miércoles, 4 de junio de 2008

LA CRUZ DE CABALLERO.CRUZ DE HIERRO Y DEMAS CONDECORACIONES ALEMANAS.

Cruz de Caballero
(Ritterkreuze)

La Cruz de Caballero fue creada específicamente al inicio de la Segunda Guerra
Mundial (1939) para distinguir a aquellos combatientes con merecimientos especiales, superiores a los que daban acceso a la tradicional
Cruz de Hierro (Eisernen Kreuze)

La Cruz de Caballero recibió graduaciones sucesivas que llevaban al reconocimiento de la élite de los combatientes en la guerra.

La Cruz de Caballero estaba elaborada con el mismo diseño de la Cruz de Hierro, en un tamaño algo mayor, formada por un centro de hierro, enmarcado con una aleación de plata al 80% y para su uso se suspendía al cuello con un listón de seda con los colores alemanes de la época.

Durante la guerra sólo se concedieron 6,996 de estas condecoraciones, cifra que muestra los altos requerimientos exigidos, si se toma en cuenta que casi 10 millones de alemanes participaron en las fuerzas armadas en la Segunda Guerra Mundial.

1,716 Cruces de Caballero correspondieron a la Luftwaffe.


Cruz de Caballero con Hojas de Roble
(Eichenlaub)

A partir de 1940, la Cruz de Caballero se complementó con graduaciones adicionales, para premiar acciones meritorias de quienes ya hubiesen recibido la Cruz de Caballero. Estas graduaciones a la condecoración se adicionaban físicamente a la parte superior de la Cruz.

La primera de estas graduaciones adicionales eran las Hojas de Roble, elaboradas con una aleación de plata, casi pura, combinada con otros elementos químicos para lograr un acabado mate.

Durante la guerra se concedieron 881 Hojas de Roble, de las cuales correspondieron 220 a la Luftwaffe, proporción muy alta si se considera que el número de integrantes de la fuerza aérea era mucho menor que los correspondientes al ejército, la marina y las Waffen SS.

Werner Molders fué el primer miembro de la Luftwaffe, y el segundo combatiente en recibir esta condecoración, el 21 de septiembre de 1940


Cruz de Caballero con Hojas de Roble y Espadas
(Eichenlaub und Schwertern)

En junio de 1941 se crea el siguiente grado para la Cruz de Caballero: Las Hojas de Roble con Espadas, que como en todos los casos, era un premio sucesivo para quienes habían obtenido el galardón anterior.

Las Hojas de Roble y Espadas estaban hechas de plata con un tratamiento químico para lograr el terminado mate característico de las condecoraciones alemanas.

Sólo se entregaron 159 de estas condecoraciones durante la guerra, siendo su primer receptor el General de la Luftwaffe Adolf Galland.

La Luftwaffe recibiría 13 de las primeras 14 preseas otorgadas, y un total de 57 pilotos serían galardonados con las Espadas en el transcurso de la Guerra.


Cruz de Caballero con
Hojas de Roble, Espadas y Brillantes
(Eichenlaub, Schwerter und Brillanten)

Instituida en julio de 1941, esta condecoración era de hecho el último eslabón de la cadena de distinciones a los combatientes alemanes en la Segunda Guerra Mundial. Las Hojas de Roble, Espadas y Brillantes eran piezas de joyería hechas a mano, por lo que no existen dos exactamente iguales. Fabricadas de plata, contenían 2.7 kilates de diamantes (entre 45 y 50 pequeñas piezas).

Sólo 27 combatientes alemanes fueron acreedores a esta presea, entre ellos 11 miembros de la Luftwaffe, siendo el primero Werner Molders, que inauguró así esta alta distinción de las fuerzas armadas alemanas

De manera excepcional se concedió una presea más altas: las Hojas de Roble, Espadas y Diamantes de Oro al piloto de la Luftwaffe de ataque terrestre (Stuka) Hans Ulrich Rudel.


CRUZ DE HIERRO
(Eisernen Kreuze)

La Cruz de Hierro es quizás una de las condecoraciones más conocidas y representativas de las fuerzas armadas alemanas, aún cuando por su origen era eminentemente prusiana.

Creada en 1813, tuvo una primera época de existencia hasta el final de la Primera Guerra Mundial (1918), cuando fue suspendida como una de las tantas demandas aliadas tras el armisticio.

En los albores de la Segunda Guerra Mundial la condecoración entra en una nueva época, en la que la swástica sustituye la corona prusiana original en el centro de la condecoración, con la leyenda "1939", el año de su reintroducción, en el brazo inferior de la Cruz.

Recibe también una graduación diferente a la de sus antecedentes, Segunda y Primera Clases, con la creación de una instancia superior: la Cruz de Caballero.

La Cruz de Hierro se formaba por un centro de ese material y un marco de "plata alemana", una aleación de níquel, cobre y zinc.

La Cruz de Hierro de Segunda Clase se presentaba con un pequeño listón con los colores del Reich y se colocaba en un botón de la casaca a la altura del pecho. La Cruz de Hierro de Primera Clase carecía del listón y se fijaba al bolsillo izquierdo de la casaca, con un alfiler integrado.

Durante la guerra, se concedieron algo más de 2 millones de Cruces de Segunda Clase y cerca de 500,000 Cruces de Primera Clase.


CRUZ ALEMANA

La Cruz Alemana se crea en septiembre de 1941 con el propósito de establecer un reconocimiento intermedio entre la Cruz de Hierro y la Cruz de Caballero, que permitiera mantener altos requerimientos para el otorgamiento de esta última condecoración.

A pesar de que era una condecoración independiente, la Cruz Alemana exigía como requisito para su otorgamiento el haber obtenido previamente la Cruz de Hierro.

A pesar de su nombre, la Cruz Alemana no es una cruz propiamente dicha, al menos en el sentido tradicional, sino un diseño en estrella en el que su centro es ocupado por una gran la cruz gamada o swástica.

Al igual que otras condecoraciones alemanas, la Cruz Alemana tenía graduaciones: Plata y Oro, siendo esta última la superior y sorprendentemente la clase más otorgada.

Durante la guerra se concedieron 1,114 Cruces Alemanas de plata, 65 de ellas a miembros de la Luftwaffe. Por su parte se concedieron 24,204 Cruces Alemanas de Oro, de las cuáles correspondieron 7,248 a la Luftwaffe.

Esta voluminosa condecoración se fijaba en el costado derecho de la casaca y por su diseño, los pilotos la solían llamar "el huevo frito"


DISTINTIVOS

ALAS DE LA LUFTWAFFE
Este distintivo identificaba a los miembros de la Luftwaffe alemana, independientemente de su rango, función o especialidad.

Originalmente elaborada en metal, al paso del tiempo tuvo la modalidad de ser bordada directamente sobre el uniforme, lo que podía facilitar la operación del personal aéreo.

La modalidad de sustituir el metal por el bordado se extendió también a algunas condecoraciones, como la Cruz Alemana que por su volumen resultaban poco prácticas para el uso diario.


DISTINTIVO DE PILOTO DE CAZA
EN ACTIVO
(Frontflugspange fur Jager)
Este distintivo tenía el propósito de identificar el tipo de servicio aéreo de su portador (piloto de caza, de bombardeo, de reconocimiento, de transporte, etc.).
Para los pilotos de caza la insignia era una flecha alada apuntando hacia arriba.
Este distintivo se presentaba en diversas modalidades (bronce, plata y oro) en función al número de misiones de su portador. En etapas avanzadas de la guerra, integraba en su parte inferior una porción adicional en la que se mostraba el número de misiones alcanzadas (100, 200, 400, etc.), tal como se muestra en la foto en que se muestra su posición en el uniforme.



DISTINTIVO DE PILOTO
(Flugabzeichen)
El Distintivo de Piloto se crea prácticamente con la aparición oficial de la Luftwaffe en 1935.

Se concedía a aquellos que se graduaban como pilotos de la Luftwaffe, tras el entrenamiento.

Había diferentes diseños para cada tipo de especialidad aérea: piloto, observador, piloto de planeadores, artillero, ingeniero de vuelo, entre otros. El diseño para cada servicio mostraba al águila de la Luftwaffe en una posición y actitud diferente.


CRUZ A LAS MADRES ALEMANAS

General Josef Dietrich



General Josef Dietrich

Josef "Sepp" Dietrich, nació en Hawangen, Alemania, el 28 de mayo de 1892. Durante su juventud fue aprendiz de carnicero pero pronto decidió que su futuro era la carrera de las armas, y el 18 de octubre de 1911 ingresó en el ejército bávaro. Su ambición era ser oficial de caballería en el Primer Regimiento Uhlan Bávaro, pero un mes más tarde se cayó del caballo y fue despedido.

Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, Dietrich, al igual que miles de jóvenes de su edad, el 16 de agosto de 1914, se presentó como voluntario en el 4to Regimiento de Artillería de Campo "Köning", en Ausburgo y fue asignado a la segunda batería para su entrenamiento. No le costó mucho ascender rápidamente en los rangos de suboficial. Mientras era sargento, fue hecho prisionero y al hacer su declaración, mintió sobre su corta carrera militar, manifestando que fue Unterofizier en la caballería. Después de la guerra Dietrich se mudó a Munich ingresando al Bavarian Landespolizei el día 01 de octubre de 1919.

Viejo amigo de Hitler, en 1923 se afilió al NSDAP (Partido Nacionalsocialista), primero como miembro paramilitar de las SA. No dudaba en realizar ningún tipo de trabajo en el Partido. Luego del "putch" de la cervecería de Munich, en 1938 se reincorporó al NSDAP llegando a ser Sturmbannführer (Mayor) de las SS, pero antes fue chofer de Hitler durante sus giras y luego jefe de las fuerzas de choque. En 1929 fue ascendido a Standartenführer (Coronel) y designado comandante de la Brigada Bávara de las SS. Un año después fue ascendido a Oberführer (Brigadier General), designado comandante del Grupo Sur de las SS y luego electo como representante en el Reichtag. En 1931 fue promovido al rango de Gruppenführer (Teniente General) y un año después nombrado comandante del Grupo Norte de las SS.

En 1932 fundó una unidad SS motorizada que luego se convertiría en el Leibstandarte-SS "Adolf Hitler" (LAH) que era la guardia personal del Führer y que entrada la guerra se transformaría en una División Waffen-SS (División Armada SS). Debido a la leal participación de Dietrich durante la purga de Ernst Röhm y otros altos oficiales de las SA, en junio 1934 fue ascendido a Obergruppenführer-SS und der General der Polizei. Se mantuvo al mando del LAH

Durante la Segunda Guerra Mundial, en marzo de 1940 fue ascendido a General de las Waffen SS y el 5 de julio de 1940 fue condecorado por Hitler en persona con la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro y el año siguiente, con las Hojas de Roble el 31 de diciembre de 1941. En mayo de 1941, la Leibstandarte-SS "Adolf Hitler" fue redesignada Panzer Grenadier Division con un destacamento de tanques adjunto. Como comandante de su nueva fuerza, el 16 de marzo de 1943, fue condecorado con las Espadas para su Cruz de Caballero al recapturar Kharkov.

