primo de Rivera, Ramiro Ledesma Ramos, Ruiz de Alda, Onésimo Redondo, Raimundo Fernández Cuesta y Rafael Sánchez Mazas.
Desde entonces ésta se llamó Falange Española y de las JONS y tuvo a la cabeza, hasta septiembre de 1934, un triunvirato dirigente formado por Ruiz de Alda, Primo de Rivera y Ledesma Ramos. Debido al resurgimiento de ciertas discrepancias, en el mes de septiembre, el triunvirato delegó sus funciones ejecutivas en Primo de Rivera, que convocó el primer Consejo Nacional de F. E. y de las JONS. En éste, y a propuesta de Sánchez Mazas, fue nombrado jefe Nacional José Antonio y Presidente de la junta política a Ledesma Ramos, que previamente había aceptado la jefatura de aquél. Poco después de la Revolución de octubre en Asturias y Cataluña, propuso que el partido, de acuerdo con jóvenes mandos del ejército, pasara a la acción armada. En la primera decena de noviembre redactó, por encargo de la junta, el Anteproyecto de los Estatutos que contenían los veintisiete puntos de la Falange, que serían retocados, para su aprobación definitiva, por Primo de Rivera. A finales de diciembre de 1934, el Partido está en crisis y la junta Política se reúne sin encontrar un remedio a la situación. Las JONS habían incorporado obreros a las filas de la Falange, pero aún estaba en plena elaboración la vertebración sindicalista, cuando se había llegado a la fusión de las dos fuerzas. Manuel Hedilla había creado la primera y muy limitada organización sindical de la Falange. El rompimiento entre José Antonio y Ramiro Ledesma fue más por la presencia en la Falange de dos tendencias extremas en los escalones de mando inmediatamente a ellos, que por una intransigencia personal de ambos. Efectivamente estas tendencias se manifestaban por una parte, entre elementos procedentes de las JONS que veían en los falangistas hombres más preparados intelectualmente pero que les producían reservas en cuanto a su capacidad revolucionaria, procedentes como eran de capas burguesas y acomodadas. Recelaban a su vez los falangistas de los jonsistas, que al ser en su mayoría de origen obrero podrían proletarizar en extremo peligroso a la Falange y especialmente por la presencia, de entre aquellos, exmilitantes de la izquierda que pretendían conservar modos y tácticas troskistas.
A la salida de la reunión decide, junto con Onésimo Redondo, Sotomayor y Manuel Mateo, separar a las fuerzas jonsistas del partido; escisión que se llevó a efecto en enero de 1935. Ledesma intentó recrear las JONS, mas nunca logró tener un número suficiente de miembros para hacerlas viables, mientras que por su parte la Falange aumentaba progresivamente sus filas. La nueva agrupación saca un nuevo semanario, «La Patria libre», que polemizará agriamente con Falange. En el mes de mayo publicó su libro Discurso a las juventudes de España y en noviembre del mismo año su obra Fascismo en España (sus orígenes, su desarrollo, sus hombres) (Ramiro Ledesma firmó este libro bajo el seudónimo de Roberto Lanza) en el que señala que «para ellos su escisión y rompimiento con Falange equivale, de hecho, a la liquidación definitiva de una concepción que les era preciso superar» y el libro termina con estas palabras: «A Ramiro Ledesma y a sus camaradas les viene mejor la camisa roja de Garibaldi que la camisa negra de Mussolini.En mayo de 1936 visitó a José Antonio en la cárcel Modelo de Madrid y se ofreció a Falange para todo. En el mes de julio editó el primer y único número de la revista «Nuestra Revolución» y pocos días después del Alzamiento del 18 de julio, es detenido e ingresado en la prisión de Ventas, de donde fue sacado, junto con Ramiro de Maeztu, para ser fusilado en Aravaca el 29 de octubre de 1936. Le fue otorgado a título póstumo la Palma de Plata del Movimiento. Obras principales: Discurso a las juventudes de España, ¿Fascismo en España?, Escritos filosóficos,(Diccionario Biográfico Español Contemporáneo, Círculo de Amigos de la Historia, Madrid 1970, vol. 2, pág. 910-912.)
Las presentes líneas no se dirigen a aquellos que desconocen la existencia del Nacionalsindicalismo, neófitos a los que recomiendo la lectura de los escritos del fundador de dicha ideología, sino a aquellos que partiendo de unos conocimientos elementales previos desean profundizar en su naturaleza e historia. Entre estos últimos es más que probable que haya muchos que en algún momento de su vida hayan exhibido con orgullo el águila de San Juan que fue emblema heráldico de la Nación entre 1938 y 1981. Desde aquí vamos a recordarles la figura del hombre que acuñó la leyenda "Una Grande Libre" que sirvió de glorioso timbre al que durante tantos años fue escudo oficial del estado.

Ese hombre, Ramiro Ledesma Ramos, padeció una muerte cruel cuando contaba con poco más de treinta años a manos de los socialistas y comunistas de 1.936, cuyos herederos políticos tiene la desfachatez de presentarse como defensores de una legalidad parlamentaria, la de julio de 1.936, tan ficticia como podía serlo la del régimen de Mussolini tras el asesinato de Matteotti. Los paralelismos de ambas situaciones resultan asombrosos: partidos de la oposición que no acuden al parlamento en protesta por el autoritarismo gubernamental y el líder opositor más destacado secuestrado y asesinado por agentes gubernamentales y llama la atención que no haya historiadores que se atrevan a reflejarlo.


La prisión y muerte de Ramiro -a secas, como lo conocemos sus admiradores- fueron especialmente despiadadas con un hombre que se convirtió en víctima del odio de un sector de las clases trabajadoras, a las que soñó redimidas de las injusticias del capitalismo, por el delito de ser el creador de un movimiento "fascista" del que se apartó voluntariamente al verse eclipsado por la gigantesca figura de José Antonio Primo de Rivera, con quién por desgracia jamás llegó a entenderse plenamente. Cuán grande debió ser la soledad de ambos en los meses de prisión que antecedieron a la muerte, víctimas del odio izquierdista y sabedores de la mediocridad derechista que a aquél se enfrentaba.

El verdadero delito de Ramiro, el que no le perdonaron sus verdugos, fue la curiosidad intelectual que le llevó a buscar soluciones originales a la decadencia de su tiempo. Nacido en 1905, en una familia de maestros, huyó del Alfaraz natal, pequeño pueblo de la provincia de Zamora, para compaginar en Madrid los estudios de Filosofía y Ciencias Exactas y el trabajo de humilde funcionario de Correos. Antes de cumplir los veinticinco años había escrito una novela, cuyo título -El sello de la muerte- parece un triste presagio, publicaba regularmente artículos en La Gaceta literaria del inquieto Ernesto Giménez Caballero y en la Revista de Occidente de su venerado maestro Ortega y Gasset y asistía a las reuniones literarias del Café de Pombo. Allí mostró a comienzos de los años 30 su espíritu airado y su temparana vocación política esgrimiendo una pistola durante una discusión al grito de "Arriba los valores hispanos".


Este último gesto nos revela la doble faceta de Ramiro de agitador y teórico, del hombre que al tiempo que sienta las bases doctrinales del Nacionalsindicalismo, llama la atención de la opinión pública de su tiempo con una provocadora conferencia en el Ateneo de Madrid en el que se planta en 1.932 con una camisa negra como desafiante uniforme.

Ramiro, mediante su labor política e intelectual entre 1.931 y 1.933, aporta a la Patria una doctrina de regeneración nacional más allá de los estériles dilemas Monarquía-República y Derechas-Izquierdas que él bautiza como Nacionalsindicalismo y para su desarrollo forja una organización política -las JONS- a las que dota de símbolos sugestivos -bandera roja y negra, las flechas yugadas sugeridas por Juan Aparicio- y consignas emocionantes -Por la Patria el Pan y la Justicia, España Una Grande Libre-.

Agitador y teórico como otros grandes revolucionarios de nuestro siglo, Ramiro carecía quizás del carisma de conductor de masas. Por ello, la fusión de sus JONS con la Falange Española de José Antonio Primo de Rivera le llevó a perder la dirección del movimiento que él había creado tras una breve fase transitoria, en que la nueva organización FE-JONS, tuvo una dirección colegiada -pomposamente denominada Triunvirato-, porque a la hora de designar un líder único, éste no pudo ser otro que José Antonio, quién incorporó las ideas y consignas de Ramiro a su propio pensamiento, el más fértil y lúcido de la Historia de España en el siglo XX.


Ramiro, esgrimiendo como razones diferencias de carácter y planteamientos tácticos, abandonó la organización, creando una poco afortunada escisión a principio de 1.935. desde el limbo político al que él mismo se condenó, Ramiro nos legó sin embargo dos obras capitales, Discurso a las juventudes de España y ¿Fascismo en España?. El primero es el más brillante texto ideológico nacionalsindicalista de los primeros años. El segundo, un magistral ensayo histórico sobre los antecedentes y primeros momentos del movimiento nacionalsindicalista. Muere el 29 de Octubre de 1936 fusilado en las cercanías de Madrid, concretamente en Aravaca.



Su aportación al escudo- La aportación del emblema "Una Grande Libre"

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