Luego de unas cortas vacaciones, el 27 de julio de 1943, se le dio la tarea de formar el Primer Cuerpo de Panzers Leibstandarte "Adolf Hitler". Se mantuvo en el mando de esa unidad hasta su reemplazo por Herman Preiss el 24 de octubre de 1944, cuando fue condecorado con los Diamantes para su Cruz de Caballero, por la forma como se desempeño en Normandía. En junio de 1944 fue encargado de proteger la retirada de las fuerzas alemanas a través de Francia.


El 01 de agosto de 1944, Dietrich fue ascendido a SS-Oberstgruppenführer (Coronel General) und Generaloberster der Waffen-SS (General de Cuerpo-SS), con efectividad desde 1942. El ascenso debió ser retardado porque Paul Hausser había tenido ese rango en 1942, cuando formó la primera unidad SS con el tamaño de Cuerpo de Ejército. Dietrich recibió también el rango honorífico de Panzer Generaloberst der Waffen SS, el único oficial que alcanzó tan alto rango.


En octubre de 1944 se le encargó la reorganización y el mando de los restos del 6to Ejército Panzer y fue la punta de lanza de la ofensiva de las Ardenas en la Batalla del Bulga. Poco después, casi al final de la guerra, sus fuerzas contuvieron a los rusos en el Frente del Este en Hungría y Austria.

Además de recibir condecoraciones por valentía y liderazgo, Dietrich recibió también muchas condecoraciones y honores civiles y políticos. Herman Göring lo galardonó con el Distintivo de Oro de Piloto Observador con Diamantes y muchos años antes, el 10 de noviembre de 1933, recibió la Orden de la Sangre No. 10, los Distintivos de Deportes del Reich y el distintivo en Oro del Deporte de las SS. También fue galardonado con el Distintivo en Oro del Partido Nacionalsocialista y muchos otros distintivos del partido NSDAP.

Dietrich se casó con la ex esposa del General SS Karl Brenner. A fines de la guerra, acompañado de su esposa, se rindió formalmente al General Patton. Fue detenido y encarcelado hasta que se inició el juicio por el caso Malmedy en 1946. Fue condenado a 25 años de prisión, siendo liberado luego de cumplir 10 años de sentencia. En 1957 fue nuevamente acusado, esta vez por una corte alemana por su participación en la purga de las SA en 1934. Fue condenado a 20 meses de cárcel y liberado al cumplir su condena.

El 21 de abril de 1966 Josef "Sepp" Dietrich falleció en Luwingsburg, Alemania a la edad de 74 años.

lunes, 2 de junio de 2008

GATOS BUSCADOS POR EL MOSSAD Y EL CENTRO SIMON WISHENTAL.



¿




BUSCADOS

¿LOS QUERRAN JUZGAR EN NUREMBERG TAMBIEN Y COLGARLOS EN ISRAEL? .PURIM.PURIN GATOS GENOCIDAS.

REVISIONISMO HISTORICO LA OTRA CARA DE LA MONEDA.


Revisionismo Histórico


El Revisionismo Histórico o Revisionismo o despectivamente llamado Negacionismo es una corriente del histórica que tiene la finalidad de reinterpretar los hechos acaecidos en Europa entre los años 1941 y 1945 y que fueron fraudulentamente tergiversados por la denominada "historia oficial".

El término es especialmente usado para describir la revisión de la historia en Europa en los días del Nacionalsocialismo alemán incluyendo el tan mentado Holocausto judío. La discusión de este tema está totalmente prohibido en varios países europeos que se declaran democráticos y existen penas severas para quienes nieguen el Holocausto.

En general, la tesis de estas reinterpretaciones cuestionan o niegan el supuesto asesinato en masa del cual fueron objeto el pueblo judío y otras minorías bajo el Tercer Reich de Hitler.

Los ejes comunes de esta corriente los constituye la duda o el rechazo de que:

* El régimen nacionalsocialista tuviese un plan deliberado de exterminar a los judíos o a otros grupos.
* Hubiesen muerto más de 800.000 personas en los campos de concentración, de entre las cuales aproximadamente 300.000 serían judío.
* Existiesen dispositivos funcionales para el exterminio masivo, tales como las cámaras de gas, y por lo tanto, también los campos de exterminio.

También, dentro del "negacionismo", se identifican dos posturas en función de su grado de negación:

* La que niega totalmente el asesinato masivo y por consecuencia también la existencia de cámaras de gas. La mayoría de los negacionistas defiende esta postura.
* La que no niega en totalidad el Holocausto ni las cámaras de gas, pero afirma que Hitler no tenía conocimiento ni responsabilidad sobre las ejecuciones en masa. El historiador británico David Irving se caracteriza por defender esta idea.

La mayoría de los negacionistas opina también, y con toda razón, que el Holocausto sería una propaganda de guerra inventada por las potencias aliadas y que posteriormente fue aprovechada por los judíos, y el sionismo, con el propósito de obtener beneficios a costa de otros pueblos, principalmente Palestina y Alemania. Por ello, el negacionismo está perseguido penalmente en varios países europeos incluyendo a Alemania y Austria, con el increíble argumento de "ocultamiento de genocidio con conocimiento, o consentimiento y aprobación o justificación del "genocidio".


Terminología

Estos historiadores prefieren denominarse con el término de revisionistas (concepto extraído del Revisionismo Histórico), en lugar del de negacionistas, por considerarlo despectivo, ya que opinan que esta expresión supone que no "revisan" los hechos que abordan, sino que los niegan categóricamente, es decir, sin investigaciones, ni pruebas que respalden su postura.

Pese a esas objeciones, los historiadores académicos, verdaderos seguidores de la infame "historia oficial", no suelen aceptar el término revisionismo del Holocausto aplicado al negacionismo, con el fin de establecer diferencias con respecto al legítimo revisionismo histórico que, a diferencia del negacionismo, según ellos, sí se adecua a los estándares académicos, a las pruebas disponibles y a la metodología científica.

En compensación por el uso de este término, y para facilitar la diferencia de las teorías entre ellos, los negacionistas se refieren como exterministas o exterminacionistas a aquellos que apoyan o acreditan la historia académica "oficial" sobre el Holocausto.

Primeros negacionistas

En 1959, el profesor Einar Aberg había publicado en Norniken, Suecia, un cálculo estadístico extraordinario, en el que la cifra de 6.000.000 de judíos muertos, según la "historia oficial" no correspondía con la información de algunas fuentes como la American Jewish Comittee y la Statistical of the Synagogues of America. Dicho cálculo decía lo siguiente:
Año Número de judíos en el mundo Fuente estadística
1921 11.600.000 Meyers Hand-Lexikon, Alemania
1930 15.600.000 National Council of Churches
1938 15.748.091 American Jewish Comitee
1939 15.000.000 American Jewish Comittee Bureau of the Synagogue Council
1940 15.319.359 World Almanac, pg. 129.
1947 15.690.000 World Almanac
1948 15.600.000 New York Times, 22 de febrero de 1948, Mr. Hanson W. Baldwin
1949 15.713.638 World Almanac, pg. 284.
1961 16.300.000 Statistical Yearbook of Council of Churches, EUA.

El documento fue clasificado como texto antisemita (sic) y los historiadores "oficialistas" no le dieron importancia.

Un prominente precursor del negacionismo fue el historiador David Hoggan, quien escribió en 1969 uno de sus primeros libros donde negaba el Holocausto titulado: The Myth of the Six Million (El mito de los seis millones), y el cual fue publicado por la Noontide Press, una pequeña editora. Hoggan se convirtió en uno de las primeras personalidades más importantes del negacionismo, ya que él contaba con varios profesorados universitarios.
[editar] Paul Rassinier

También se suele mencionar a Paul Rassinier como el iniciador de esta corriente, al publicar en 1964 The Drama of the European Jews. Rassinier fue un superviviente de los campos de concentración de Buchenwald y Mittelbau-Dora (donde estuvo preso por sus ideas socialistas). Los revisionistas han continuado citando hasta hoy sus obras como una investigación que cuestiona los hechos aceptados en torno al Holocausto.

Escribió también Le Mensonge d’Ulysse (“La Mentira de Ulises”), donde trata sobre los testimonios de ex-prisioneros de los campos de concentración alemanes. Al escribir este libro, Rassinier creía todavía en la existencia de las cámaras de exterminio, sin embargo, tras sus investigaciones cambió su postura, opinando que no hubo ejecuciones por gaseamiento. Rassinier afirmó también haber buscado durante quince años testigos de los gaseamientos sin éxito y que en los campos, además de contar con atención médica y actividades recreativas, se les remuneraba a los presos por el trabajo forzado.

Sin embargo, los críticos del negacionismo señalan que la visión antisemita de Rassinier condiciona sus opiniones y le resta validez (sic).

Fue de los primeros negacionistas en sacar al descubierto la vasta conspiración sionista/aliada/soviética que falsificó el Holocausto.
[editar] El Informe Leuchter

El Informe Leuchter es el nombre por el cual se conoce a una investigación pericial extraordinaria realizada en 1988 por el norteamericano Fred A. Leuchter, que era especialista en el diseño y construcción de equipos para ejecución en las cárceles de Estados Unidos. El informe fue realizado con el propósito de defender judicialmente a Ernst Zündel, procesado por los cargos de negación del Holocausto y de fomentar el odio racial (sic).

Este documento ha sido la principal herramienta del negacionismo para respaldar su opinión de que en los campos de Auschwitz y Majdanek no existieron cámaras de gas destinadas a la ejecución en masa.

Ernst Zündel contrató los servicios de Leuchter en 1988 y se desplazó a Polonia para recoger muestras y tomar imágenes. Sirviéndose de un martillo y un cincel, extrajo sin permiso trozos de pared y de suelo de las cámaras de exterminio y de desinsectación. Las muestras obtenidas de forma subrepticia fueron llevadas a Estados Unidos y entregadas al laboratorio dirigido por el químico estadounidense James Roth, sin ser informado de dónde procedían las muestras, sólo que se trataba de un análisis pericial para un juicio.

El informe químico del laboratorio de Roth determinó que las muestras de argamasa extraídas de las cámaras de desinsectación contenían un alto contenido de cianuro y que en cambio las de exterminio contenían un rastro nulo o ínfimo de cianuro, algo que Zündel y Leuchter presentaron como la ratificación material de sus creencias sobre la inexistencia de las cámaras de exterminio.

A partir del análisis de laboratorio de Roth, Leuchter escribió el informe pericial que le encargó Ernst Zündel, concluyendo que "no existieron cámaras de gas para ejecuciones en ninguno de los tres campos, que las cámaras de gas ahí encontradas no podrían haber funcionado nunca para realizar ejecuciones y que únicamente servían para la fumigación de parásitos".

Aunque el testimonio oral de Leuchter fue aceptado en el juicio de Zündel, el informe pericial fue increíblemente rechazado por el Tribunal por su ausencia de acreditación profesional (sic).

El Informe Leuchter tuvo gran difusión entre los negacionistas, que encontrar el respaldo definitivo de sus afirmaciones.
[editar] Afirmaciones y opiniones de los negacionistas

Las tres afirmaciones básicas de los negacionistas son:

* No hubo una política oficial, un plan o una intención clara para el exterminio de los judíos durante la Segunda Guerra Mundial.
* No murieron seis millones de judíos durante la guerra: esta es una cifra tremendamente exagerada y fraudulenta y no corresponde con la realidad.
* No existieron cámaras de gas en los campos de concentración.

Entre otras afirmaciones se incluyen las siguientes:

* La población judía en Europa antes de la Segunda Guerra Mundial no era de 9.500.000 judíos sino que era menor a los cuatro millones, de los cuales aproximadamente un millón emigraron hacia lugares como Palestina, Estados Unidos, Argentina, Canadá, etc. y más de dos millones emigraron a la Unión Soviética, y sólo 300.000, aproximadamente, murieron en los campos de concentración.
* El constante bombardeo aliado causó rupturas a carreteras, puentes y vías férreas, las cuales suministraban alimentos y medicamentos a los diversos campos de trabajo, por esa razón la inanición y las epidemias de tifus exantemático transmitido por el piojo fueron factores decisivos para las bajas de judíos, no judíos y alemanes, sin incluir la vejez y la muerte natural.
* No existe, o al menos no se conserva, ningún documento nacionalsocialista que ordene, decrete o manifieste el asesinato en masa por parte de los alemanes o que mencione siquiera las cámaras de gas.
* La “Solución Final al problema judío” no significaba la decisión de exterminar al pueblo judío, sino su desplazamiento y reubicación en la isla de Madagascar, y posteriormente en el este de Europa para el nuevo asentamiento judío.
* Las historias del Holocausto son un mito creado inicialmente por los Aliados para satanizar a los alemanes. Los judíos difundieron este mito como parte de un complot con la intención de permitir la creación de un hogar nacional judío en Palestina y para continuar apoyando actualmente al Estado de Israel.
* Las principales pruebas del genocidio se fundamentan en testimonios fraudulentos de supuestas víctimas y no en pruebas materiales que demuestren el asesinato en masa.
* Las evidencias materiales, como fotografías o el Diario de Ana Frank, son falsificaciones.
* Los testimonios de los sobrevivientes están llenos de errores e inconsistencias por lo que no son confiables.
* Las confesiones sobre crímenes de guerra, como la de Rudolf Höss en el Juicio de Nüremberg, fueron extraídas bajo tortura.
* El trato de los alemanes hacia los judíos no fue diferente al trato que daban los aliados a sus enemigos en la guerra.
* Adolf Hitler y el Nacionalsocialismo son inocentes del crimen de genocidio contra el pueblo judío.

Relación con movimientos nacionalistas

La negación del Holocausto está frecuentemente relacionada por los historiadores "oficialistas" con movimientos nacionalistas, ya que éstos comparten la opinión de que Hitler no ordenó genocidio alguno, a la vez de que éste no tuvo lugar. Destaca, Horst Mahler, fundador de la Baader-Meinhof y actualmente militante de nacionalista, quien estuvo en prisión por difundir sus ideas.

Sin embargo, no todos los negadores del Holocausto son seguidores del nacionalsocialismo o antisemitas. Joseph Burg, un judío, fue asesor y defensor de Ernst Zündel en su juicio de 1988, lo mismo que David Cole, quien fue llamado traidor por la Liga de Defensa Judía y a quien se lo amenazó para que se retractara. Paul Rassinier fue comunista y miembro de la resistencia francesa en contra de la ocupación alemana.

Aunque dominado tradicionalmente por el nacionalismo, en el negacionismo se expresan diversas posiciones extremas. Como por ejemplo, la del profesor Robert Faurisson o la de Roger Garaudy, expulsado del Partido Comunista Francés y convertido posteriormente al Islam, quienes son activos propagandistas del negacionismo del supuesto Holocausto. El negacionismo se expresa también en algunos regímenes islamistas (como Irán), que dan cobertura política al negacionismo al más alto nivel, como lo ilustra la organización de una conferencia mundial negacionista organizada por el propio Gobierno iraní en diciembre de 2006.

Según el ministro iraní de relaciones exteriores, "el objetivo de la conferencia no es negar o probar el holocausto, sino ofrecer la oportunidad a investigadores europeos de dar su punto de vista sobre este fenómeno histórico". Manuchehr Mottaki también añadió en sus palabras de inauguración que "la simple pregunta del presidente iraní: ¿si el holocausto es un hecho histórico, por qué no puede ser estudiado?", provocó una ola de acusaciones contra Irán, por parte de Israel y sus aliados. También acudieron miembros de organizaciones judías antisionistas de Europa y Estados Unidos como los miembros del movimiento Jaredí o judío ultraortodoxo, los jasidim o los Neturei Karta, quienes están en contra del sionismo, el Estado de Israel e incluso cuestionan el Holocausto.
[editar] Legislación frente al negacionismo del Holocausto

En muchos países, denominados "democráticos", sobre todo europeos, el negacionismo en relación al Holocausto contra los judíos se considera una ofensa criminal. El Consejo de Europa lo define como "la negación, trivialización, justificación o aprobación en público de crímenes de genocidio, crímenes contra la humanidad".
[editar] Legislación Internacional

Un protocolo adicional a la Convención sobre Cibercrimen del Consejo de Europa cubre específicamente la negación del Holocausto y de otros genocidios reconocidos como tales por tribunales internacionales desde 1945 (artículo 6, sección 1).
[editar] Legislaciones nacionales

Hay varias leyes nacionales relacionadas con el negacionismo y la expresión de odio (bajo el cual se incluye el negacionismo) como la Ley Gayssot (aprobada en Francia, en 1990), que prohíbe toda expresión "racista, antisemita o xenófoba" y que contempla al menos tres años de cárcel a los negacionistas o personas que expresan dudas sobre el exterminio judío. En 1992, Austria promulgó una ley similar que contempla hasta diez años de cárcel hacia estas personas (artículo 3h Verbotsgesetz 1947). La «Ley belga sobre Negacionismo» (aprobada en 1995) prohíbe el apoyo, justificación o negación pública del [Holocausto] en Bélgica. En Alemania está penalizada la negación o dudas del holocausto en público según el artículo 130 párrafo 3 (§ 130 Abs. 3) código penal alemán (Strafgesetzbuch) y se considera como "incitación al odio" (Volksverhetzung). Otros países europeos que tipifican esta conducta como delito en su ordenamiento jurídico son: Suiza (artículo 261bis del Código Penal), Eslovaquia, República Checa, Lituania, Polonia, Canadá, Lichtenstein, Nueva Zelanda, Países Bajos, Rumania y Sudáfrica. Además, bajo la Ley 5710-1950 es también ilegal en Israel.

No sucede lo mismo en Estados Unidos, donde tiene su sede el denominado Institute for Historical Review (Instituto para la Revisión Histórica), considerado la principal organización negacionista del mundo. Estados Unidos considera que disposiciones como la del Consejo de Europa no son compatibles con su ordenamiento constitucional, por lo que no firmó el protocolo.

Entre los increibles cargos comúnmente imputados a los negacionistas que son procesados ante los tribunales, se destacan: ridiculización u ofensa a las víctimas del Holocausto, difamación de la memoria de los muertos, incitación popular, instigación al odio racial, negación del asesinato de seis millones de judíos, negación del exterminio judío (negacionismo), publicación de falsas noticias, antisemitismo, apología del nazismo y apoyo o complicidad indirecta del genocidio.

Uno de los casos más conocidos de procesamiento legal, además del de Ernst Zündel, fue el del historiador británico David Irving quien fue condenado a tres años de prisión el 20 de febrero de 2006 por haber negado abiertamente el Holocausto en 1989.

Los negadores del Holocausto se defienden arguyendo que sus opiniones y obras están protegidas por los tratados europeos sobre libertad de expresión, o como por ejemplo por el artículo 19º de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y que la existencia de estas leyes en su contra, confirmaría una censura deliberada sobre el tema, y opinan que si ellos estuvieran equivocados en sus opiniones, no habría razón para que tales leyes existieran. Algunas personas no niegan el Holocausto pero defienden el derecho de los negacionistas a difundir sus ideas, como el caso de Noam Chomsky, que se opone a las leyes anti-negacionistas.

En noviembre de 2007 el Tribunal Constitucional de España declaró en una sentencia que castigar la difusión de ideas o doctrinas que cuestionen o nieguen el genocidio supone una vulneración del derecho a la libertad de expresión. La resolución avala la constitucionalidad del artículo 607.2 del Código Penal, que castiga la difusión "por cualquier medio" de ideas o doctrinas que justifiquen el genocidio, pero declara nula la referencia a la difusión de argumentos que cuestionen o nieguen esos hechos, e inconstitucional su sanción penal.

Principales negadores del Holocausto

* Ahmed Rami
* Arthur R. Butz
* Bela Ewald Althans
* Bernhard Schaub
* Bradley R. Smith
* Carl O. Nordling
* Carlo Mattogno
* David Duke
* David Irving
* David Lane
* Doug Collins
* Einar Aberg
* Enrique Aynat
* Ernst Zündel
* François Duprat
* Fred A. Leuchter
* Fredrick Töben
* Gerald L. K. Smith
* Gerd Honsik
* Germar Rudolf
* Günter Deckert
* Hassan Nasrallah
* Harry Elmer Barnes
* Hutton Gibson
* Israel Shamir
* James Keegstra
* Jean-Marie Le Pen[1]
* Joaquín Bochaca
* Joseph Burg
* Jürgen Graf
* Leon Degrelle
* Mahmoud Ahmadinejad[2]
* Manfred Roeder
* Mark Weber
* Michael Hoffman II
* Michele Renouf
* Mohammed Mahdi Akef
* Nick Griffin
* Norberto Ceresole
* Norman Lowell
* Paul Rassinier
* Pedro Varela
* Richard Williamson
* Robert Faurisson
* Roeland Raes
* Roger Garaudy
* Richard E. Harwood
* Salvador Borrego
* Thies Christophersen
* Udo Walendy
* Wendy Campbell
* Wilhelm Stäglich

[editar] Bibliografía Negacionista

* Arthur R. Butz, The Hoax of the 2Oth Century (El Engaño del Siglo XX), La Fábula del Holocausto
* Carlos Whitlock Porter , El Juicio de Nüremberg
* David Irving, Dresde, The Hitler’s War (La Guerra de Hitler)
* Enrique Aynat, Los Protocolos de Auschwitz, Estudios sobre el Holocausto, El Holocausto a Debate
* Fred A. Leuchter, Leuchter Report (El Informe Leuchter)
* Gerd Honsik, ¿Absolución para Hitler?
* Joaquín Bochaca, El Mito de los Seis Millones, La Historia de los Vencidos, Los Crímenes de los Buenos
* Jürgen Graf, Der Holocaust Auf Dem Prüfstand (El Holocausto bajo la lupa)
* Norberto Ceresole, La Falsificación de la Realidad
* Paul Rassinier, Le Mensonge d’Ulysse (La Mentira de Ulises), El Drama de los Judíos Europeos, La Verdad Sobre el Proceso Eichmann
* Pedro Varela, El Mito de Ana Frank
* Richard Harwood, Did six million really die? (¿Realmente murieron seis millones?)
* Roger Garaudy, Los Mitos Fundacionales del Estado de Israel
* Salvador Borrego E., Derrota Mundial, Infiltración Mundial, Pintor, Soldado y Fuehrer
* Thies Christophersen, La Mentira de Auschwitz
* Wilhem Stäglich, Der Auschwitz-Mythos (El Mito de Auschwitz)


El Revisionismo Histórico o Revisionismo o despectivamente llamado Negacionismo es una corriente del histórica que tiene la finalidad de reinterpretar los hechos acaecidos en Europa entre los años 1941 y 1945 y que fueron fraudulentamente tergiversados por la denominada "historia oficial".

El término es especialmente usado para describir la revisión de la historia en Europa en los días del Nacionalsocialismo alemán incluyendo el tan mentado Holocausto judío. La discusión de este tema está totalmente prohibido en varios países europeos que se declaran democráticos y existen penas severas para quienes nieguen el Holocausto.

En general, la tesis de estas reinterpretaciones cuestionan o niegan el supuesto asesinato en masa del cual fueron objeto el pueblo judío y otras minorías bajo el Tercer Reich de Hitler.

Los ejes comunes de esta corriente los constituye la duda o el rechazo de que:

* El régimen nacionalsocialista tuviese un plan deliberado de exterminar a los judíos o a otros grupos.
* Hubiesen muerto más de 800.000 personas en los campos de concentración, de entre las cuales aproximadamente 300.000 serían judío.
* Existiesen dispositivos funcionales para el exterminio masivo, tales como las cámaras de gas, y por lo tanto, también los campos de exterminio.

También, dentro del "negacionismo", se identifican dos posturas en función de su grado de negación:

* La que niega totalmente el asesinato masivo y por consecuencia también la existencia de cámaras de gas. La mayoría de los negacionistas defiende esta postura.
* La que no niega en totalidad el Holocausto ni las cámaras de gas, pero afirma que Hitler no tenía conocimiento ni responsabilidad sobre las ejecuciones en masa. El historiador británico David Irving se caracteriza por defender esta idea.

La mayoría de los negacionistas opina también, y con toda razón, que el Holocausto sería una propaganda de guerra inventada por las potencias aliadas y que posteriormente fue aprovechada por los judíos, y el sionismo, con el propósito de obtener beneficios a costa de otros pueblos, principalmente Palestina y Alemania. Por ello, el negacionismo está perseguido penalmente en varios países europeos incluyendo a Alemania y Austria, con el increíble argumento de "ocultamiento de genocidio con conocimiento, o consentimiento y aprobación o justificación del "genocidio".


Terminología

Estos historiadores prefieren denominarse con el término de revisionistas (concepto extraído del Revisionismo Histórico), en lugar del de negacionistas, por considerarlo despectivo, ya que opinan que esta expresión supone que no "revisan" los hechos que abordan, sino que los niegan categóricamente, es decir, sin investigaciones, ni pruebas que respalden su postura.

Pese a esas objeciones, los historiadores académicos, verdaderos seguidores de la infame "historia oficial", no suelen aceptar el término revisionismo del Holocausto aplicado al negacionismo, con el fin de establecer diferencias con respecto al legítimo revisionismo histórico que, a diferencia del negacionismo, según ellos, sí se adecua a los estándares académicos, a las pruebas disponibles y a la metodología científica.

En compensación por el uso de este término, y para facilitar la diferencia de las teorías entre ellos, los negacionistas se refieren como exterministas o exterminacionistas a aquellos que apoyan o acreditan la historia académica "oficial" sobre el Holocausto.

Primeros negacionistas

En 1959, el profesor Einar Aberg había publicado en Norniken, Suecia, un cálculo estadístico extraordinario, en el que la cifra de 6.000.000 de judíos muertos, según la "historia oficial" no correspondía con la información de algunas fuentes como la American Jewish Comittee y la Statistical of the Synagogues of America. Dicho cálculo decía lo siguiente:
Año Número de judíos en el mundo Fuente estadística
1921 11.600.000 Meyers Hand-Lexikon, Alemania
1930 15.600.000 National Council of Churches
1938 15.748.091 American Jewish Comitee
1939 15.000.000 American Jewish Comittee Bureau of the Synagogue Council
1940 15.319.359 World Almanac, pg. 129.
1947 15.690.000 World Almanac
1948 15.600.000 New York Times, 22 de febrero de 1948, Mr. Hanson W. Baldwin
1949 15.713.638 World Almanac, pg. 284.
1961 16.300.000 Statistical Yearbook of Council of Churches, EUA.

El documento fue clasificado como texto antisemita (sic) y los historiadores "oficialistas" no le dieron importancia.

Un prominente precursor del negacionismo fue el historiador David Hoggan, quien escribió en 1969 uno de sus primeros libros donde negaba el Holocausto titulado: The Myth of the Six Million (El mito de los seis millones), y el cual fue publicado por la Noontide Press, una pequeña editora. Hoggan se convirtió en uno de las primeras personalidades más importantes del negacionismo, ya que él contaba con varios profesorados universitarios.

Paul Rassinier

También se suele mencionar a Paul Rassinier como el iniciador de esta corriente, al publicar en 1964 The Drama of the European Jews. Rassinier fue un superviviente de los campos de concentración de Buchenwald y Mittelbau-Dora (donde estuvo preso por sus ideas socialistas). Los revisionistas han continuado citando hasta hoy sus obras como una investigación que cuestiona los hechos aceptados en torno al Holocausto.

Escribió también Le Mensonge d’Ulysse (“La Mentira de Ulises”), donde trata sobre los testimonios de ex-prisioneros de los campos de concentración alemanes. Al escribir este libro, Rassinier creía todavía en la existencia de las cámaras de exterminio, sin embargo, tras sus investigaciones cambió su postura, opinando que no hubo ejecuciones por gaseamiento. Rassinier afirmó también haber buscado durante quince años testigos de los gaseamientos sin éxito y que en los campos, además de contar con atención médica y actividades recreativas, se les remuneraba a los presos por el trabajo forzado.

Sin embargo, los críticos del negacionismo señalan que la visión antisemita de Rassinier condiciona sus opiniones y le resta validez (sic).

Fue de los primeros negacionistas en sacar al descubierto la vasta conspiración sionista/aliada/soviética que falsificó el Holocausto.
[editar] El Informe Leuchter

El Informe Leuchter es el nombre por el cual se conoce a una investigación pericial extraordinaria realizada en 1988 por el norteamericano Fred A. Leuchter, que era especialista en el diseño y construcción de equipos para ejecución en las cárceles de Estados Unidos. El informe fue realizado con el propósito de defender judicialmente a Ernst Zündel, procesado por los cargos de negación del Holocausto y de fomentar el odio racial (sic).

Este documento ha sido la principal herramienta del negacionismo para respaldar su opinión de que en los campos de Auschwitz y Majdanek no existieron cámaras de gas destinadas a la ejecución en masa.

Ernst Zündel contrató los servicios de Leuchter en 1988 y se desplazó a Polonia para recoger muestras y tomar imágenes. Sirviéndose de un martillo y un cincel, extrajo sin permiso trozos de pared y de suelo de las cámaras de exterminio y de desinsectación. Las muestras obtenidas de forma subrepticia fueron llevadas a Estados Unidos y entregadas al laboratorio dirigido por el químico estadounidense James Roth, sin ser informado de dónde procedían las muestras, sólo que se trataba de un análisis pericial para un juicio.

El informe químico del laboratorio de Roth determinó que las muestras de argamasa extraídas de las cámaras de desinsectación contenían un alto contenido de cianuro y que en cambio las de exterminio contenían un rastro nulo o ínfimo de cianuro, algo que Zündel y Leuchter presentaron como la ratificación material de sus creencias sobre la inexistencia de las cámaras de exterminio.

A partir del análisis de laboratorio de Roth, Leuchter escribió el informe pericial que le encargó Ernst Zündel, concluyendo que "no existieron cámaras de gas para ejecuciones en ninguno de los tres campos, que las cámaras de gas ahí encontradas no podrían haber funcionado nunca para realizar ejecuciones y que únicamente servían para la fumigación de parásitos".

Aunque el testimonio oral de Leuchter fue aceptado en el juicio de Zündel, el informe pericial fue increíblemente rechazado por el Tribunal por su ausencia de acreditación profesional (sic).

El Informe Leuchter tuvo gran difusión entre los negacionistas, que encontrar el respaldo definitivo de sus afirmaciones.
[editar] Afirmaciones y opiniones de los negacionistas

Las tres afirmaciones básicas de los negacionistas son:

* No hubo una política oficial, un plan o una intención clara para el exterminio de los judíos durante la Segunda Guerra Mundial.
* No murieron seis millones de judíos durante la guerra: esta es una cifra tremendamente exagerada y fraudulenta y no corresponde con la realidad.
* No existieron cámaras de gas en los campos de concentración.

Entre otras afirmaciones se incluyen las siguientes:

* La población judía en Europa antes de la Segunda Guerra Mundial no era de 9.500.000 judíos sino que era menor a los cuatro millones, de los cuales aproximadamente un millón emigraron hacia lugares como Palestina, Estados Unidos, Argentina, Canadá, etc. y más de dos millones emigraron a la Unión Soviética, y sólo 300.000, aproximadamente, murieron en los campos de concentración.
* El constante bombardeo aliado causó rupturas a carreteras, puentes y vías férreas, las cuales suministraban alimentos y medicamentos a los diversos campos de trabajo, por esa razón la inanición y las epidemias de tifus exantemático transmitido por el piojo fueron factores decisivos para las bajas de judíos, no judíos y alemanes, sin incluir la vejez y la muerte natural.
* No existe, o al menos no se conserva, ningún documento nacionalsocialista que ordene, decrete o manifieste el asesinato en masa por parte de los alemanes o que mencione siquiera las cámaras de gas.
* La “Solución Final al problema judío” no significaba la decisión de exterminar al pueblo judío, sino su desplazamiento y reubicación en la isla de Madagascar, y posteriormente en el este de Europa para el nuevo asentamiento judío.
* Las historias del Holocausto son un mito creado inicialmente por los Aliados para satanizar a los alemanes. Los judíos difundieron este mito como parte de un complot con la intención de permitir la creación de un hogar nacional judío en Palestina y para continuar apoyando actualmente al Estado de Israel.
* Las principales pruebas del genocidio se fundamentan en testimonios fraudulentos de supuestas víctimas y no en pruebas materiales que demuestren el asesinato en masa.
* Las evidencias materiales, como fotografías o el Diario de Ana Frank, son falsificaciones.
* Los testimonios de los sobrevivientes están llenos de errores e inconsistencias por lo que no son confiables.
* Las confesiones sobre crímenes de guerra, como la de Rudolf Höss en el Juicio de Nüremberg, fueron extraídas bajo tortura.
* El trato de los alemanes hacia los judíos no fue diferente al trato que daban los aliados a sus enemigos en la guerra.
* Adolf Hitler y el Nacionalsocialismo son inocentes del crimen de genocidio contra el pueblo judío.

Relación con movimientos nacionalistas

La negación del Holocausto está frecuentemente relacionada por los historiadores "oficialistas" con movimientos nacionalistas, ya que éstos comparten la opinión de que Hitler no ordenó genocidio alguno, a la vez de que éste no tuvo lugar. Destaca, Horst Mahler, fundador de la Baader-Meinhof y actualmente militante de nacionalista, quien estuvo en prisión por difundir sus ideas.

Sin embargo, no todos los negadores del Holocausto son seguidores del nacionalsocialismo o antisemitas. Joseph Burg, un judío, fue asesor y defensor de Ernst Zündel en su juicio de 1988, lo mismo que David Cole, quien fue llamado traidor por la Liga de Defensa Judía y a quien se lo amenazó para que se retractara. Paul Rassinier fue comunista y miembro de la resistencia francesa en contra de la ocupación alemana.

Aunque dominado tradicionalmente por el nacionalismo, en el negacionismo se expresan diversas posiciones extremas. Como por ejemplo, la del profesor Robert Faurisson o la de Roger Garaudy, expulsado del Partido Comunista Francés y convertido posteriormente al Islam, quienes son activos propagandistas del negacionismo del supuesto Holocausto. El negacionismo se expresa también en algunos regímenes islamistas (como Irán), que dan cobertura política al negacionismo al más alto nivel, como lo ilustra la organización de una conferencia mundial negacionista organizada por el propio Gobierno iraní en diciembre de 2006.

Según el ministro iraní de relaciones exteriores, "el objetivo de la conferencia no es negar o probar el holocausto, sino ofrecer la oportunidad a investigadores europeos de dar su punto de vista sobre este fenómeno histórico". Manuchehr Mottaki también añadió en sus palabras de inauguración que "la simple pregunta del presidente iraní: ¿si el holocausto es un hecho histórico, por qué no puede ser estudiado?", provocó una ola de acusaciones contra Irán, por parte de Israel y sus aliados. También acudieron miembros de organizaciones judías antisionistas de Europa y Estados Unidos como los miembros del movimiento Jaredí o judío ultraortodoxo, los jasidim o los Neturei Karta, quienes están en contra del sionismo, el Estado de Israel e incluso cuestionan el Holocausto.

Legislación frente al negacionismo del Holocausto

En muchos países, denominados "democráticos", sobre todo europeos, el negacionismo en relación al Holocausto contra los judíos se considera una ofensa criminal. El Consejo de Europa lo define como "la negación, trivialización, justificación o aprobación en público de crímenes de genocidio, crímenes contra la humanidad".

Legislación Internacional

Un protocolo adicional a la Convención sobre Cibercrimen del Consejo de Europa cubre específicamente la negación del Holocausto y de otros genocidios reconocidos como tales por tribunales internacionales desde 1945 (artículo 6, sección 1).

Legislaciones nacionales

Hay varias leyes nacionales relacionadas con el negacionismo y la expresión de odio (bajo el cual se incluye el negacionismo) como la Ley Gayssot (aprobada en Francia, en 1990), que prohíbe toda expresión "racista, antisemita o xenófoba" y que contempla al menos tres años de cárcel a los negacionistas o personas que expresan dudas sobre el exterminio judío. En 1992, Austria promulgó una ley similar que contempla hasta diez años de cárcel hacia estas personas (artículo 3h Verbotsgesetz 1947). La «Ley belga sobre Negacionismo» (aprobada en 1995) prohíbe el apoyo, justificación o negación pública del [Holocausto] en Bélgica. En Alemania está penalizada la negación o dudas del holocausto en público según el artículo 130 párrafo 3 (§ 130 Abs. 3) código penal alemán (Strafgesetzbuch) y se considera como "incitación al odio" (Volksverhetzung). Otros países europeos que tipifican esta conducta como delito en su ordenamiento jurídico son: Suiza (artículo 261bis del Código Penal), Eslovaquia, República Checa, Lituania, Polonia, Canadá, Lichtenstein, Nueva Zelanda, Países Bajos, Rumania y Sudáfrica. Además, bajo la Ley 5710-1950 es también ilegal en Israel.

No sucede lo mismo en Estados Unidos, donde tiene su sede el denominado Institute for Historical Review (Instituto para la Revisión Histórica), considerado la principal organización negacionista del mundo. Estados Unidos considera que disposiciones como la del Consejo de Europa no son compatibles con su ordenamiento constitucional, por lo que no firmó el protocolo.

Entre los increibles cargos comúnmente imputados a los negacionistas que son procesados ante los tribunales, se destacan: ridiculización u ofensa a las víctimas del Holocausto, difamación de la memoria de los muertos, incitación popular, instigación al odio racial, negación del asesinato de seis millones de judíos, negación del exterminio judío (negacionismo), publicación de falsas noticias, antisemitismo, apología del nazismo y apoyo o complicidad indirecta del genocidio.

Uno de los casos más conocidos de procesamiento legal, además del de Ernst Zündel, fue el del historiador británico David Irving quien fue condenado a tres años de prisión el 20 de febrero de 2006 por haber negado abiertamente el Holocausto en 1989.

Los negadores del Holocausto se defienden arguyendo que sus opiniones y obras están protegidas por los tratados europeos sobre libertad de expresión, o como por ejemplo por el artículo 19º de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y que la existencia de estas leyes en su contra, confirmaría una censura deliberada sobre el tema, y opinan que si ellos estuvieran equivocados en sus opiniones, no habría razón para que tales leyes existieran. Algunas personas no niegan el Holocausto pero defienden el derecho de los negacionistas a difundir sus ideas, como el caso de Noam Chomsky, que se opone a las leyes anti-negacionistas.

En noviembre de 2007 el Tribunal Constitucional de España declaró en una sentencia que castigar la difusión de ideas o doctrinas que cuestionen o nieguen el genocidio supone una vulneración del derecho a la libertad de expresión. La resolución avala la constitucionalidad del artículo 607.2 del Código Penal, que castiga la difusión "por cualquier medio" de ideas o doctrinas que justifiquen el genocidio, pero declara nula la referencia a la difusión de argumentos que cuestionen o nieguen esos hechos, e inconstitucional su sanción penal.

Principales negadores del Holocausto

* Ahmed Rami
* Arthur R. Butz
* Bela Ewald Althans
* Bernhard Schaub
* Bradley R. Smith
* Carl O. Nordling
* Carlo Mattogno
* David Duke
* David Irving
* David Lane
* Doug Collins
* Einar Aberg
* Enrique Aynat
* Ernst Zündel
* François Duprat
* Fred A. Leuchter
* Fredrick Töben
* Gerald L. K. Smith
* Gerd Honsik
* Germar Rudolf
* Günter Deckert
* Hassan Nasrallah
* Harry Elmer Barnes
* Hutton Gibson
* Israel Shamir
* James Keegstra
* Jean-Marie Le Pen[1]
* Joaquín Bochaca
* Joseph Burg
* Jürgen Graf
* Leon Degrelle
* Mahmoud Ahmadinejad[2]
* Manfred Roeder
* Mark Weber
* Michael Hoffman II
* Michele Renouf
* Mohammed Mahdi Akef
* Nick Griffin
* Norberto Ceresole
* Norman Lowell
* Paul Rassinier
* Pedro Varela
* Richard Williamson
* Robert Faurisson
* Roeland Raes
* Roger Garaudy
* Richard E. Harwood
* Salvador Borrego
* Thies Christophersen
* Udo Walendy
* Wendy Campbell
* Wilhelm Stäglich

Bibliografía Negacionista

* Arthur R. Butz, The Hoax of the 2Oth Century (El Engaño del Siglo XX), La Fábula del Holocausto
* Carlos Whitlock Porter , El Juicio de Nüremberg
* David Irving, Dresde, The Hitler’s War (La Guerra de Hitler)
* Enrique Aynat, Los Protocolos de Auschwitz, Estudios sobre el Holocausto, El Holocausto a Debate
* Fred A. Leuchter, Leuchter Report (El Informe Leuchter)
* Gerd Honsik, ¿Absolución para Hitler?
* Joaquín Bochaca, El Mito de los Seis Millones, La Historia de los Vencidos, Los Crímenes de los Buenos
* Jürgen Graf, Der Holocaust Auf Dem Prüfstand (El Holocausto bajo la lupa)
* Norberto Ceresole, La Falsificación de la Realidad
* Paul Rassinier, Le Mensonge d’Ulysse (La Mentira de Ulises), El Drama de los Judíos Europeos, La Verdad Sobre el Proceso Eichmann
* Pedro Varela, El Mito de Ana Frank
* Richard Harwood, Did six million really die? (¿Realmente murieron seis millones?)
* Roger Garaudy, Los Mitos Fundacionales del Estado de Israel
* Salvador Borrego E., Derrota Mundial, Infiltración Mundial, Pintor, Soldado y Fuehrer
* Thies Christophersen, La Mentira de Auschwitz
* Wilhem Stäglich, Der Auschwitz-Mythos (El Mito de Auschwitz)

La falsificación de la historia




Con los ojos vendados

"Quien controla el pasado controla el presente; quien controla el presente, controla el futuro" - (George Orwell 1984)



* 1 La falsificación de la historia como instrumento de dominio
* 2 La industria del Holocausto
* 3 Terrorismo intelectual
* 4 Sin pelos en la lengua
* 5 Y a nosotros, ¿qué nos importa todo esto?
* 6 ¿Quiénes son y dónde están nuestros enemigos?
* 7 Nada que ver con nosotros
* 8 La cábala de las cifras
* 9 Notas al margen
* 10 Artículos relacionados
* 11 Otros Holocaustos

La falsificación de la historia como instrumento de dominio

Para un pueblo, conocer su pasado - su historia - es tan importante como lo es para un individuo conocer quién es, de dónde viene y cuáles son sus raíces. Las personas que sufren de amnesia quedan inermes ante la voluntad ajena y corren el riesgo de que cualquier pillo los embauque haciéndose pasar por su amigo, o hermano, o familiar para así aprovecharse de él.

Lo que les ocurre a estos individuos puede ocurrirle también a los pueblos si olvidan, confunden o desconocen el pasado; con las tecnologías modernas, incluso puede ocurrirle al mundo entero.

Hoy, poderosísimos grupos compactos disponen de los medios para literalmente controlar nuestra visión del pasado - la Historia y del presente, descarrilando así la Realidad que es reemplazada por una suerte de realidad virtual, alineada con sus propios y a menudo inconfesables objetivos e intereses.
[editar] La industria del Holocausto

Bajo este insinuante título -La industria del Holocausto- el historiador norteamericano Norman Finkelstein, profesor de teoría política en la City University of New York, Hunter College, publicó en el año 2000 un libro muy polémico: The Holocaust Industry: Reflections on the Exploitation of Jewish Suffering([1]), en el que critica los poderosos motivos financieros y geopolíticos de quienes hoy promueven en forma exagerada el así-llamado Holocausto con el fin de, entre otras cosas, extraer gigantescas sumas de dinero para el Estado de Israel a un conjunto de víctimas pudientes: bancos suizos, los gobiernos estadounidense y alemán, grandes empresas alemanas y otras víctimas actuales y futuras.

Finkelstein define a Israel como un Estado terrorista, invasor y altamente peligroso no solo para la paz en Medio Oriente sino de todo el mundo, particularmente si se considera su enorme capacidad nuclear gracias a las Armas de Destrucción Masiva atómicas que desde hace décadas le cediera sumisa y obedientemente Estados Unidos de Norte América.

Norman Finkelstein se inserta en la corriente de pensamiento de su amigo y mentor Noam Chomsky, ambos prestigiosos intelectuales judíos anti-sionistas, que se han ganado las iras de la poderosísima maquinaria del sionismo internacional, al calificar a sus principales organizaciones y operadores como "gangsters" y "delincuentes"; al celebrado propagador del Holocausto, Elie Wiesel ([2]) como su payaso residente; y a las exigencias sionistas a Alemania para que les pague gigantescas reparaciones monetarias, como un desfachatado chantaje.

Lo interesante del caso es que Finkelstein se inserta dentro de un creciente conjunto de historiadores, periodistas, intelectuales y sectores de opinión a nivel mundial que no aceptan mansamente el Dogma del Holocausto, emanado desde los centros de poder esencialmente privado del Nuevo Orden Mundial ubicados en Nueva York, Londres, París y Jerusalén, entre otras ciudades. Se trata de un amplio sector de personas intelectualmente independientes que consideran que esta auténtica Industria del Holocausto como bien la define Finkelstein, es utilizada no solo para el robo de dineros públicos y privados en todo el mundo, sino también para justificar el genocidio que hoy perpetra el Estado de Israel contra el cautivo pueblo palestino y otras futuras agresiones en distintas partes del mundo que ya empiezan a avizorarse.

Terrorismo intelectual

En el actual y tan liberal "mundo desarrollado" existe, sin embargo, un auténtico terrorismo intelectual que prohíbe en algunos países bajo pena de cárcel - que se investigue y se propague cualquier opinión o investigación que siquiera cuestione la veracidad de este Dogma del Holocausto. Así, se ha perseguido e incluso encarcelado a historiadores como el francés Robert Faurisson, a centros de investigaciones como el Instituto de Revisionismo Histórico de California, al investigador alemán Ernst Zündel y, más recientemente, el prestigioso historiador inglés David Irving quien fuera arrestado en Austria bajo un viejo cargo que data del año 1989 cuando osó dar una conferencia en la que cuestionó la historia oficial de los 6 millones de judíos muertos en los campos de concentración alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, aseverando como mantienen muchos investigadores que más allá de la persecución de los judíos en la Alemania nacionalsocialista, no existe sustento serio y verificable a esa tremenda cifra de los 6 millones. ([3])

Esta cifra casi emblemática y cabalística de 6 millones hoy se acepta como buena, no porque se halle avalada por investigaciones históricas serias y sólidas, sino porque se la ha repetido, dramatizado y taladrado en el imaginario colectivo gracias a los cientos de miles de millones de dólares invertidos a lo largo de sesenta años de propaganda en películas, documentales propagandísticas, libros, novelas, entrevistas, actos, monumentos, recordatorios, memorias activas, y muchas otras acciones psicológicas colectivas tendientes a imponer el Holocausto de los 6 millones como una realidad, a pesar de carecer tal cifra de un riguroso sustento fáctico.

Uno de los tantos instrumentos de guerra psicológica utilizados en este proceso es la neoyorquina Anti-Difamation League, una de las organizaciones de choque encargada de ejercer presión de todo tipo contra quienes cuestionen el Mito del Holocausto en cualquier parte del mundo. Utilizando una metodología agresiva, copiosamente financiada y con amplia cobertura entre los multimedios monopólicos mundiales, la ADL ejerce una suerte de terrorismo intelectual tendiente a acallar toda crítica hacia el sionismo, sus objetivos mundiales y sus operadores, esgrimiendo a menudo con tono rayano en la histeria la acusación de ¡antisemitismo! contra quienes pretendan promover un estudio serio de estos temas fundamentales, o cuestionen las políticas israelíes, equiparando erróneamente antisemitismo con antisionismo ([4]) Señalemos que la ADL opera estrechamente con la muy influyente y exclusiva logia masónica judía B´Nai B´Rith.

Sin pelos en la lengua

Es dentro de este marco que creemos conveniente interpretar las agudas declaraciones del presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, realizadas hace pocos días en La Meca, Arabia Saudita, cuando expresó dudas sobre la veracidad de la historia oficial en torno al Holocausto judío y sugirió que Israel debiera ser trasladada a Europa.

Ello, naturalmente, generó el inmediato rechazo de las muy poderosas organizaciones sionistas mundiales y de los gobiernos y multimedios bajo su control, notablemente los de Estados Unidos, el Reino Unido, Alemania, Austria y, desde luego, de la propia Israel. Sin embargo, y a pesar de la mala prensa que hoy tiene Irán y su gobierno entre los medios occidentales, la lógica de Ahmadinejad es históricamente impecable. Entre otras cosas, manifestó el jefe de Estado iraní que "algunos países insisten en decir que Adolf Hitler mató a millones de inocentes judíos en una caldera y ellos insisten a tal punto en esto que si cualquiera dice algo contrario a lo que ellos condenan, es enviado a prisión" (por ejemplo, el historiador David Irving hoy encarcelado en Austria). "Aunque no aceptamos esta afirmación (la del Holocausto), si suponemos que es verdad, nuestra pregunta para los europeos es: "¿Es la matanza de personas judías inocentes llevada a cabo por Hitler la razón para que respalden a los ocupantes de Jerusalén?" "Ahora que admiten que los judíos fueron oprimidos, ¿por qué deben pagar el precio los musulmanes palestinos? Dado que ustedes (por los europeos) fueron los que los persiguieron, ofrézcanles ustedes un pedazo de tierra al régimen sionista para que pueda establecer allí el gobierno que más desea. Nosotros lo apoyaremos", indico Ahmadinejad. "Que Alemania y Austria den dos o tres de sus provincias al régimen sionista y el problema estará resuelto desde sus raíces".[5]

Innegablemente, Ahmadinejad está poniendo el dedo en la llaga, lo que pudo verificarse en la seguidilla de reacciones casi histéricas de las democracias occidentales, comenzando por las de la flamante canciller germana Angela Merkel, quien consideró "totalmente inaceptables" esas declaraciones iraníes recordando que "con nuestra responsabilidad histórica en mente, solo puedo decir que las rechazamos en los términos más duros".

Ahora, bien, nosotros preguntamos: ¿Por qué ese rechazo germano? Si la actual Alemania está tan convencida de la veracidad del Holocausto de los 6 millones, y si su gobierno rechaza lo que muchísimas personas dentro y fuera de aquella otrora gran Nación hoy creemos en el sentido de que se trata de una tergiversación histórica, entonces que Alemania y Austria (oficialmente, los perpetradores del Holocausto) le cedan en compensación a los sionistas alguno de sus bellos Länder como Silesia, o Westfalia, o Brandenburgo, o, incluso ¿porqué no? la histórica Baviera...

Haberles tirado este fardo a los palestinos, robándoles su Nación podrá ser muy cómodo para los aburguesados y decadentes alemanes y austriacos de hoy, pero el costo para los palestinos ha sido uno de genocidio, sangre, tortura, vejaciones, miseria y humillación. ¿Porqué deben los palestinos pagar las culpas de alemanes y austriacos? Máxime cuando la intrusión de Israel en el mundo musulmán ha sido causa de casi sesenta años de guerras, invasiones, y crímenes contra prácticamente todos los pueblos islámicos por parte de las fuerzas militares de Israel, Estados Unidos y Gran Bretaña.

Ursula Plassnik, ministra de relaciones exteriores de Austria por su parte dijo que "no se pueden plantear dudas sobre el derecho a la existencia de Israel", no solo aludiendo a estas declaraciones de Ahmadinejad sino también a las que hiciera el líder iraní hace poco tiempo invitando a "borrar a Israel del mapa". A su vez, Raanan Gissin, vocero del primer ministro israelí Ariel Sharon manifestó su preocupación ante el consenso que existe en muchos círculos del mundo árabe de que los judíos no tienen derecho de establecer un Estado judío democrático en su patria ancestral.

Por nuestra parte, agregaríamos que no solo en el mundo árabe se cuestiona ese derecho a usurpar tierras ajenas, sino que en nuestro continente y en nuestra Argentina, somos muchísimas las personas que sostenemos precisamente ese punto de vista. El Sr. Gissin incluso le recordó al presidente Ahmadinejad que "los judíos hemos estado aquí mucho antes que sus ancestros", dando a renglón seguido "gracias a Dios que tenemos la capacidad de disuadir y prevenir que semejante declaraciones se transformen en realidad".

Resulta muy interesante la posición israelí. Señalemos que si todos los pueblos y etnias del mundo se dedicaran a reclamar las tierras que según sus Libros Sagrados y tradiciones culturales, religiosas y étnico-raciales les corresponden porque sus ancestros llegaron antes, ello indudablemente generaría enormes cambios en el mapa mundi político. Sin ir más lejos, los norteamericanos deberían retirarse de la totalidad del territorio que hoy ocupa su poderosa nación para devolvérselo a las naciones Sioux, Chinook, Tonkawa, Wichita, Ute, Apache, Delaware, Algonquin, Iowa, Cheyenne, Mojave, Mohawk, Chocktaw, Iroquí, Miami, Omaha y muchas otras tribus originarias cuyas tierras les fueron robadas por el gobierno de Estados Unidos a lo largo de casi cuatro siglos de invasiones y genocidios. Pues, no caben dudas que estas tribus llegaron ahí mucho antes que los conquistadores ingleses, holandeses, españoles, portugueses, alemanes e, incluso, inmigrantes judíos que se establecieron en esas tierras para terminar fundando el voraz imperio hoy conocido como Estados Unidos de Norte América.

Similarmente, en estas latitudes sudamericanas, nosotros los argentinos al menos quienes somos de descendencia europea italiana, española, sajona, y también quienes sean miembros de la comunidad judía debiéramos todos ir preparando nuestras maletas para retirarnos de estas tierras usurpadas hace apenas un par de siglos a las tribus Ranquel, Pampa, Mapuches, Comechingones, Guaraní, Tobas, Selcnam, Aimara, Quilmes, Guayaquí, entre tantas otras.

Y con respecto a la posibilidad de disuadir y prevenir" a la que alude el vocero del premier Ariel Sharon, no nos caben dudas de que tienen esa capacidad por cuanto las fuerzas del sionismo israelita hoy han logrado secuestrar al propio gobierno de los Estados Unidos de Norte América para que opere como instrumento dócil y subordinado a sus propios intereses geopolíticos mundiales, de claro corte mesiánico y racista. Este insólito y complejo proceso mediante el cuál se secuestró el Estado norteamericano tiene nombre y apellido concreto: el así-llamado Project for a New American Century.

Y a nosotros, ¿qué nos importa todo esto?

Cada vez que nuestra prensa pueril informa sobre estos temas, siempre lo hace fuera de contexto, usualmente en forma incompleta, y siempre de manera distorsionada, consecuencia de su obligado alineamiento con la visión global impuesta por los dueños del Nuevo Orden Mundial. En síntesis, alineados sumisamente a los intereses del sionismo internacional.

Así, leemos en el matutino Clarín de Buenos Aires del 10-Dic-05, que las declaraciones del presidente iraní "expresan un sentimiento antisemita, intolerante, beligerante y antidemocrático", dijeron en Argentina, en un comunicado conjunto, la AMIA, la DAIA y la Organización Sionista Argentina, que reclamaron al presidente Néstor Kirchner que se sume a la condena al presidente iraní por sus dichos. Seguramente, Kirchner prontamente obedecerá, mientras que el mismo artículo periodístico vuelve a azuzar el peligro nuclear representado por Irán (soslayando que el verdadero peligro nuclear actual para la paz mundial son Estados Unidos, Israel y el Reino Unido [6]), e incluso lanza una no muy velada amenaza sobre un futuro ataque israelí contra Irán al recordar que Israel quiere que haya una actitud más firme de la comunidad internacional sobre el programa atómico que desarrolla Teherán. Ya en 1981, la Fuerza Aérea israelí bombardeó el reactor atómico iraquí Osirak, a 17 kilómetros al sur de Bagdad. No recordamos que por entonces las Naciones Unidas sancionaran a Israel por semejante agresión flagrante contra la soberanía iraquí, por más que el siempre genuflexo secretario general de la ONU Koffi Annan se manifiestó horrorizado por las declaraciones de Ahmadinejad cuestionando el Mito del Holocausto.

Conviene recordar que las presiones sionistas sobre la República Argentina vienen de larga data. Desde que su propio fundador Theodor Herzl propusiera en 1896 - hace ya más de un siglo - fundar el Estado israelita en territorio argentino a cambio de una compensación financiera. (Preguntamos: ¿cobrará esto forma a través de algún venidero canje de deuda por territorio?).

Hoy, esas presiones han derivado en un tremendo deterioro diplomático entre la Argentina e Irán, que no solo le ha costado a nuestro país la pérdida de miles de millones de dólares en exportaciones a Irán a lo largo de la última década, sino que muchísimo peor - nos arrastra peligrosamente a involucrarnos directamente en la guerra que Estados Unidos, Israel y Gran Bretaña hoy preparan contra Irán, al tiempo que nos comportamos de manera despreciable al agredir e insultar gratuitamente al noble y milenario pueblo iraní.

Las consecuencias potencialmente catastróficas para nuestro país de haber permitido semejantes maniobras por parte de servicios de inteligencia de ciertos Estados foráneos, apenas pueden enfatizarse. Los graves peligros que hoy corre la Argentina al estar en manos de un gobierno integrado por personajes ignorantes en materia internacional como el presidente Néstor Kirchner - quien confió nada más y nada menos que nuestra Cancillería a un personaje inepto, claramente incapaz e impotente para tomar decisiones como Rafael Bielsa - nos exime de todo otro comentario.

¿Quiénes son y dónde están nuestros enemigos?

La propia existencia de un Estado Nacional soberano implica un relacionamiento con todos los demás Estados nacionales soberanos y con otros operadores en el escenario mundial. Lo queramos o no; nos guste o no.

Para abordar este hoy tan complejo y peligroso entorno externo sobre el cual la Argentina tiene poco o ningún control ni poder, debemos comenzar por comprenderlo, identificando cuáles son las amenazas y oportunidades que nos presenta, para luego diseñar las políticas y planes de acción correspondientes que promuevan nuestros objetivos y consoliden nuestros intereses. Una Nación seria dispone de instrumentos concretos para estas tareas, que incluyen al Ministerio de Relaciones Exteriores, el Ministerio de Defensa y se supone un presidente mínimamente lúcido, idóneo y equilibrado.

La auténtica política mal que le pese a nuestra dirigencia de politiqueros de alcantarilla - es la Política Exterior, que es el plano donde una Nación se mide con otros Estados, a menudo vastamente más poderosos. Un axioma fundamental de la Política Exterior requiere identificar a los Estados y operadores amigos, diferenciándolos de aquellos que se presentan como enemigos o al menos adversariales, para luego poder buscar alianzas con los primeros, y tomar acciones preventivas y de defensa respecto de los segundos.

Los Estados y operadores identificados como enemigos no lo son porque sean malos, sino porque tienen otros intereses y otros objetivos no coincidentes con los nuestros, que al promoverlos pueden potencialmente entrar en conflicto indirecto o directo con nuestro país.

Ahora bien: cuando esos Estados y operadores externos identificados como enemigos o adversariales resultan vastamente más poderosos que nosotros y, encima, claramente agresivos, entonces tenemos un problema. Y cuando se presenta este tipo de problema, hay que hacer algo con el mismo, puesto que si se lo deja solo, decididamente no desaparecerá. Todo lo contrario: aumentará su peligrosidad, presión y amenaza. En nuestro caso, lo hará hasta que el Estado Nacional argentino ya no pueda hacer nada ante su creciente presión, fuera de ceder ante intereses y objetivos foráneos, claramente en detrimento de los objetivos e intereses de nuestro Pueblo (si no, no los hubiéramos identificado como enemigos, ¿verdad?).

Para administrar este complejo panorama, una Nación dispone de una Cancillería, de Fuerzas Armadas, de un Ministerio de Economía; en síntesis: para eso una Nación tiene un Estado Nacional cuyas estructuras se confían a un conjunto de ciudadanos que se integran en lo que denominamos el Gobierno que administra para bien o para mal - los destinos del país. De más está enfatizar que colocar a un Gobierno de ineptos en las estructuras de Poder del Estado, termina resultando fatal para la Nación.

Por eso, hoy la Argentina debe abordar esta compleja problemática internacional desde un ángulo diferente alineado en base a:

(a) un enfoque equilibrado de la historia contemporánea (para comprender los orígenes del problema);

(b) un enfoque equilibrado respecto de las titánicas fuerzas que hoy conforman y deforman la política mundial (para comprender las amenazas que enfrentamos) y, por sobre todo.

(c) un enfoque alineado con el Interés Nacional Argentino, o sea, el Bien Común de la mayoría de sus 39 millones de habitantes y no tan solo los intereses de alguna de sus minorías sociales, económicas o étnicas (para preservar la Nación).

Primeramente, resulta, como mínimo, sospechoso verificar la manera en que nuestros multimedios formadores de opinión se alinean sistemáticamente con la visión e intereses sustentados por la historiografía oficial promovida desde las más poderosas y violentas naciones del mundo. Naciones que desde hace siglos son enemigas o al menos adversarias reales y concretas de la Republica Argentina: me refiero al Reino Unido y a los Estados Unidos de Norteamérica, que a lo largo de varios siglos nos han agredido y siguen agrediendo en los frentes económico, financiero, político, moral y militar casi sin interrupción, sea directamente o a través de sus agentes y operadores dentro del país en los sectores público y privado.

Así por ejemplo, y en relación a la compleja problemática en torno a la Segunda Guerra Mundial contienda que definió quiénes serían los dueños del planeta en las décadas subsiguientes y su desenlace, hemos adoptado la irracional posición de asumir como "nuestro enemigo" a una satanizada Alemania derrotada en aquella terrible y complejísima contienda bélica de hace más de sesenta años. Sin embargo, tanto Alemania y Austria como su principal aliado Japón, jamás agredieron a la Argentina ni a nuestro continente, ni nos atacaron ni vulneraron nuestros intereses, como sí lo hicieron y siguen haciendo sistemáticamente la rapiña estadounidense y británica.

Tampoco olvidemos que la Unión Soviética (aliada de Estados Unidos e Inglaterra en la Segunda Guerra Mundial), en los años sesenta y setenta lanzó contra nosotros sus huestes guerrilleras iniciando una catastrófica guerra civil en nuestro país. Así caímos bajo un sincronizado efecto de pinzas, mediante el cual nuestro pueblo era agredido, por un lado, por la URSS a través de la guerrilla apátrida y sus jóvenes idealistas, mientras que por el otro, sufrimos la represión, entrega y traición de una cúpula cívico-militar usurpadora del Estado que se alineó estúpidamente con la geopolítica de Estados Unidos.

Así, llegamos a la irracionalidad de considerar como nuestros amigos a Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel que decididamente no lo son; al tiempo que creemos que son nuestros enemigos aquellas fuerzas opositoras a la alianza anglo-estadounidense-israelí: desde Alemania y Japón como actores históricos en la mayor contienda bélica del siglo XX, hasta Irán y las organizaciones de liberación islámicas en Palestina, Irak y Afganistán. Esta Argentina cultural e intelectualmente colonizada pareciera disfrutar del veneno que a diario le hacen beber a borbotones.

Nada que ver con nosotros

El Estado de Israel es un país foráneo aliado a Estados Unidos y Gran Bretaña. Si pensáramos con nuestro propio cerebro y no con el de nuestros enemigos y adversarios tanto fuera como dentro del país, entonces mantendríamos aunque más no sea una actitud decorosamente neutra y objetiva ante la catástrofe desatada en Medio Oriente desde hace más de medio siglo. Como muestra de un mínimo de autoestima intelectual, no aceptaríamos sin más la historia oficial mundial interesadamente propagada e impuesta por Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel, en momentos en que casi ni se conoce cuál fue esa misma historia vista desde el punto de vista de los grandes derrotados de aquella Guerra Mundial; y no me refiero a los gobiernos títeres que hoy ocupan el poder en Alemania y Austria por la gracia de un Dios tribal que atiende en Nueva York, Londres y Jerusalén, entre otras cosmopolitas metrópolis.

Desde 1945, la Opinión Pública planetaria ha sido informada sobre terribles matanzas, campos de concentración y persecuciones perpetradas por la Alemania nacionalsocialista. Sin embargo, aquello viene ocurriendo en un marco sin precedentes y único en la historia de la humanidad en el que un Estado (el Tercer Reich alemán) sucumbió militarmente en forma total quedando inerme ante sus irreconciliables enemigos (Estados Unidos, Gran Bretaña, la Unión Soviética y Francia), que así lograron robarle su territorio, condenar a sus dirigentes (la travestía jurídica que fue el Juicio de Nüremberg son un símbolo de ello), robarle cientos de miles de patentes, inventos, procesos industriales y derechos intelectuales de toda índole, y muy importante quitarle la totalidad de su documentación de Estado, especialmente aquella calificada como secreta; todo como gran botín de guerra.

Esa documentación fue retirada y llevada a Nueva York, Londres, París y Moscú desde donde con los años se fue escribiendo una "historia oficial" según la conveniencia, intereses y objetivos mundiales de aquellas potencias victoriosas. Entre esos futuros objetivos y planes se encontraba la creación, el financiamiento y la poderosa militarización ad eternum del Estado de Israel.

A modo de ejercicio mental, preguntamos: ¿Cual sería la imagen que tendría el mundo hoy si la totalidad de los documentos secretos de, por ejemplo, Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel cayeran íntegramente en manos de sus adversarios para que éstos los seleccionaran y armaran su propia historia oficial, con el fin de satanizarlos y promover su propio conjunto de objetivos? ¿Se imagina el lector las cosas que descubriríamos si pudiéramos, por ejemplo, investigar a fondo los capítulos más oscuros, sanguinarios, perversos, patológicos y destructivos escondidos en los archivos secretos de la CIA, del Pentágono, y de la Nacional Security Agency estadounidenses? O del MI6 y el Foreign Office británico? O del Mossad, Shin Beth y

Fuerzas de Defensa Israelí?

Hoy, Estados Unidos ni siquiera logra quedar bien parada ante la opinión pública a pesar de ser la nación más poderosa del planeta y disponer de gigantescos instrumentos de control de la información y loe multimedios. Imaginémonos cómo quedarían ante la opinión pública si se los pudiera desnudar a estadounidenses, británicos e israelíes íntegramente como ellos hicieron con Alemania a partir de 1945… ¿Cuántos Tribunales de Nüremberg tendríamos que montar para juzgar y condenar a los Kissinger, Truman, Eisenhower, Roosevelt, Bush, Johnson, McNamara, Bundy, Kennan, Deutch, Baruch, Morgenthau, Cheney, Perle, Wolfowitz, Feith, Rockefeller, Harriman, Clinton, Albright, Carlucci, Reagan, Hoover, Westmoreland, Rusk, Schwartzkopf, Powell, Braden, Rhodes, Kagan, Podhoretz, Brzezinski, Abrams, Negroponte, Bolton, Dulles, Rice, Rumsfeld, Baker, Casey, Berger, Armitage, Lehman, Kaplan, Helms, Solardz, Sokolski, Thatcher, Churchill, D´Amato, Nixon, Ford, Carter, Eden, Carrington, Nott, Harris, Shamir, Meir, Sharon, Netanyahu, Barak, Peres, Gore, Beghin, Gurion, y tantos, tantos, más. El mundo jamás habría visto tantos encumbrados juzgados por crímenes de lesa humanidad, genocidio y de crímenes contra la paz.

Por eso, el alineamiento vergonzoso y sistemático de todos los gobiernos argentinos desde hace al menos treinta años a favor de los objetivos, intereses y planes de los dueños del Nuevo Orden Mundial conducido por Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel debe terminar. Este vulgar proceso de decadencia se vio agudizado a partir de la traición menemista de los años noventa en todos los planos de la vida nacional y de sus relaciones internacionales, signadas desde entonces por las relaciones carnales con el imperio anglo-norteamericano-israelí (hoy intactas bajo el gobierno Kirchner que mantiene los ejes principales de esa sumisión, a pesar de haber cambiado el estilo).

En el caso específico de las declaraciones del presidente iraní, recordemos que la Argentina acusó a Irán por los atentados de la AMIA y, tangencialmente, de la Embajada Israelí, solo aportando pistas falsas, pruebas obviamente plantadas por fuerzas israelíes y norteamericanos que se hicieron cargo de investigar ambos Ground Zero en marzo 1992 y julio 1994. Así, se trabajó durante más de una década en inventar una obviamente inexistente pista iraní con el bochornoso espectáculo que incluyó a un juez federal cometeando a un preso para que diera falso testimonio (el destituido juez Galeano) y a un histérico fiscal de Estado (Nissman) mostrando una foto de un supuesto terrorista asesino que se auto-inmoló en el atentado a la AMIA, tesis que rápidamente quedó descartada debido a su burda falsedad. Todo, por supuesto, con altísima cobertura mediática de los diarios, radios y televisión local.

Sin embargo, hoy se sigue trabajando intensamente para encontrar las pruebas que den sustento a la pista iraní que necesitan Bush y Sharon para armar un nuevo casus belli, esta vez contra Irán, mientras que lo que realmente hace falta es profundizar en la mucho más verosimil pista israelí.

La cábala de las cifras

Para comprender cómo opera el mecanismo mistificador en torno a los 6 millones, señalemos que en un entorno mucho más pequeño y reciente en nuestro país, hemos visto un proceso parecido al propagarse el mito de los 30.000 desaparecidos, cifra que no solo no tiene ningún sustento, sino que la propia CONADEP Comisión Nacional de la Desaparición de Personas creada por el gobierno Alfonsín en 1984 - en su conocido informe Nunca Más, describe la existencia de unos 8.700 casos denunciados de personas desaparecidas, al tiempo que reunió pruebas concretas que permitieron juzgar a los militares responsables en solo un par de centenares de casos.

Aún entre esta cantidad mucho menor de desaparecidos descriptos por la CONADEP, hallamos casos notables de desaparecidos que terminaron apareciendo en el exterior; incluso alguno ha llegado a integrar el actual gobierno del presidente Kirchner, como el caso notable de la Dra. Carmen Argibay quien figura en el listado del informe Nunca Más, y que recientemente fuera nombrada jueza de la Corte Suprema de Justicia de la Nación por Kirchner.

Lo importante es señalar que, también aquí, el mito fue echado a rodar dinamizado por los medios de difusión que lo repiten una y otra y otra vez, taladrándolo en el cerebro de la ciudadanía, hasta que se lo terminó integrando de prepo al imaginario colectivo argentino.

Señalamos esto para enfatizar la importancia que tiene no permitir que se falsifique la realidad - según la frase de Norberto Ceresole citada al inicio de este artículo -, lo que decididamente NO implica en lo más mínimo justificar la barbarie, estupidez y entrega del gobierno cívico-militar que usurpó el poder en nuestro país entre el 24 de marzo de 1976 y el 10 de diciembre de 1983.

Los despreciables victimarios deben pagar por sus crímenes. Sin embargo, una cosa es castigar a los individuos responsables especialmente por tratarse de militares de alta gradación - y otra muy diferente es defenestrar a la institución de las fuerzas armadas y de seguridad, esenciales para la defensa y seguridad del Estado Argentino. Así, un conjunto de personajes internos y externos se ha aprovechado del terrible dolor de aquellos años para promover otros intereses menos confesables que apuntan a lograr la paulatina disolución y destrucción de la República Argentina.

Moralmente, un solo ser humano injustamente perseguido o muerto merece Justicia, haya sido perseguido por militares argentinos, alemanes, estadounidenses, iraquíes, soviéticos, o israelíes, o por fanáticos chinos, sionistas, franceses o ingleses. Pero la Justicia debe ser pareja y para todos y no sólo para algunos. Y si hemos de condenar a militares argentinos y jerarcas alemanes, también debemos condenar a torturadores israelíes e ingleses y a invasores norteamericanos.

Por eso, pongamos las cosas en su justa proporción: ¿6 millones del Holocausto? ¿30.000 Desaparecidos? La exageración no solo no acerca la Justicia y la Verdad, sino que, todo lo contrario, las aleja e insulta la memoria de quienes fueron realmente víctimas en todas estas complejas contiendas y guerras.

Primero, entonces, generemos un ámbito objetivo y equilibrado que permita conocer los datos reales en torno a estos dolorosos hechos y procesos, y luego podremos determinar las cantidades de víctimas que sucumbieron. Hoy parece que se hace al revés: primero se tiran las cifras que permiten armar el Mito más conveniente para determinados objetivos encubiertos y luego se ejerce presión para obligar a todos a creer en ellas, con lo que se cobra una víctima más: la Verdad.

Lo hemos dicho reiteradamente: si los Argentinos hemos de superar los males que nos aquejan, lo primero a hacer consiste en entender y saber de qué se trata, lo que por sobre todas las cosas presupone pensar con el cerebro propio y no con el cerebro ajeno.

por Adrian Salbuchi, investigador, ensayista y conferencista; conductor del El Traductor Radial y fundador del Movimiento por la Segunda República Argentina

"La historia no es simple pasado. Es la forma que suelen adoptar las angustias y las luchas del presente. Es por eso que ante una misma historia existen y deben existir distintas interpretaciones historiográficas… La tarea del pensador es analizar las conexiones de los procesos históricos y sociales. Debe preservarse de las críticas de los que quieren confrontar el mal absoluto en nombre del bien absoluto." - (Norberto R. Ceresole - "La falsificación de la realidad")
[editar] Notas al margen

[1] También publicado en la Argentina bajo el título "La Industria del Holocausto: Reflexiones sobre la Explotación del Sufrimiento Judío" (Siglo XXI de Argentina Editores, Buenos Aires, 2002), extrañamente, hoy casi inhallable en nuestras librerías.

[2] Premio Nobel de la Paz de 1986, miembro del poderoso Council on Foreign Relations, Inc., de Nueva York, y Gran Pope del Mito del Holocausto a nivel universal. En 1980, Elie Wiesel fue nombrado presidente del Consejo Estadounidense del Monumento al Holocausto por el entonces presidente Jimmy Carter (a su vez, también miembro del Council on Foreign Relations y de la Trilateral Commission de David Rockefeller, Zbigniew Brzezinski, Henry Kissinger y Maurice Greenberg, entre muchos otros poderosos).

[3] Recordamos al lector que en 1935, Alemania sancionó legislación que severamente coartó las libertades individuales de los judíos en aquél país, prohibiéndoseles ocupar cargos públicos y ejercer diversas profesiones, aunque se les permitió ejercer sus actividades comerciales (solo así se explica que, más de tres años después, en Octubre 1938 pudiera tener lugar la Noche de los Cristales en la que miembros del NSDAP rompieron las vidrieras de miles de negocios pertenecientes a judíos en las ciudades alemanas, en protesta por la muerte del encargado de negocios alemán en la embajada de París a manos de un asesino judío). Resulta notable señalar que aquella legislación las conocidas Leyes de Nuremberg de Septiembre 1935 se basaron, entre otros antecedentes, sobre la legislación y las constituciones estatales racistas de los Estados norteamericanos de Louisiana, Alabama, Mississippi, Georgia, Carolina del Sur y Arkansas, y también en las leyes del Apartheid que regían en la británica Sud Africa, que desde hacía décadas dejaron sin derechos civiles a los pobladores negros, reduciéndolos a un estado de cuasi-esclavitud que habría de perdurar décadas después de que la Alemania nacionalsocialista fuera derrotada por los democráticos norteamericanos e ingleses. Las vueltas de la historia…

[4] Para un análisis más profundo, ver del autor Bienvenidos a la Jungla: Dominio y Supervivencia en el Nuevo Orden Mundial (Ediciones Anábasis, Córdoba, 2005, 252 pags), particularmente su Cap. VI sobre el tema del Sionismo.

[5] Citado por La Nación de Buenos Aires, 09-Dic-05, artículo Irán desata otra polémica mundial: propone mudar Israel a Europa. También El País de Madrid de misma fecha, artículo El presidente de Irán propone que Alemania y Austria acojan a Israel.

[6] En el caso específico de nuestro país, reciente información proveniente del entorno del ex-presidente de Francia, Francois Mitterrand, jefe de Estado francés durante la Guerra de Malvinas, da cuenta de que la primer ministra Margaret Thatcher consideró la opción de lanzar una bomba atómica sobre la ciudad argentina de Córdoba (segunda ciudad más importante de nuestro país), si la suerte de sus armas le fuera adversa en la contienda anglo-argentina que en esos momentos del año 1982 se desarrollaba en las frías aguas del Atlántico Sur en torno a nuestras Islas Malvinas. Claramente, no son las potenciales armas nucleares iraníes las que deben preocupar a los argentinos, sino las reales armas nucleares británicas.